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Diego Bello en Hacele caso a un gil
PABLO CAYAFA | FOTOS: LEONARDO CARREÑO
Diego Bello está al frente del exitoso espectáculo Hacele caso a un gil, que termina esta noche en el Teatro La Colmena y continuará por el interior del país. En el show, Bello hace gala de su característico humor en el marco de un unipersonal en el que analiza la realidad desde su ácido punto de vista, con libreto del genial Carlos Tanco y una cuidada producción a cargo de Diego Sorondo. Antes de la función, el humorista dialogó con Sábado Show sobre la obra y se refirió también al carnaval uruguayo y al peso que tiene el periodismo y la crítica en ese ámbito. Además, habla sobre su relación con la televisión y de su desvinculación de Algo Contigo en el 2011: "Me desilusionó. No me gusta porque me parece que ese no es el camino", confiesa.
-¿Cómo es Hacele caso a un gil?
-El espectáculo es la mirada de la forma de ser uruguaya con el humor de Carlos Tanco, típico de él basado en esa característica que tenemos nosotros dos de opinar y hablar de todo, tengamos o no fundamento. Ese es el punto de partida.
-¿Cómo es trabajar con Carlos Tanco?
-Excelente. Lo considero profesionalmente un tipo con un talento increíble y lo respeto mucho. Era una asignatura pendiente y un gran deseo hacer un espectáculo escrito por él. La relación es la mejor en todo sentido, profesional y humanamente.
-¿Hay mucha diferencia entre hacer humor en carnaval y un espectáculo de stand up?
-En un espectáculo de stand up estás solito frente al mundo. En caso de que venga un bache o algún problema, no tenés a nadie que te rescate.
-¿Es más difícil entonces?
-Sí, es distinto… Tenés más tiempo. Podés buscar el camino, cuando vos en carnaval no podés hacer eso. En carnaval hay que ser mucho más efectivo, o por lo menos intentarlo. Además, hay momentos que descansás, acá es una hora de corrido. El tiempo escénico es completamente diferente.
-¿Pudiste ver algo del último carnaval?
-El carnaval pasado si bien no salí, estaba presentando en un tablado. Vi varios porque a los compañeros siempre me gusta verlos pero no tengo una visión muy buena sobre lo que fue el último carnaval. No me senté a mirar sino que estaba en la vuelta, miraba un rato y me iba porque siempre tenía otra cosa…
-Siempre está el debate latente en carnaval sobre cómo fue el cambio en el humor una vez que asumió el gobierno de izquierda, ¿vos sentiste ese cambio?
-No. Hay cosas que se siguen tocando, y el humor le tiene que buscar la vuelta. Somos todos integrantes de esta sociedad, todos tenemos colores políticos pero al momento de hacer humor, tenemos que hacerlo, y si el carnaval encuentra una fuente inagotable en el gobierno, va a tener que seguir trabajando en ese lado. No creo que eso cambie mucho. Podés tener una visión diferente ideológicamente pero lo que está mal, está mal.
-Lo que se dice es que la acidez de la crítica no es la misma…
-Puede ser porque hay una cosa que nos trasciende que es que si yo tengo que criticar o dar un palo a la persona que después termino votando, capaz que lo pienso, pero hay momentos que son cosas tan obvias que te surgen y no te detenés en eso. Cuando escribís, te surgen las cosas, y si te surge u palo, lo dejás. Cada uno se tiene que hacer cargo de lo suyo. A veces se hace más complejo porque hay una relación de complicidad, porque hay mucha gente vinculada al Frente Amplio o al gobierno que es muy consumidora de carnaval, entonces muchas veces pasa que vos estás diciendo algo y lo tenés al tipo sentado en frente. Hay algo muy finito que es hasta dónde vos podés llegar cuando la persona está ahí, porque no deja de ser un espectador, y si lo hacés sentir mal, no está bueno. Si podés lograr que se ría, es maravilloso, aunque por adentro te esté puteando, pero no hacerlo sentir incómodo. A mí me pasó con Gonzalo Fernández, que estaba sentado ahí y a mí me tocaba decir algo de él, pero lo que tenía que decir, lo tenía que decir… No pasó absolutamente nada. Hace muchos años hacía una crítica bastante grande al Partido Nacional, y estaban ahí Jorge Gandini y Javier García, y se lo tomaron de forma distinta. García volvió a ir al Carnaval, yo lo he vuelto a ver. Aparentemente lo tomó bastante bien. Hay que manejar bien eso, porque el Carnaval también es el reflejo de lo que piensa mucha gente. Pasa no sólo con políticos sino con figuras públicas, que muchas veces le das un palo a alguien, que es gratuito, y con eso hay que tener cuidado. Pegar por pegar no tiene mucho sentido.
-Rafa Cotelo estuvo en Retrato Hablado e hizo referencia a una "mafia en el carnaval que es peor que la de derecha porque se hace pasar por compañero", ¿cómo lo ves vos?
-Esos son líos de Rafael. Hay un poco de todo. Me parece que en el carnaval hay cosas que no están buenas como en todos los movimientos grandes. El carnaval se diversificó y creció tanto que hay de todo… Entiendo lo que quiso decir y en muchos puntos lo comparto pero no es todo blanco o negro.
-¿A vos te pasó de sentirte traicionado por un compañero?
-No. Hay comportamientos malos y buenos como en todas las cosas. El carnaval tiene una parte importante que es el concurso, y en eso todos quieren sacar ventaja. Entonces hay que cuidarse, hay gente que maneja algunos escrúpulos y otra que no. Hay gente que para defender su trabajo tira para abajo al resto. Valorizar tu trabajo está bueno, pero no cuando tenés que denostar a los demás. Pasan cosas como que te encontrás con un tipo que te cruzabas hace dos años y ves que no te saluda, y después te enterás que es porque le dijeron que vos dijiste no sé qué cosa… Pasa mucho que se mete gente extra carnaval a dar manija. Es un mundillo raro de mucho "lleva y trae", de especulaciones.
-¿Con la crítica de carnaval cómo te llevás?
-Ese es un tema delicado. Hay cosas que te duelen porque a veces no es claro lo que están diciendo, y en el peor de los casos, si es claro, está hecho desde un lugar que no te gusta mucho. Yo trato de no escuchar pero tengo amigos, familia y los propios compañeros que te cuentan, pero lo que más resultado da es no darle pelota a nada. A mí no me molesta, salvo cuando veo que puede haber atrás alguna cosa rara. Te duele, te parece injusto. En cualquier tipo de espectáculo, uno hace un esfuerzo tremendo de laburo, y en dos segundos te pueden hacer pelota. Leyendo la tele, escuchando la radio o leyendo el diario si veo determinado comentario sobre la obra que está acá enfrente, yo no cruzo, me quedo acá.
-¿Estás con ganas de volver a la televisión?
-Me gustaría encontrar algo para hacer en la tele sí.
-¿Cómo panelista de Algo Contigo?
-No, chusmerío no. (Risas) Lo respeto. Yo en este monólogo hago hincapié en ese tipo de cosas, y no está bien hablar de determinada manera de eso en el espectáculo y después estar ahí metido. En alguno de los dos lados estoy mintiendo. Yo creo que una gran asignatura pendiente que tengo es hacer algo en radio, más que en tele.
-¿Te ves en algún espacio de la tv de hoy?
-En este momento se podría y debería hacer un espacio más vinculado al humor y apoyarlo un poco para mantenerlo, así nosotros como espectadores nos acostumbremos a ver programas de gente que intenta hacer algo de eso. Me gustan las apuestas de series como Bienes Gananciales. Es un camino que hay que seguir, Fernando Schmidt (guionista) es alguien que le puede encontrar la vuelta.
-¿Cómo fue el reencuentro con Luis Carballo en 10 Maneras de ser un hombre?
-Luis es un gran actor, es muy bueno haciendo comicidad, ha hecho grandes papeles. El encuentro fue bárbaro porque Luis entendió la situación cuando se la planteé en aquel momento. Lo que el tipo hace en el programa a mí no me gusta pero él lo disfruta y le sale bárbaro.
-¿En qué momento sentiste que te tenías que ir de Algo Contigo?
-Cuando empezó el viraje, que fue con lo de Juana Viale.
-Se dijo que vos en ese momento tuviste un encontronazo con la producción porque no querías tocar el tema…
-Claro, no fue un encontronazo pero dije lo que pensaba. Después concretamente hubo un momento en el que yo tomo la decisión, que es cuando estamos haciendo una nota vía telefónica con una de estas mellizas griegas y yo le tomo el pelo dos o tres veces porque es lo más fácil del mundo, ellas se toman el pelo solas. Yo lo único que hacía era repetir las burradas que estaba escuchando. Entonces cuando salgo, Félix Castro (gerente de producción de Monte Carlo) me para y me dice: "estos temas hay que tratarlos en serio". En ese momento sentí que me tenía que ir: si yo tengo que hablar en serio de eso, ya está, era fácil de entenderlo de mí lado. Yo no me puedo poner serio con esa chica que estuvo dos minutos para decir una palabra que no le salía, y que no pudo…
-¿Te fuiste mal con vos?
-Sí, conmigo sí porque me tendría que haber ido antes, no tendría que haber dejado pasar tanto tiempo. Cuando empezó a tomar el giro yo demoré porque era una oportunidad y cobraba también. Demoré y me puteé.
-¿Qué sensación te generaba cuando veías que el programa se desplazaba hacia ese lugar?
-Me desilusionó. No me gusta porque creo que no es por ahí el camino pero parece que el equivocado soy yo. Ahora lo miran y antes no.
"El carnaval es un mundillo raro de mucho `lleva y trae`", asegura Diego Bello que incursiona en el stand-up unipersonal
En el monólogo de Hacele caso a un gil, Bello hace referencia a los programas de chimentos. El año pasado, el comediante integraba Algo Contigo hasta que comenzó a transformarse en un ciclo de esas características, cuando optó por renunciar: "No está bien hablar de determinada manera de eso en el espectáculo, y después estar ahí metido", sostiene.






