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Hija de familia tradicional, niña de público imaginario. Dijo en 1992 que quería ser actriz de teatro y lo consiguió. | Victoria Rodríguez
Por: Miguel Bardesio
Antes de que me muera quiero ser actriz de teatro". En un Sábado Show de 1993, Victoria Rodríguez hacía esa promesa cuando tenía 20 años y recién comenzaba en la conducción del programa Oxígeno, junto a Alejandro Figueredo, Fernando Tetes y Nicolás Brugnini. Y 16 años después, en la obra Al encuentro de las tres marías, Victoria cumplió el objetivo.
En este Sábado Show, número 2.000, de 2011, lanza un nueva meta, como para ir tomando nota: "Antes de que me muera, me voy a ver en la pantalla grande".
-Oxígeno fue tu primer proyecto en la TV, ¿el primer recuerdo que te viene a la mente?
-En general lo recuerdo con mucho cariño. Cariño por los entonces compañeros de trabajo y por la gran receptividad que tuvo en el público. Pasaron años y la gente, al vernos pasar, todavía gritaba un "¡Oxígeno!". También pienso en cuán felizmente audaz se es a los 19 años… yo no sabía a lo que iba… simplemente, ¡me divertía! El "nada para perder y todo para ganar"… Miro hacia atrás y siento que terminé ganando mucho más de lo que habría podido imaginar. Una carrera. Un proyecto de vida.
-Declarabas en 1992 que querías ser actriz de teatro. ¿Tu vida ha sido siempre así, jalonada por metas claras y salir a conseguirlas? ¿O las cosas sucedían sin demasiada consciencia de que ocurrían?
-Soy muy soñadora, sí. Visualizo mis deseos y le soy fiel a mis metas. Sí. Y si bien la suerte me ha acompañado en muchas oportunidades, también es cierto que pongo lo mejor de mí para aprovecharla. Soy muy trabajadora y profesional en lo que emprendo. Ya no tengo la inconsciencia de la juventud pero no me falta audacia a la hora de enfrentar desafíos. Y sueños sigo teniendo… Anotá: 2011: "Antes de que me muera, me voy a ver en la pantalla grande"… je!
-Cuando niña, ¿qué querías "ser de grande"?
-De niña vivía con un público imaginario a mi alrededor. Hablaba con un cepillo que hacía las veces de micrófono. Horas en la pelela, me cuenta mi madre, haciendo de locutora. Y cuando fui más grande, horas frente al espejo ensayando personajes de telenovelas. ¿Vos decís que nací para otra cosa? (Obvio que también quise ser detective privado, miembro de la Cruz Roja durante alguna guerra, misionera en tierras lejanas, etc, etc… No entiendo por qué, ante la mirada de mi familia conservadora, yo resultaba tan divagante).
-Decías también que tu ingreso a Oxígeno se dio por casualidad, habías ido al casting a acompañar a un novio y terminaste presentándote. ¿Marcación de destino o azar? Si no hubieras ido, ¿no sería tu vida la misma de hoy?
-¿Destino o azar? Si tuviera la respuesta a esa pregunta, publicaría un best seller y me haría millonaria. Sólo puedo decir que, en mi caso, no fue la única vez en la que el destino pareció venir a buscarme.
-¿En qué momento, si es que existió un momento preciso, dijiste "esto es lo mío, a esto voy a dedicar mi vida"?
-En los comienzos, durante la época de Oxígeno y los primeros Veranos del`, yo hacía todo junto. Trabajaba como secretaria en Ciudad Vieja, terminé de cursar la carrera de Traductorado en la Universidad de la República, empecé a ejercer como tal (parte en Uruguay y parte para el exterior) y al mismo tiempo, iba tomándole el gusto a los medios. Obviamente, llegó un momento en el que mi capacidad mental y física se desbordó. Había que elegir. Definir. ¿Una vida convencional? ¿O… entregarme a la aventura de virar hacia un mundo -a mi juicio- más excitante? Opté por "lo que hay detrás de la puerta número dos". Y con el diario del lunes, habiendo conocido los bemoles y sinsabores que también tiene esta profesión, no me arrepiento en lo absoluto.
-¿Qué proyecto de tu carrera te ha dado mayores satisfacciones?
-Indiscutiblemente, Los Viajes del 12 fue la instancia más gratificante a todo nivel. Fue un privilegio desde todo punto de vista. Te confieso, también lo había soñado… Pero también me siento hoy, con Esta boca es mía, en una etapa muy fermental de mi carrera. Lidiar con todos los temas habidos y por haber, manejar información, actualidad, filosofía… ¡y el vivo! Siento que estoy creciendo mucho desde mi lugar de comunicadora. Lo siento yo, interiormente. Ojalá se note de afuera.
-¿Cuál, por el contrario, ha sido el más duro?
-Siempre es duro enfrentar el fracaso. Y no siempre todo lo que he hecho ha sido un éxito. Pasa que para sobrevivir en este medio hay que perderle el pánico al fracaso. La única certeza en esto es la falta de certezas. ¡El rating tiene voluntad propia!
-Sueles tener momentos de recordación, ejercicios de nostalgia. ¿Cómo es tu relación con lo vivido?
-Ahora que lo preguntás… supongo que no he tenido demasiado tiempo ocioso como para dedicarme a la nostalgia. Supongo, que es una suerte, ¿no? En todo caso… ir contestando estas preguntas de tu nota, me trajo, ante todo, sonrisas y muuuucha gratitud.








