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El estilista y productor Daniel Ortega logra que las figuras muestren sus mejores caras. Dirigió las fotos de tapa de Karina y Luana
Estar a la altura de los propósitos en una fiesta; ponerse a la moda en un cambio de temporada, ser la tapa de una revista o encontrar la imagen adecuada para una pieza publicitaria que busca promocionar un producto. Todas estas son las tareas de un director de imagen. En Uruguay, uno de los pocos que realiza este trabajo se llama Daniel Ortega, productor y estilista y para muestra, véase la tapa de esta edición de Sábado Show (Karina Vignola junto a su hija Luana). Ha sido dirigida por él.
Llegó a Montevideo hace 10 años, oriundo de Cebollatí (Rocha). Desde siempre se interesó por la imagen: es peinador y maquillador, estudió producción de moda y desde hace un tiempo se dedica al trabajo integral de la dirección de imagen. Creó su propia marca, Casa Ortega, que se dedica a asesorar a particulares y a agencias de publicidad. Sus clientes privados lo llaman para saber cómo lucir mejor o para renovaciones de vestuario.
Muchas figuras uruguayas y argentinas han pasado por sus manos para la generación de tapas de revistas: Caras, V12 y algunas de Sábado Show. "He trabajado con Eunice Castro, Victoria Rodríguez, Laura Martínez... a casi todas las he desnudado o logramos actitudes muy sugerentes", asegura Ortega. Y define sus producciones con dos sellos: grado de erotismo y búsqueda obsesiva por la estética.
Sábado Show conversó con Ortega sobre su trabajo, las figuras que le ha tocado embellecer y el a veces polémico uso del photoshop en las fotografías.
-¿Qué es ser un estilista?
-Es el compendio de todo lo que tiene que ver con el estilo. Hay una mala aplicación del estilismo: se les llama así a todos los que son coiffeurs, cuando en realidad estamos hablando de algo mucho más integral. Yo soy peinador y maquillador y también estudié producción de modas. Cuando hablás de estilismo, es una forma más comunicativa de decir que no soy asesor de imagen porque no estudié, pero de hecho lo hago.
-¿Qué es lo primero que evalúas al enfrentarte a una producción?
-Lo primero es la inspiración. Te inspirás, si se trata una personalidad pública en el desarrollo de su profesión. La carga estética cuando hay una imagen pública ya está más que pautada. Es una diferencia importante respecto a la producción de moda, donde se debe adaptar todo al producto. En la producción editorial con figuras se trabaja sobre la personalidad y se le aplica una fantasía a esa personalidad, pero siempre basado en su imagen. En mi caso, además, tratamos de que haya un grado de erotismo presente y un detalle casi obsesivo por la perfección estética.
-También haces un trabajo con privados.
-Sí, hago dirección de imagen para clientes, muchas de las mejores familias del país que las asesoro para fiestas o como vestidor de temporada. Eso lo hacemos a través de Casa Ortega, al igual que con la publicidad. En este caso, la diferencia es que por lo general hay un backline a seguir.
-¿Cómo ha sido trabajar con figuras?
-Es súper divertido. He hecho desde una tapa de Liz Solari o Griselda Siciliani, Victoria Rodríguez, Eunice Castro, Laura Martínez... Las he desnudado a casi todas y les he hecho producciones sobre su estilo de vida. Por supuesto que el contenido fuerte es el sexo femenino, pero también trabajé con hombres, y con marcas. Trabajar sobre el erotismo es complejo, más allá de la confianza, que me conocían de antes... ya desnudarse y coquetear con las fantasías sexuales es más complejo. Pero yo tengo una personalidad como muy frontal y eso me hace bastante confiable.
-Son, como se dice a veces, producciones eróticas "cuidadas"...
-(Se ríe). Se dice eso, está cuidado y después salen con las lolas al aire. Yo creo que no hay una producción erótica cuidada. Hay una producción erótica, punto. Lo que trato de hacer es erótico suave. Pegar moda al erotismo. Entonces dibujar esa cosa de una manera tan estética que el morbo, esa cosa tabú, pase desapercibido. Que en el primer plano esté la belleza, y en el segundo, todo lo que quieran pensar.
-¿Cuesta más con algunas figuras que con otras?
-Sí, no todas las figuras están tan abiertas. Para una modelo es más simple, porque toda su vida prepara su cuerpo para mostrarlo. Una personalidad pública ha potenciado su carácter para otras cosas, no tanto desde lo físico. Pero hemos tenido experiencias increíble. Con Laura Martínez, por ejemplo. O con Graciela Rodríguez. De algún modo, todos fantaseamos con eso; todos desfilamos sexys frente a un espejo, soñamos con ser tapa de revista. Nuestro trabajo es romper el tabú y que todos ellos se mostrarán de manera bonita.
-Un tema polémico es el uso de photoshop, ¿hasta dónde llegar?
-A mí me han acusado de abusador. Que mis postproducciones supuestamente deforman y no deforman nada. Cuando hago producción me permite acercarme a la perfección y está claro que lo que se está viendo es una ilusión. Y que se sepa que está creado, que no nos creamos que esos cuerpos existen. También hay que informar a la gente de que esto es un juego y no puede ser real. Sino, te comprás un buen libro, no una revista del corazón. La gente cree que existen personalidades como Graciela Alfano. No, es un personaje. Por eso me la juego a que una Eunice Castro se vea fantástica, y hasta 30% diferente, me animo a cambiarle las formas de los rostros de las personas y me gusta transmitir que es una fantasía.
-¿Cómo se desarrolló esta producción de Karina y Luana?
-Con Karina y Gaspar el primer contacto se dio cuando me convocaron para hacer unos videos de cierto tinte erótico para Terapia de pareja. Luego comenzaron a llamarme para que les dé una mano en las campañas de publicidad o en alguna producción y la verdad que son amigos. Ella está en un embarazo a término y la idea era hacer algo con Luana, inspirados en hadas, ninfas, flores. Con un toque algo vintage, en su paleta, el tipo de iluminación. Jugar con cosas de haditas, ninfas, floridas. Todas las embarazas tienen ese aire celestial y Luana es una niña increíble, histriónica. Quisimos también darle un aire vintage, que nos recuerde a todos a nuestra abuela o madre. Después, el resto fue disfrutar de la sesión. La pasamos todos muy bien.







