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No son un grupo de un único palo musical. El Cuarteto de Nos presenta Porfiado el próximo 15 de setiembre en el Teatro de Verano.
MARIEL VARELA | FOTOS: INÉS GUIMARAENS
Porfiado es un disco bastante de Tajo: coinciden Roberto Musso, Santiago Tavella y Álvaro Pintos, fundadores del Cuarteto de Nos. Está lleno de personajes que se quejan, le echan la culpa a otros y a ellos mismos. Y son herencia de esa ciudad imaginaria que crearon "Riki" y Roberto Musso en el cuartito del fondo de la casa de sus padres. Los hermanos Musso se entretenían grabando programas de radio donde los invitados se sometían a un jurado que les daba por la cabeza. Ahí nacieron Emilio García y Andamio Pijuán, por citar alguno. Se agotaron los nombres de aquel entonces pero la ciudad de Tajo sigue viva porque los personajes siguen saliendo y son la esencia de la banda. La gente se pregunta por qué Paul, por qué Benito, adónde fue Damián. Las interpretaciones son increíbles y el Cuarteto las deja a criterio del consumidor.
La crítica los trataba bastante mal al inicio pero no se apartaron de "ese camino paralelo" porque confiaban que "era válido", según Musso. Los cambios a los que se enfrascó el Cuarteto no fueron en pos de agradar, sino ligados a los gustos personales: "Lo que al conjunto total le convence más", indica Tavella. En los festivales de canto popular eran los raros y en los de rock pocas veces los invitaban porque iban disfrazados. No entendían por qué los dejaban de lado porque no les iba nada mal, llenaban los lugares donde se presentaban. Incluso llegaron a preguntarse, `¿por qué no se dan cuenta?` En los `80 no se usaba que alguien manejara la prensa y "se ve que nosotros no nos manejábamos muy bien", se ríe Tavella. Con el Cuarteto era blanco o negro, no había matices: "No pasábamos desapercibidos. Íbamos a un lugar a tocar, nos conocía nadie y la gente se iba o se quedaba muy emocionada", recuerda Musso.
"De alguna manera nos divertía estar un poco de costado", reconoce Pintos. Es más, la vez que los convocaron para participar de un disco recopilación de rock (Graffiti, 1986) "todos se vestían de negro, era la salida de la dictadura" y ellos se disfrazaron de viejas para la sacarse la foto. He aquí el origen de la porfiadez.
Obstinado, terco, testarudo... porfiado. El adjetivo cayó como anillo al dedo. Necesitaban que fuera una única palabra capaz de describir la personalidad del disco y la psicología de los personajes que en él habitan. "¿Se acuerdan que mandé un mail?", dice Pintos. Él no compone pero apenas escuchó las canciones que irían a parar al nuevo álbum se percató de que "había movimiento, todos los personajes iban hacia algún lugar". "¿Por qué no se quedan quietos? Porque son porfiados", resume Tavella y da cuenta de cómo se llegó a ese título que tiene un dejo infantil y aniñado. Porfiado hizo el camino inverso: primero se fue de gira por el exterior y se presentará en la escena local el próximo 15 de setiembre en el Teatro de Verano. Este recital tiene algo especial, poco frecuente y que le hace honor al nombre: cantarán los doce tracks del disco. "Lo hicimos de porfiados pero funcionaron realmente. Podríamos haber dicho, `vamos a tener que sacar siete. O capaz que tenemos que sacar siete pero no nos damos cuenta porque somos muy porfiados", bromea Tavella.
"Fauna". Musso intenta sostener una broma que hizo en otra entrevista: "No sé si descartaría que el próximo disco fuera instrumental". Pero se retracta al segundo: "No... es una barbaridad". Para el Cuarteto no sería algo nuevo ya que así arrancaron. Llegaron a la música instrumental producto de un dilema. No sabían para donde disparar. "Veníamos de tener una bandita de colegio, tocábamos temas de los Beatles, habíamos compuesto algunas canciones en inglés, otras en español pero no nos copaban mucho. Entonces dijimos, `ta, no cantamos`. Hicimos ese experimento pero duró poco, aunque llegamos a presentarnos en vivo", relata Tavella. El disparador que los decidió a que su producto viera la luz fue Leo Maslíah. Lo escucharon por radio y dijeron, "si este tipo está cantando esto, entonces nos animamos a mostrar estas otras que tenemos y las cantamos con letra y todo. Fue una válvula de escape y encontramos otra posibilidad de hacer música y letras de algo que veníamos haciendo pero en privado", agrega.
Musso es ingeniero y a Tavella le faltó entregar la carpeta para recibirse de arquitecto. "La Universidad pública fue una apertura de cabeza total", dice Musso, que venía de un liceo privado y descubrió un mundo nuevo que lo influenció a la hora de componer. Por fuera de Tasco, muchos personajes del Cuarteto están inspirados en seres que conocieron en ese mundillo. Sus amigos eran raros y de ahí rescataron "una fauna interesante". A su vez, ambos son empleados públicos. "Entonces te dicen, `¿de dónde sacan los personajes?` Nunca son uno en particular pero si uno es observador de esas situaciones" se apropia de tips interesantes para luego darles vida en una canción.
-¿De qué se queja el Cuarteto?
-(Musso) Los personajes se quejan mucho, sobre todo en este último disco. Se quejan de lo que les toca vivir, le echan la culpa a a la gente, ponele el de Buen día Benito. Pero para mí queda librado a la interpretación de quien lo escucha que ese culpable sea uno mismo. Tenemos mucho cuidado que en ningún lado de la letra te clausure una opción porque capaz que Benito es uno mismo y no hay nada en la letra que te diga que no puede serlo. Pero hay que tener mucho cuidado porque de repente alguna parte que hacés en el desarrollo de la letra te deja sólo una posibilidad.
Esencia. Ironía y personajes: condimentos infaltables en las letras del Cuarteto. Tavella está seguro de que haber consumido teatro del absurdo en la juventud los nutrió. "Buscábamos en el diario y decíamos, `¿y esto que será? Es Restuccia, bueno, vamos a verlo`. Nos matábamos de la risa pero no era sólo el chiste, había un trasfondo súper interesante y se ve que el absurdo quedó muy metido en nuestra cabeza". Tavella es el más curioso y fue quien descubrió a los Redonditos de Ricota. "Fui a verlos en Buenos Aires por esa costumbre de mirar y dije, `pah, qué buen nombre, vamo` a verlo` y fuimos a un lugar que se llamaba El Depósito. Qué buena banda. Creo que hay curiosidad en lo que hace el Cuarteto".
Hay una tendencia a lo lúdico en las letras y la música de esta banda y eso se traslada al vínculo con el público. Cuanta más información se incluya, mejor. Y los fanáticos acompañan esa moción. "En los recitales cantan del primer tema al último. Ven como un desafío aprenderse la letra y como un juego con nosotros", indica Musso. "El Cuarteto tiene una relación con el público muy de juego y de fiesta, desenfreno". Alguna vez se los catalogó de intelectualoides. Musso reconoce que el público que los descubre hoy en el exterior es "más inquieto que otros, el que busca cosas nuevas, que lo sorprendan. Ese público en Uruguay era un público universitario. Lo que pasa es que después esas mismas letras se vuelven masivas. O sea que en realidad es una cuestión de quién está más al alpiste".
-Una vez dijiste que lo mejor que salió de tu pluma era "avisale que en el que vi escribió traición con S", ¿cuál es el mejor verso de Porfiado?
-(Musso) Cuando escucho alguna frase me gusta meterla en las canciones a prepo. Una vuelta fui a buscar un examen de mi vieja y al lado mío había una mujer que decía, `yo quiero hablar con el doctor porque me dio mal el encefalograma` (risas del trío). Me quedó picando. Entonces cuando estaba medio que terminando Estoy sobreviviendo la metí a prepo: "Juro que no es llana la línea de mi encefalograma". No sé si será el mejor pero es el que me acordé.
Musso terminó de componer Yendo a la casa de Damián (Raro, 2006) y pensó, `dura cinco minutos, me encanta como está pero para que sea medio de relleno`. Le falló la intuición. No fue la única vez. Otra Navidad en las trincheras (1994) es el disco más vendido en la historia del rock nacional y el Cuarteto no grabó un sólo clip de ese álbum. "Siempre fuimos malos para saber qué canción nuestra servía para hacer un video. Hicimos alguno de Barranca Abajo (1995), el de No me rompas más los cocos (Emilio García, 1988) una canción muy rara que tenía un corte donde aparecían unos violines en el medio. En los últimos discos ha habido un equipo de gente del sello, un ambiente de discusión más profesional para elegir y creo que le han pegado bastante", asegura Tavella.
Otra Navidad en las trincheras y Raro significaron dos quiebres. Ambos fueron éxitos (el último trascendió la frontera) y los seguidores más fieles los criticaron. "En Navidad en las trincheras nos hicieron sentir que era un disco súper comercial pero era justo una generación que le parecía que el éxito en la música estaba mal visto. No era que nos importara mucho pero te podías llegar a hacer la cabeza porque era mucha gente diciendo, `ah, la están haciendo todas`. Con Raro pasó algo similar, fue una explosión para afuera pero sinceramente no sentimos eso", declara Musso. Raro fue comercial pero llegó a los hijos de los fanáticos más veteranos. "Se generó una cosa de ser el papá y conocer. Tengo amigos que fueron a vernos con sus hijos y de repente tocábamos canciones más viejas y era, `vos conocés esa canción que yo no tengo idea qué es`", agrega cómplice Tavella.
Primeras veces. Pintos se jacta de haber sido el primero en escuchar un tema del Cuarteto en la radio: Cuco SRL (El Cuarteto de Nos, 1984) por el Dorado. A Musso le queda la espina. "Me la dejaste picando", dice pensando. Él se acuerda de haber escuchado Andamio Pijuan (Soy una arveja, 1986) en un radio casete gigante que tenía.
Hubo un antes y un después de Navidad en las trincheras: empezaron a sonar en los boliches.
-(Musso) Navidad en las trincheras sonó en las discotecas que no eran de rock.
-(Pintos) En esa época era llegar a radio Monte Carlo. Abel Duarte nos llamó para hacer una nota y dije, `pará, ¿qué está pasando?`
-(Musso) Yo por ahí iba a alguna discoteca y de repente pasaban Bo Cartero y para terminar el baile ponían el "Eah, eah". Me pasó de ir a cumpleaños infantiles de hijos de alguna amiga y estaba el casete puesto ahí sin que supieran que era yo.
-(Pintos) Estaban pasando una canción nuestra en la radio y me acuerdo de llamar a Roberto, ponerle el micrófono del teléfono y decirle, `escuchá`. Y él y me decía, `bo, pusiste un casete`.
-(Musso) Ahora es un poco más común que la primera vez que nos escuchamos en una discoteca o arriba de un taxi.
-(Pintos) Una sorpresa más actual fue, `bo, están pasando en E! un video tuyo`. Eso fue un flash porque vos te podés imaginar que un día te van a pasar en la radio pero esas cosas nunca.
-(Musso) Sí, pasaban Yendo a la casa de Damián y Ya no sé qué hacer conmigo entre Betty la fea y Amas de casa desesperadas. Millones de personas mirando de todos lados.
-(Tavella) En AXN también nos pasaron y fue buenísimo.
-(Musso) Algo similar a lo que nos pasaba en ese momento pero que me llamó la atención ahora fue que el otro día en un shopping de Caracas vino un tipo y me dijo, `Roberto, ¿me firmás un autógrafo?`
Filmó el comercial de Paso de los Toros y cortó con tanta dulzura. "Aplico esa frase tal cual el aviso, sin decirla" (risas).
Es una gira porfiada, no cabe duda. "La presentación del disco en el Luna Park a un mes de haber salido es un acto de porfiadez absoluta. Generalmente se deja digerir un poco las canciones y se las presenta a los cinco o seis meses", confiesa Roberto Musso. El Teatro de Verano sí es una fecha "lógica" para Tavella. También de porfiados es hacer en Venezuela doce temas nuevos. Eso es muy de porfiado. No es políticamente correcto", agrega Pintos.
Cuando hablan de la trilogía "Raro", Bipolar" y "Porfiado" no sólo se refieren a una nueva etapa de la banda sino también a que para toda la gente fuera de Uruguay, "Porfiado" es el tercer disco del Cuarteto.






