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Sábado Show te presenta a los 19 finalistas uruguayos seleccionados en Montevideo para el Soñando por cantar. La final será a fin de año.
Soñando por Cantar llegó a Uruguay para darle la oportunidad a 34 artistas de lucirse ante un Palacio Peñarol colmado de público. El jurado eligió a 19 finalistas en el marco de dos emisiones que alcanzaron históricos registros de audiencia. Sábado Show comparte la previa de la segunda emisión junto a los participantes del viernes, y los que resultarían ganadores cuentan cómo se sienten minutos antes de salir al aire.
Ansiedad. Nerviosismo. Adrenalina. Incertidumbre. Exaltación. Éstos son apenas algunos de los sentimientos del cocktail emocional que gobierna a los participantes de Soñando por Cantar antes de salir a escena. A las 19hs del viernes, las puertas del Palacio Peñarol se abren para recibir a un enardecido público dispuesto a ovacionar durante lo que dure el programa a cada uno de los artistas que esperan despedirse del anonimato esta noche.
Detrás del escenario, algunos bailarines ensayan las coreografías, otros se maquillan, los productores corren hablando por celular de un lado para otro coordinando los últimos detalles antes de salir al aire, y la prensa espera la llegada de los cuatro jurados y del conductor cerca de una de las puertas. Los participantes se encuentran todos juntos en un mismo camarín, compartiendo los últimos momentos antes de la gran oportunidad de sus vidas.
"Es una emoción muy grande. Estamos con el deseo de estar ahí ya para ver qué pasa", cuenta Martín Piña, un panadero oriundo de Río Branco (Cerro Largo) que integra el grupo de cumbia Ágata en su pueblo, antes de resultar uno de los ganadores. "Ya estamos palpitando la euforia de toda la gente que está apoyándonos y eso nos tiene ansiosos por arrancar", cuenta.
Luis Octavio Martínez también llegó desde el interior para presentarse en el programa y ser elegido por el jurado. Vive en Colonia del Sacramento y muy orgulloso relata que en su departamento "hay una expectativa impresionante". "Llegar a esto es lo máximo", agrega.
La energía de las miles de personas que desbordan las tribunas se impregna en cada rincón y hace latir cada vez más fuerte al Palacio Gastón Guelfi. Rodrigo Cristófaro, ex coach de Pedro Alfonso en Bailando por un Sueño, es el encargado de arengar a los entusiasmadísimos presentes desde el escenario antes de que comience el show. Presenta a los bailarines, anticipa cómo se va a desarrollar el programa, agradece a Uruguay, y cada gesto le vale un estruendoso aplauso, que es imposible ignorar desde los camarines.
Damián Lescano, quien vuelve esta noche a un escenario luego de que su grupo se disolviera varios años atrás, también escucha atento los alaridos del público antes de participar: "Te parás ahí, escuchás los gritos y aplausos de la gente, y eso genera mucha emoción y ansiedad. Lo peor es la espera. Más allá de que cuando uno salga se va a encontrar con un programa que va a salir en vivo, lo va a ver todo el mundo, va tener a Iudica a la derecha y a esos cuatro monstruos enfrente, los nervios de la espera son lo peor", explica.
La posibilidad de no contener las lágrimas al aire también está presente en el diálogo entre los participantes: "Teniendo en cuenta lo que sentimos por hacer esto, y al hacerlo a tal magnitud, creo que trae muchas cosas a la cabeza: muchos viejos momentos buenos, malos, te los trae todos juntos en ese instante. Con toda esa gente mirándote, lo tenés que sacar por algún lado, y es emocionándote y tirando un par de lágrimas", reflexiona Danilo Mazzo, un actor, bailarín y actor que acompaña a Petru Valensky en su gira por el interior y ha participado de varios espectáculos pero nunca se imaginó enfrentarse a un multitudinario público de semejante envergadura.
Los participantes del viernes tienen la suerte (o mala suerte) de haber tenido la posibilidad de mirar el programa realizado en Montevideo la noche anterior. La auxiliar de cocina Estefanía Pasheff es una de las que vio la transmisión palpitándolo como si ya estuviese ahí: "Lo vi ayer, me imaginaba que estaba yo en el escenario y ya me temblaban las piernas. Son muchos nervios. Si estaba en mi casa y ya me pasó todo eso, no sé qué me va a pasar hoy".
Los nervios no son unánimes. Silvana Coyant, maestra de tres escuelas de primaria que integra un dúo musical hace años, se define como "sospechosamente tranquila". "No creo poder mantenerme así mucho tiempo más", reconoce a las risas. "Estoy así porque estamos todos en un clima de `cero competencia`. Los participantes nos llevamos bien: compartimos mate, refrescos, está todo más que bien entre nosotros y eso da mucha tranquilidad", explica.
La profesora de música María Elena Melo del barrio Instrucciones también destaca el buen clima que existe entre los participantes: "Es un muy lindo grupo humano que se forma desde que entrás".
Gente de la producción se acerca para repartir los contratos en los que se explica que los que pasen a la próxima ronda deberán pedir permiso a Ideas del Sur cada vez que quieran cantar públicamente: "Si lo quieren leer, háganlo rápido porque ya me los tengo que llevar", sugiere uno de los productores. Minutos más tarde, se define el orden en el que los artistas tendrán su participación en el show. Diego González es el que tendrá la posibilidad de abrir el programa, con el agregado extra de cantar en la noche de su cumpleaños número 29. "Ya se me dio todo, no puedo pedir más nada", dice con la emoción reflejada en los ojos.
Para Luis Muñiz, esta noche es bisagra en su vida porque se reencuentra con la música luego de cuatro años: "Tuve un accidente muy grande: salía de un estudio de grabación a las 12 de la noche y se me cruzó un mastín napolitano, que es un perro que pesa casi 100 kilos, y eso casi me llevó la vida. Tuve que dejar de cantar porque mi cuerpo me lo exigía. Estuve muy grave, y demoré cuatro años en recuperarme. Recién ahora retomo la música.".
Casi se acerca la hora de comenzar el programa y los participantes forman fila atrás del escenario. Los cuatro jurados les desean mucha suerte, saludan y prestan alguna declaración para ciertos medios antes de acomodarse para salir al aire. Minutos después, se empieza a escuchar I like how it feels en la voz de Enrique Iglesias, y el Palacio Peñarol termina de exudar un clima festivo sin precedentes. Mariano Iúdica sale como bólido de su camarín corriendo para el escenario. El programa ya está al aire. Los participantes miran entre lágrimas el comienzo a través de un plasma que la producción colocó en el suelo y se preparan sabiendo que es cuestión de minutos para poder finalmente presentar su tema musical ante la señal de "Música… ¡Dale!".
Marcos Cena (obrero metalúrgico)
Pablo Cocina (músico militar)
Joel Techera (albañil)
Alejandra Díaz (cantante)
Camila Mainetto (estudiante)
Laura Vargas (profesora)
Carolina Favier (estudiante de comedia musical)
Los Sureños (conjunto de folklore)
Diver Martínez (verdulero)
Nabil Murad (reparador de teléfonos celulares)






