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La llegada de las redes sociales, con Facebook como máximo exponente, permitió que los usuarios comenzaran a contar con una identidad on line, algo que la compañía de Mark Zuckerberg destaca como una virtud respecto a otras propuestas. Bajo el lema de conectar amigos y familiares, la construcción de esta identidad on line junto a la información que cada uno de los miembros de Facebook comparte en su sitio se convirtió en un inmenso registro de datos personales que atrajo la atención del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Desde el ámbito privado, y por su valor comercial , este tipo de técnicas suele utilizarse en campañas de marketing, una comunicación entre las marcas y la audiencia de la mano de los community managers. Y a su vez, los datos personales y las actividades en estas plataformas no sólo son una fuente de registros que se encuentra disponible para las autoridades gubernamentales, sino que dadas sus características, son los mismos usuarios los que ejercen, de forma mutua, una suerte de vigilancia y control.
"Los sistemas y servicios tienen una función específica. Sin embargo, por cuestiones económicas o por otros motivos, sus prestaciones comienzan a ser utilizados en otros ámbitos", señala David Lyon, director del Centro de Estudios de Vigilancia de la universidad Queen en Ontario , Canada. Ante el auge de diferentes servicios on line y nuevos dispositivos electrónicos como celulares y tabletas, Lyon cree que se perdió de vista el fin, al enfocarnos en los medios. "La primera pregunta debería ser: para qué sirve el sistema, cuál es su propósito, y no limitarnos a la tecnología en sí". Agrega que no todos los registros y mecanismos que suelen utilizarse como sistemas de vigilancia son siniestros ni conspiran contra los ciudadanos. No obstante, destaca que entrañan una naturaleza ambigua y que, al menos, tienen rasgos cuestionables. El especialista señala que los registros personales de identificación han existido durante siglos y que este recurso permitió a los gobernantes contar con una herramienta en contra de las minorías. Y si bien los gobiernos cuentan con sus propios sistemas, la irrupción de las redes sociales con plataformas como Facebook o Twitter genera nuevos desafíos.
"Es clave tener conocimiento sobre la creación de nuestra identidad en Internet, eso es lo que hay que demandar a las autoridades y compañías ya que las personas dependen en el mundo real de estos perfiles on line".
La Nación-GDA






