EL
FUTURO DE SU OBRA EN EUROPA
Entusiasmo,
admiración y problemas
Juana Libedinsky, (desde Alcalá de Henares)
LO LLAMAN
"El Señor de los ladrillos". Y en este pueblito
medieval español, cuna de Cervantes, Patrimonio de la Humanidad
y pujante complejo universitario, el arquitecto uruguayo Eladio
Dieste es tan pero tan popular que hay más pedidos de casamientos
en una de sus iglesias que en la magnífica catedral. "Tema
que despierta algo de celo en el clero, por supuesto", confiesa
con una sonrisa Carlos Clemente, el primero que intentó
"importar" a Dieste hacia Europa.
Años
atrás Clemente vio que la única manera de construir
los 54 templos que la nueva diócesis de Alcalá necesitaba,
con poquísimo dinero, pero sin renunciar al aspecto estético,
era usar las técnicas desarrolladas por Dieste. Así
fue como Alcalá de Henares se cubrió, parafraseándo
al abad Suger, de un "rojo manto de iglesias", dice
el arquitecto ítalo uruguayo Juan Martín Piaggio,
en referencia a los ladrillos con los que Dieste las construyó.
Clemente,
director del vicerrectorado de infraestructura de la Universidad
de Alcalá, y cuyo estudio ha recuperado gran parte de los
edificios históricos de la zona, asegura que extraña
sus días junto al arquitecto uruguayo. Empezando por los
paseos en auto en los que Dieste no paraba de recitar a Manrique
o al autor español por cuyas tierras estuvieran pasando,
en algún arranque de melancolía, porque "era
impresionantemente culto, sabía mucho más de España
que cualquiera de nosotros", recuerda.
Evidentemente
el interés y conocimiento de Dieste por España fue
retribuído en una medida considerable: "Hoy no existe
facultad de arquitectura o ingeniería en toda España
donde no se enseñe su obra. Se multiplican las tesis de
doctorado de alumnos sobre su trabajo, así como publicaciones
de profesores. Y en cuanto a edificios, los constructores nos
han comentado cómo hay una auténtica lluvia de obras
en las que se ve la influencia de Dieste", asegura Clemente.
Algunos ejemplos
son, en Madrid y aledaños, el taller CH+QS, que de manera
totalmente independiente utiliza la cerámica armada en
varios edificios como la Biblioteca en Villanueva de la Cañada
o Centro Cultural en Villa del Prado). "Realmente diciendo
cosas nuevas sobre Dieste, empujando las formas si no la
teoría un poco adelante", dice Piaggio, que
está finalizando una investigación sobre la industrialización
de las técnicas de Dieste con fondos de la Unión
Europea.
A su vez en
La Coruña, tierra con la cual Dieste tenía fuertes
vínculos familiares, Javier Cimadevila también explora
la cerámica armada, construyendo un gimnasio con paredes
"onduladas" de ladrillo armado, directamente derivadas
de las paredes de la iglesia de Atlántida.
Pero la acogida
más calurosa ocurrió en Andalucía. Allí,
Antonio Jiménez Torrecillas codirector de la revista
de arquitectura local que publicaba obras de Dieste fue
el responsable de la serie de conferencias que dio el maestro
uruguayo, así como de un libro de 300 páginas sobre
su obra. Para Jiménez Torrecillas, todo el asunto Dieste
y Andalucía es una "cuestión de cercanía.
En Andalucía es tan clara la relación con América
Latina que la mirada se dirige naturalmente hacia ese horizonte.
Lo sentimos más cercano que el del norte de Europa".
Además está la "peregrinación"
de arquitectos catalanes, jóvenes y viejos, que Clemente
recibe cada año por el tema Dieste.
Sin embargo,
fuera de España, el fenómeno no continúa.
"No hay explicaciones racionales de ello: cada vez que he
tenido ocasión de mostrar las obras de Dieste en Europa,
el público ha quedado boquiabierto y jadeante de emoción,
y esto se aplica ya sea a profesionales como a constructores o
a estudiantes", señala Piaggio.
HONROSAS EXCEPCIONES.
La pasión que desata Dieste en medios académicos
reclutó figuras de primerísimo nivel. En Escocia,
por ejemplo, el decano de la Facultad de Arquitectura de Edimburgo,
Remo Pedreschi, es el autor de un fascinante libro sobre Dieste;
en Oporto, Portugal, se realizó la parte preliminar de
la investigación de Piaggio (cuyo coautor es Vicente Sarrablo).
Y en Alemania, país donde vivía una hija de Dieste,
entre sus fans se encuentra Thomas Herzog, decano de la Facultad
de Arquitectura de la Universidad Técnica de Munich y una
de las grandes estrellas de la arquitectura internacional. Allí
también ha escrito sobre él el ingeniero Jos Tomlow,
profesor de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zittau/Görlitz;
y Rainer Barthel, profesor de la Universidad Técnica de
Munich, organizó una exposición sobre Dieste en
su ciudad, y publicó un libro al respecto.
En cuanto
a Italia, Piaggio confiesa que el interés que pueda existir
sólo se explica porque él mismo ha empujado la cuestión,
bien apoyado por la asociación italiana de productores
de ladrillos, con conferencias, con estudiantes en sus clases
del Politécnico de Milán, y ahora con un par de
obras. "En otras culturas, aún cuando hay tradición
de construir con ladrillo pienso en el norte de Europaque
yo sepa el interés nunca ha salido de una conferencia de
vez en cuando", señala.
Suponiendo
que parte de la desconfianza que el mundo de la construcción
parecía tenerle a esas técnicas fuese debido a la
gran cantidad de mano de obra que parecen necesitar, y que si
se lograra simplificar el proceso constructivo se podría
conseguir una cuota de mercado, en 1998, junto con Vicente Sarrablo,
Piaggio empezó a armar una investigación sobre la
posible industrialización de las obras de Dieste, que ahora
está llegando a su fin. Esta investigación pareció
lo suficientemente sensata como para ser financiada por la Comisión
Europea (ISO-Brick proyecto CRAFT-1999-70420). La investigación
se ha ocupado, hasta ahora, solamente de bóvedas cilíndricas,
y no de formas con doble curvatura, que requieren muchos cortes
de ladrillos. La conclusión llega a dos estructuras que
se están construyendo, una en Matera y otra no lejos de
Verona.
"Respecto
a la industrialización, los resultados no han sido muy
alentadores, pero hemos notado, pese a todo, que los que ven esas
estructuras quedan admirados, y ya tenemos contactos para construir
ulteriores cosas, en las cuales la industrialización se
pierde por el camino, pero el ladrillo queda", dice Piaggio.
LA ECONOMIA
EN DISCUSION. Sobre por qué no funciona Dieste en el primer
mundo hay varias opiniones. "Rainer Barthel, Rainer Graefe
(profesor de la Universidad de Innsbruck) y yo muchas veces discutimos
sobre este tema" confiesa el alemán Jos Tomlow. "Creo
que un aspecto importante es el clima, que en las ciudades europeas
probablemente sea menos compatible con las formas de las obras
de Dieste, sobre todo por el tema de la nieve".
Además,
algunos críticos ven a la cantidad de tiempo que se necesita
para las estructuras de Dieste como algo negativo. "Es verdad
que Dieste se basó en la existencia de mano de obra barata,
algo que no necesariamente es así en Europa" comenta
Tomlow. "De cualquier manera no creo que las teorías
que dicen que ese tipo de estructuras no son posibles por los
altos honorarios sean históricamente consistentes. La construcción
requiere de mucho dinero por muchas razones, y sólo tomar
a la mano de obra como criterio es no ver más allá
de las propias narices".
Algo similar
opina Jiménez Torrecillas: "En el norte de Europa
hay un exceso de todo y se proyecta desde el exceso. Andalucía,
en cambio, es una región históricamente pobre por
lo que se valora especialmente la utilización de recursos
que hace Dieste. Porque él sólo usaba lo que tenía
a su alcance. Fue capaz de generar un millón de metros
cuadrados de construcción porque ganaba los concursos presentando
una solución no sólo estéticamente emocionante
sino la más barata".
Clemente va
un paso más allá: asegura que por la economía
de recursos que genera la obra de Dieste, debido al diseño
estructural muy optimizado, su costo es de hasta un 60 por ciento
menor que el equivalente en otras formas de construcción.
Por eso sus
seguidores lo ven como un sistema de futuro, afirma Tomlow. "Yo
creo que hay un campo enorme para este tipo de estructuras, por
ejemplo para reducir la preponderancia del acero como material
de construcción".
"Hoy
en día China es el mayor productor y consumidor de acero
del mundo y los precios son muy altos. Sería interesante
desarrollar estructuras en bóveda a gran escala para renovar
con sentido ecológico la tecnología de construcción
china contemporánea, aunque dudo que la firma de Dieste
en la actualidad sea lo suficientemente fuerte en términos
económicos para encarar un proyecto visionario de esa dimensión",
agrega.
ALGUNOS PROBLEMAS.
Sin embargo, no es que las construcciones de Dieste, aún
en España, hayan estado exentas de problemas. El caso más
triste es el de un conjunto de 30 pérgolas y tres conos
que armaban un camino cubierto para los estudiantes entre distintos
puntos del campus de la Universidad de Alcalá, que quedó
nada más que en nueve pérgolas. "Fue a causa
de problemas de financiación y, sobre todo, de entendimiento
con las ingenierías españolas, que no fueron capaces
de adaptar a las normativas y condiciones europeas la tecnología
avanzada de Dieste", señala Clemente. El proyecto,
interrumpido por años, a fin de 2003 fue retomado y se
le dio a la firma Dieste & Montañez de Uruguay la responsabilidad
completa de sacarlo adelante.
Pero no es
que estos problemas hayan tomado por sorpresa a Clemente. Justamente,
decidió que las iglesias de Dieste en Alcalá no
fueran proyectos radicalmente nuevos sino la versión completa
de proyectos inacabados en Uruguay, por temor a la mezcla con
normativas europeas.
"Con
Dieste lo pensamos mucho, hicimos bocetos de iglesias nuevas y
finalmente decidimos incidir en bocetos inacabados fundamentalmente
por la desconfianza que teníamos en nuestra capacidad de
poder iniciar modelos distintos con ingenieros, constructores
y albañiles europeos. Dieste dijo que era mucho mas sencillo
llevar a España a su gente para que adapten a la normativa
europea una cuestión ya iniciada que empezar con un despliegue
de 15 o 20 iglesias nuevas", señala Clemente.
Entonces,
por ejemplo, se tomó la iglesia uruguaya de Malvín
que en América había quedado sólo en el tramo
del presbiterio, y se reproyectó entera. Lo mismo que la
iglesia San Pedro de Durazgo en Uruguay. Allí no tiene
fachada exterior, que aquí se agregó.
Respecto a
la iglesia que aquí luce tan similar a la de Atlántida,
jamás hay que cometer la gaffe de preguntar a Clemente
si es una copia: "No planteamos hacerla como un clon o reproducción,
sino como nuestro homenaje a Dieste, del Obispado de Alcalá
y mío, y punto de referencia de Uruguay en España.
Tomamos la famosa iglesia suya de Atlántida por ser la
obra más conocida de él en Uruguay", aclara
contundente.
MATERIALES
NOBLES. Sobre porqué eligió a Dieste, Clemente sigue
pensando lo mismo hoy que en el momento de su "importación":
"Creemos que la técnica de la cerámica armada
es el futuro para la arquitectura europea, en vez de la corriente
internacionalista de edificios de vidrio de la city. Esos edificios
son como coches, con los últimos gritos de la tecnología
electrónica en las instalaciones y en los cuales el confort
no se busca a través de la arquitectura sino a través
de la tecnología. Y esto es muy problemático, porque
ésta queda obsoleta en seguida. Para el momento en que
se está terminando el edificio, cualquier programa informático
de climatización centralizada instalado ya es viejo, apareció
un vidrio más aislante u otro sistema más eficiente
de obtención de energía", resume.
Según
Clemente, en este asunto Dieste tenía una concepción
innovadora en el sentido que la tenía Gaudí, y así
logró la verdadera cuadratura del círculo: "Innovación
estructural y estética pero con materiales muy duraderos
propios de la arquitectura y no importados de la aeronáutica
o de técnicas aeroespaciales que luego tienen un pésimo
resultado".
Tomlow señala
otros puntos de contacto entre Dieste y el gran catalán:
"Creo que Dieste estaba muy cercano al pensamiento de Gaudí
sobre todo en su sabiduría esotérica. No digo esto
en un sentido místico, sino en el sentido que estaba más
allá de la comunicación normal. Tenían
también en común una sensibilidad por la naturaleza,
la forma orgánica, y la religión. Yo estuve involucrado
en la reconstrucción de la ermita Santuari de Montserrat,
edificio diseñado por el colaborador de Gaudí Josep-Maria
Pujol, y que quedó sin terminar en 1930. Creo que compartía
con Dieste una actitud similar hacia el experimento. Por una parte
le gustaba, pero también se sentía moralmente obligado
a hacer las cosas a su manera, más allá de los factores
económicos; y su punto de vista estaba inspirado por la
fe cristiana, a partir de la cual desarrolló una línea
de trabajo muy clara y honesta".
Respecto al
"otro bando", a los arquitectos que innovan a través
de materiales importados de otras disciplinas, Clemente no duda
en enumerar los problemas que su visión conlleva al ponerla
en práctica. Por ejemplo, señala al Centro de Arte
Contemporáneo de Alvaro Siza, "en el cual se debió
cambiarle, en sólo una década de existencia, tres
veces la fachada flotante de granito porque no sirve"; el
Guggenheim de Bilbao que "ya luce como un avión desvencijado
y hubo que rehacer el edificio porque las chapas de titanio traídas
de la aeronáutica no resistieron"; y el Centro Pompidou
"cuya versión actual no tiene nada que ver con la
que pensaron Foster y Piano, dado que lo tuvieron que desmontar
y volver a armar completamente".
Para Thomas
Herzog, lo que logró Dieste es inigualable, pero también
habla de la importancia de quién está, literalmente
"con las manos en la masa", más allá de
los principios de su forma de construir: "Dieste le mostró
al mundo que no es el material sino la competencia del constructor
y su sensibilidad las razones del progreso en la arquitectura
moderna", dice la estrella alemana.
"Él
enseñaba a través de su trabajo y nosotros, los
jóvenes arquitectos de la década del setenta, entendimos
su mensaje: tengan la mente abierta para poder crear estructuras
y sistemas de construcción ab origine. Las formas de construcción
no deberían ser establecidas por el arquitecto primero
sino desarrolladas de acuerdo a la lógica de la técnica",
concluye Herzog.
(Juana Libedinsky
fue corresponsal de El País Cultural en Nueva York, y ahora
cubre Europa desde Madrid)
El
año Dieste
L.
E.
DOS HECHOS
SIMULTANEOS sobre la obra de Dieste llaman poderosamente la atención.
En la capital del Uruguay, el Montevideo Shopping Center continúa
ocultando y demoliendo en forma progresiva las estructuras diestianas
originales que datan de 1984-85. Las ampliaciones de que ha sido
objeto este pujante centro comercial han sido realizadas, en general,
en base a métodos más tradicionales de construcción.
Prueba de ello son las últimas obras realizadas en el sector
del edificio principal que da a la avenida Luis Alberto de Herrera.
Hace unos diez años, un alto directivo de ese Shopping
le comentó a este cronista que "las cascaritas"
de Dieste eran un método que sirvió en su momento,
pero que ahora cambiarían por sistemas constructivos "más
sólidos". Lo tradicional, entonces, se traga a la
vanguardia. Una auténtica metáfora del verdadero
Uruguay.
En el mundo,
por el contrario, crece la euforia "Dieste". A principios
del 2004 la prestigiosa editorial italiana Electa/ Mondadori publicó
Eladio Dieste 1917-2000, una lujosa edición en italiano
cubriendo casi toda la obra del maestro uruguayo a un costo de
100 euros. No hay obra de Dieste en Italia. A su vez, en junio
2004, la también renombrada Princeton Architectural Press
de Estados Unidos publicó Eladio Dieste, Innovation in
Structural Art, también a todo lujo, alto precio, y en
inglés, ilustrado con impactantes fotos a todo color realizadas
por un equipo de fotógrafos de la revista japonesa a+u,
una de las más prestigiosas del mundo de la arquitectura.
Tampoco hay obra de Dieste ni en Estados Unidos, ni en Japón.
En el libro
norteamericano, el papel jugado por su editor Stanford Anderson,
decano de Arquitectura del MIT, Massachusetts, es paradigmático.
A instancias de su colega Edward Allen, quien le mostró
fotos de la obra de Dieste, y del artista Batuz, viajó
en 1998 a Uruguay para conocer su obra. Fue apoyado en su visita
por el entonces Ministro Lucio Cáceres, por Batuz y su
Société Imaginaire, Mariano Arana y su entorno,
la gente de la firma Dieste & Montáñez, y el
propio Eladio Dieste, quien lo recibió en su casa de Punta
Gorda. Tal fue el entusiasmo que previo paso por un encuentro
en Cadenabbia, Lago di Como todas esas voluntades convergieron
en un simposio comenzado en Montevideo, y finalizado en Cambridge,
Massachusetts. El libro compila los aportes de dicho simposio.
En el volumen
destaca un extenso ensayo de Anderson, cuya capacidad para expresar
en forma simple lo complejo resulta en una lectura enriquecedora.
El ensayo de Edward Allen sobre Dieste y Guastavino también
es una pieza memorable por su simpleza y profundidad; no pudo
ser reproducido en este número especial de El País
Cultural por razones de espacio, pero será publicado en
breve. Otros aportes del libro son "Eladio Dieste as structural
artist" de John Ochsendorf, "Technology and Innovation
in the work of Eladio Dieste" de Remo Pedreschi y Gonzalo
Larrambebere.
La fotografía
a color merece un renglón aparte. El equipo de a+u, bajo
la batuta de Yushihiro Asada y Jun Hashimoto, trabajó en
Uruguay en octubre del 2002, logrando un nivel de registro que
por momentos quita el aliento. Los dos elementos clave en las
construcciones de Dieste, el gigantismo en lo macro, y la textura
orgánica del ladrillo en lo micro, dialogan en las imágenes
con armonía musical.
El libro de
Electa/Mondadori tuvo otra génesis. Su curadora, la arquitecta
y docente del Instituto Universitario de Venecia Mercedes Daguerre,
siempre se había sentido molesta por la "superficialidad
con que los autores europeos habían tratado la obra de
Dieste", afirmó. Invitada a integrar el staff editorial
de la prestigiosa revista Casabella, cubrió el tema en
la misma revista, más tarde viajó a Montevideo y
propuso a Electa la realización del libro monográfico.
Este libro
se integra a una colección de Electa dedicada a los grandes
arquitectos, entre los cuales están Louis Henry Sullivan,
Aldo Rossi, Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Frank Gehry o Luis
Barragán. Es un club selecto, que define tendencias. El
volumen abre con un texto de Mercedes Daguerre, "Eladio Dieste:
Peripezie Storiografiche", sigue con "Una biografía
uruguaiana" de Graciela Silvestri, y cierra con un excelente
ensayo sobre los antecedentes de Dieste, "Nascita e radici
di unarte di costruire in laterizio", de Mario Alberto
Chiorino. Hay fotografía original de Alejandro Leveratto,
pero también del muy buen fotógrafo Vicente del
Amo, cuya obra ya ilustró el volumen de Jiménez
de Torrecillas en 1997.
Ambos libros
son distribuídos en Montevideo por Librería Graffiti