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Padre e hijo, El profe y el alumno de la vida
PABLO CAYAFA | FOTOS: ANDRÉS FERNÁNDEZ
Jorge y Ricardo Piñeyrúa se reunieron para charlar sobre su vínculo padre-hijo. La interna de la relación entre uno de los periodistas deportivos más prestigiosos y el conductor televisivo más exitoso del medio local. ¿Cómo era `El Piñe` de niño?, ¿y `El Profe` como padre? ¿Qué los diferencia y en qué se parecen? ¿Cómo era `El Piñe` en la escuela y por qué decidió irse a vivir sin sus padres apenas cumplió los 19 años? "La gente nos ve diferentes por los roles que cumplimos en los medios pero tenemos muchas más similitudes que diferencias", afirma Jorge en un diálogo íntimo, sin desperdicio.
6 de febrero de 1975. Ricardo Piñeyrúa regresaba de un campamento de juveniles de AEBU, donde oficiaba de profesor de educación física. Volvía ansioso, sabiendo que Rosario -su mujer- estaba embarazada y casi pronta para tener su hijo. De hecho, Ricardo y Rosario habían evaluado seriamente la posibilidad de que no concurriera al campamento, ya que les preocupaba que el parto se produjera en su ausencia. Sin embargo, el dinero era necesario, y optaron por que Ricardo asistiera. Regresó sobre el mediodía, y tres horas más tarde ya estaba acompañando a su esposa al Casmu, donde daría a luz. A la noche, Ricardo esperaba afuera de la sala de partos, cuando la puerta se abrió y la vio a Rosario con su hijo en brazos, se lo dio y esa fue la primera vez que lo vio a Jorge, `El Piñe`. "Me estaba esperando para nacer", recuerda Ricardo 37 años después.
Ricardo y Jorge Piñeyrúa se parecen poco. Uno es un ícono del periodismo deportivo con una de las trayectorias más respetadas por el público y sus pares. El otro Piñe, en cambio, es reconocido por su desparpajo, simpatía y ocurrencias, pero sobre todo por un envidiable carisma digno de eterno adolescente, a base de la que se ganó además de decenas de ciclos televisivos que llevaron su sello, el incondicional cariño del público. Sin embargo, aseguran que tienen mucho más en común de lo que aparentan en los medios: "La gente nos ve diferentes por los roles que cumplimos en los medios, pero tenemos muchas más similitudes que diferencias", indica Piñeyrúa hijo, mientras que el padre agrega: "Hay muchas cosas en las que tenemos los mismos gustos: el afecto por la familia, los amigos, el gusto por salir. Nos encanta hacer asados y cocinar", y concluye: "Somos mucho más parecidos de lo que parece".
En cuanto a las características que los diferencian, `El Profe` sostiene que corresponden a que son de generaciones distintas: "Los intereses de la generación de él son muy diferentes a los de la mía, que era una más preocupada por temas de la sociedad, como la política". Mientras que en lo cotidiano, las disimilitudes son un tanto más notorias: "Una cosa que de repente generaba discusiones es que él es muy ordenado y yo muy desordenado", reconoce Jorge. "Soy muy histérico por el orden -acota Ricardo- esas cosas como `no pusiste el vaso en la pileta` o `dejaste la campera tirada ahí`, que todos los días pasan. A mí me gusta tener la casa muy ordenada", a lo que el Piñe menor lo interrumpe: "A mí también me gusta tener la casa ordenada, pero lo que no me gusta es ordenarla". En el mismo sentido, Jorge tampoco heredó la prolijidad de su padre. "Las camisas que le regalábamos nunca le gustaban", cuenta Ricardo haciendo memoria. "Nunca fui muy de la camisa. Me querían imponer la camisa pero no hubo caso. Él quería que fuese más prolijo pero al final terminó desistiendo", agrega el menor de los `Piñes` con su característico humor.
La relación de padre e hijo la describen como una en la que "no están constantemente en contacto pero siempre presentes, siempre atentos a lo que necesita el otro". Jorge confiesa que por lo general, el que más "necesita" es él: "Él me ayuda mucho con toda la parte de las facturaciones y ese tipo de cosas".
En vacaciones se cruzan bastante al veranear en el mismo balneario, pero a lo largo del año señalan que son "los melli" (los hijos de Jorge y nietos de Ricardo) el pilar fundamental de su vínculo. "Estamos muy en contacto por los mellizos, que él los cuida mucho y los lleva al estadio. Los chiquilines lo adoran, lo tienen allá arriba", cuenta Jorge. "Van mucho al fútbol conmigo, y una vez por semana vienen a comer a casa. Tenemos mucha relación", añade Ricardo.
`El Profe` se acuerda de pasar mucho tiempo junto a su hijo en la época que era niño: "Cuando vos tenés hijos muy joven, seguís teniendo una vida muy normal. Él iba a todos lados con nosotros: salíamos, íbamos a comer al boliche, al básquet. Tenía dos años e iba al bar Sporting con nosotros y se metía atrás del mostrador a buscar los chocolatines". Y agrega: "Se portaba muy bien". Años después, Ricardo estuvo exiliado en Buenos Aires, período en el que recuerda que estuvo muy pegado a su hijo dado que estaban "muy solos": "Él era muy chiquito pero íbamos casi todas las tardes a jugar al fútbol en la plaza".
En la adolescencia, si bien Ricardo la describe como "una etapa difícil", afirma que con Jorge no tuvo ningún problema: "No nos daba trabajo", resume. "Siempre fue muy afectuoso, muy respetuoso, amigo de sus primos, muy querido por sus abuelos. No era estudioso, pero tampoco había que estar atrás de él para que hiciera las cosas". Las discusiones de la vida diaria tenían que ver con el desorden del dormitorio del joven Piñe, o con las reuniones que se armaban en el día de su cumpleaños: "El mayor problema era su cumpleaños, que era cuando caía con toda la barra de él en casa y aquello era difícil", recuerda con pesar Ricardo, a lo que por lo bajo, Jorge acota: "Era solo un día al año...".
Sobre el final de la adolescencia, evitaron la convivencia. Jorge resolvió a los 19 años que estaba en edad de irse a vivir solo con amigos, y recibió el apoyo en su casa con esa iniciativa: "Me echaron (risas). Surgió porque había un grupo de amigos, que son amigos míos hasta el día de hoy, y por probar algo nuevo, de tener otra independencia, quería ir a vivir con amigos, era un desafío. Y funcionó bien; de hecho, nunca más volví. Así que por lo menos funcionó. Eran amigos que nos veíamos permanentemente. Alguno se tenía que ir de su casa porque estaba medio complicado. Vimos una casa con cuatro dormitorios y nos daba bien la guita. Fue para divertirse", relata.
"Oveja negra". Ricardo es conocido como `El Profe` en el periodismo deportivo por su antigua actividad como profesor de educación física. `El Piñe`, por su parte, intentó continuar con la tradición y se propuso estudiar lo mismo, ya que su madre y su hermana también se desempeñan en la docencia de actividad física. Sin embargo, no tuvo mucho éxito. "Yo soy un poco la oveja negra de la familia porque empecé y no me recibí", reconoce. De todos modos, `El Piñe` sabía que su vocación era una ocupación relacionada a lo deportivo. "Siempre me gustó mucho el deporte. Cuando era chico, mi vida pasaba por la pelota. Siempre veía con simpatía la profesión de mi padre porque es totalmente vinculada al deporte. Mi sueño era ser jugador de fútbol, y si no estar en algo relacionado al fútbol por oficio. Pero se truncó la cosa…", recuerda el frustrado futbolista.
A la vez que su padre lograba cada vez más lugar en la radiofonía nacional, `El Piñe` notó que allí podía despuntar su vicio de interés por el deporte, y así fue. "Un año me quedó una materia trancada en el liceo, y empecé a ir a la radio, a boludear. Después salió el cambio de radio, de Nuevo Tiempo a El Espectador y ahí fue que empecé a tomar más protagonismo. Fue bastante de casualidad". Estaba destinado a trabajar en los medios, y más allá de que el padre enfatiza en que "nunca se puso a pensar en qué podía ser, sino que siempre se preocupó por que tuviera la formación necesaria como para enfrentar la vida", había indicios que pronosticaban que Jorge tenía cierta faceta que podría explotar en algún momento. "Nadie podía ver ni imaginar que iba a ser la figura que es hoy de la comunicación. Es imposible, porque ninguno de nosotros trabajaba en eso. Era algo que no existía para nosotros. Por más que siempre tuvo cosas que te daban la pauta de que tenía alguna diferencia, como una murga que hizo en la escuela que fue fantástica, o un libro que hizo en la escuela sobre nuestra familia que era una maravilla", enumera elogiando a su hijo. También hubo quien le vaticinó un futuro distinto: "Si le hubiéramos hecho caso a la maestra de 6° año no hubiera llegado a lo que llegó porque nos dijo `este chiquilín tiene que estudiar algo vinculado a las matemáticas`", continúa Ricardo. "Y hasta multiplicar sé...", ironiza Jorge.
Nada más lejos que de las matemáticas, El Piñe fue creciendo en los medios luego de acompañar a su padre en 13 a 0 hasta convertirse en uno de los conductores televisivos más importantes de la industria. Ricardo continúa al frente del ciclo que sigue siendo insignia de las tardes de El Espectador, y disfruta al mirar a su hijo los domingos en Bendita TV. Jorge reflexiona que para llegar a ese lugar fue fundamental el rol que cumplió su familia, que "siempre lo apoyó".
En 2010, `El Piñe` fue premiado con el Iris de Oro. Al recibirlo, se lo dedicó muy emocionado al padre: "A vos `profe`, que me enseñaste que para que te vaya bien en esto, no es necesario pisarle la cabeza a nadie. Sos un profe de la vida". En la edición de este año, recibió el premio a mejor conductor de televisión, mientras que 13 a 0, el clásico ciclo radial que lleva adelante `El Profe`, fue distinguido como mejor programa deportivo.







