IDAS
Y VENIDAS HISTORIOGRÁFICAS
Su
fortuna crítica
Mercedes Daguerre, (desde Milán)
LA RECIENTE
publicación de la Obra Completa de Eladio Dieste en Italia
bajo el título Eladio Dieste 1917-2000, evidencia el interés
que esta figura excepcional, y al mismo tiempo marginal respecto
al circuito de la crítica internacional, provoca en el
público europeo. Dicho libro, además de ubicarlo
en términos culturales, y jerarquizar su producción,
traza la "fortuna crítica" del ingeniero uruguayo,
es decir, explica cómo ha sido visto por los críticos
de arquitectura en diferentes etapas de las últimas cuatro
décadas.
PRIMERAS MIRADAS.
Ya a partir de los años 60 algunas revistas especializadas
demostraban curiosidad por la iglesia de Atlántida, pero
el primer proyecto editorial surge con el libro monográfico
que Juan Pablo Bonta le dedica en 1963 titulado Eladio Dieste.
La edición formaba parte de la colección que el
Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas
de Buenos Aires dedicaba a los arquitectos contemporáneos
que habían contribuído a consolidar y renovar el
corpus de la arquitectura moderna. El trabajo de Bonta era una
lectura guiada a través de los mismos escritos de Dieste,
donde la unidad técnica y formal se ve nítida en
la simplicidad de sus soluciones constructivas; el suyo era un
método pragmático anclado en la tradición
popular, en el cual la intuición sustituía a la
reflexión teórica. Para esta mirada, cuyo esquema
interpretativo será reutilizado con distintos matices por
la crítica, la obra constituye la fuente primaria de inspiración,
el lugar que multiplica las posibilidades de expresión
formal en cuanto "experiencia vital". El uso del ladrillo
no es visto, entonces, como una exigencia técnica sino
como una elección coherente con las posibilidades de un
país alejado del desarrollo industrial.
De este modo
su obra aparece como expresión de la "auténtica"
tradición rioplatense y, en consecuencia, como paradigma
para el resto del continente. Ya cerrando la década, en
su libro Arquitectura Latinoamericana (1969), F. Bullrich dedica
a Dieste algunas páginas del capítulo sobre Uruguay.
En este caso su producción, huérfana de un pasado
precolombino pero marcada por el fenómeno inmigratorio,
termina siendo expresión de un parámetro muy moderno:
la concepción del espacio. Los años 70 reafirman
la alianza entre historia y proyecto, permitiendo la manifestación
de nuevas orientaciones influenciadas por el tecnologismo y por
la norteamericanización del debate cultural. Ello promueve
la evolución técnica del habitat local, lo cual
define un "estilo propio" de América Latina.
Estas teorizaciones
discuten posibles alternativas al International Style, buscando
nuevos regionalismos. Desde entonces los términos austeridad,
simplicidad y tecnología pobre son cualidades identificadas
con la arquitectura de Dieste, lo cual deja en evidencia su impostación
ideológica. Así durante los años 80,
cuando los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana dictan la
nueva línea conservacionista empeñada en definir
una "identidad nacional", la obra de Dieste se tiñe
de "color local". Este discurso relativiza las diferencias,
buscando la unidad continental a través de un forzado registro
de rasgos homogéneos de figuras significativas de la arquitectura,
cuyas producciones pierden individualidad y son sometidas a rígidos
parámetros de análisis. La gran patria latinoamericana
busca "apropiarse" de estas arquitecturas.
Está
el caso de Marina Waisman y C. Naselli, autores del libro 10 Arquitectos
latinoamericanos (Sevilla, 1989), quienes presentan la obra de
Dieste como ejemplo de una nueva vía para la arquitectura
del continente, todo en el marco de un proyecto cultural muy preciso
que busca crear y consolidar la identidad de la región.
EXPERIMENTOS
NEO-ORGANICOS. Mientras América del Sur está obsesionada
por la construcción de una identidad arquitectónica,
cuya tensión aumenta o disminuye según las circunstancias
político-culturales, la crítica europea demuestra
una atracción esporádica hacia la obra de Dieste.
Para Europa
la producción del ingeniero uruguayo no es más que
un descubrimiento casi fortuito, motivado por la exigencia de
encontrar novedades que alimenten la insaciable industria cultural.
Las obras de Dieste realizadas en España durante los años
90 demuestran la atención que la madre patria le
reserva, asegurándole popularidad internacional a su trabajo.
Cabe aclarar que los numerosos artículos que aparecen en
distintas revistas especializadas no son inmunes a los cliché
difundidos en las publicaciones anteriores. El "estereotipo"
latinoamericano" invade también el campo académico,
generando una búsqueda compulsiva de alternativas a la
crisis lingüística de la arquitectura contemporánea.
Más allá de la atracción eurocéntrica
por lo "exótico", ligado a la noción de
"centro" y "periferia" ya superada por la
globalización, sorprende que en el caso italiano el interés
por la cultura arquitectónica de América Latina
tiene una motivación muy concreta: identificar un "fenómeno"
del cual absorber potencialidad cultural, para nutrir y renovar
un debate desgastado e inerte. Para los italianos "América
Latina" es personificada indistintamente en Lina Bo Bardi,
Niemeyer, Dieste, Williams, Testa o Barragán.
Ultimamente,
la obra de Dieste ha adquirido nuevos significados en el desarrollo
de las experimentaciones neo orgánicas, potenciadas por
el uso de la computadora y por la afirmación de algunas
corrientes influenciadas por la fenomenología heideggeriana
y por las teorizaciones de Merleau-Ponty, las cuales identifican
en la construcción la clave para una refundación
de la disciplina. En la última década la crítica
ha utilizado insistentemente el concepto de tectónica,
subrayando la importancia de la estructura, del detalle, de la
textura y de la luz como elementos válidos para definir
una "poética de la construcción". La expresividad
material, la valorización de lo artesanal, y las implicaciones
corporales y sensoriales de la experiencia arquitectónica,
junto al intento de concebir la arquitectura en una dimensión
más allá de lo cultural, han creado las condiciones
para que la obra de Dieste tenga un lugar en los principales circuitos
editoriales. Un buen ejemplo de esta tendencia es el libro de
K. Frampton, Studies in Tectonic Culture (1995).
OTRAS VERTIENTES.
En forma paralela al debate sudamericano y europeo se ha desarrollado
una línea atenta a las innovaciones constructivas del trabajo
de Dieste. Estos estudios resultan protegidos de lo ideológico
inmediato por la presunta neutralidad de la técnica, como
se ve claro en el enfoque del libro escocés de Remo Pedreschi
The Engineers Contribution to Contemporary Architecture:
Eladio Dieste (2000). En este campo también se coloca el
ensayo de M. Chiorino de la reciente Obra Completa publicada en
Italia, donde se ilustran los antecedentes de las invenciones
técnicas de Dieste, explicando su específica contribución
al arte de construir en ladrillo.
A su vez,
es necesario notar que en las últimas dos décadas
ha surgido un filón interpretativo renovador en la historiografía
de la arquitectura y la urbanística latinoamericana. Dicho
enfoque, también desarrollado por Graciela Silvestri en
este volúmen italiano, abandona la perspectiva celebrativa
para analizar las condiciones de producción de la obra
de Dieste en el debate arquitectónico rioplatense. Este
nuevo cuadro de referencias permite comprender una poética
que es fruto de una sabia y equilibrada selección de sus
elementos constitutivos, sin quitar mérito alguno a la
creatividad y particularidad del maestro uruguayo.
(Mercedes
Daguerre es una arquitecta argentina radicada en Italia desde
hace varias décadas, docente, e integrante del staff editorial
de la revista Casabella).