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De todo un poco: periodismo, actuación, baile y fotos para alguna producción
MARIEL VARELA | FOTOS: INÉS GUIMARAENS
Se dice soñadora. De chica "vivía en mucha fantasía". Camila Cibils quería ser comunicadora y periodista. Se recibió rápido y superó la primera prueba: "Era una señal de que todo se logra con mucho esfuerzo y sacrificio". Se siente gratificada y satisfecha. Pero ojo, a cada rato se le ocurre un desafío, otro y otro y va por más. "Nunca hay que quedarse estancado". Hoy es movilera de Subrayado, conduce Salí por Canal 20 de TCC y hace pocos días presentó un proyecto en el Ministerio de Educación y Cultura a fin de obtener apoyo público para un programa de televisión sobre danza.
Una cosa trajo la otra y resultó que esa presentación a los fondos públicos del MEC con el objetivo de conseguir un subsidio para financiar este proyecto cultural que "venía masticando" hacía cuatro años trajo una propuesta que no esperaba pero recibió con todo gusto. A fines de 2010 le ofrecieron la conducción del ciclo Salí (se emite los viernes a las 21:00 horas por Canal 20 de TCC). "Patricia Gamio, que es la encargada de contenidos del canal, vio mis inquietudes por conocer un poco más sobre lo que pasa en el ambiente cultural justamente porque yo estaba trabajando en este proyecto que presenté a los fondos públicos este año. Entonces dijeron, `ah puede rendir`. Se ve que tenían en la cabeza el programa y está bueno, estoy muy contenta, es tremenda oportunidad".
Su arraigo a la cultura se vincula a la niñez. Se crió en una casa donde se respiraba arte. Su mamá estudió Bellas Artes, enmarca cuadros y siempre la acercó a esa veta a través de pinturas, relatos, anécdotas. "Nos llevaba a los museos y de chicas no queríamos ir pero nos llevaba igual porque consideraba que nos tenía que enseñar. Y la verdad es que en mí sembró una semilla que quedó, aprecio y respeto mucho todo. Me parece que ahora hay tremendos artistas, en el teatro estamos alcanzando niveles de calidad y está bueno valorarlo. Es un mercado chico y está bueno que la gente se entere de lo que hay y vaya a verlo". Esa es, en buena medida, la función que ejerce como periodista, tanto en las notas e informes que hace para Subrayado como en las entrevistas en profundidad que le permite desarrollar un programa semanal como Salí.
Arranque. Escuchó el anuncio y se animó a participar. La gente de Justicia Inifinita estaba haciendo un casting al aire. Camila agarró el teléfono y llamó. Tabaré Vázquez había lanzado la ley que prohibía el humo de tabaco en lugares públicos y un grupo de fumadores se juntaban para reclamar sus derechos. Fue su primer móvil. "Fui a cubrir esa marcha para el casting y resultó que no había nadie pero encontré una señora que era una ficha. Me acuerdo clarito. Se llamaba María y estaba dolida porque no la dejaban fumar. Entonces ella planteó todo como si fuera un drama, una tragedia; le había mandado una carta al presidente diciéndole que la había defraudado. Nos matamos de risa, rindió muchísimo. Quieras o no, para mí tuve suerte, una mano grande que me mandaron". Hizo otro par de móviles y se quedó todo ese año.
La temporada de Justicia llegó a su fin y coincidió que Camila estaba terminando la facultad. El director de Subrayado en aquel entonces, Nelson Fernández, era profesor suyo. A ella siempre le había picado el bichito de la TV, le parecía un medio atractivo, de gran alcance y estaba decidida a testear ahí. "Le insistí que me gustaría probar en televisión, que quería probar en Subrayado, que me interesaba. Y un día me probó". No fue tan fácil como creía. Tenía 22 años y fue a la guerra con un tenedor. "Me hice las armas ahí, como pude". Hizo notas en la calle desde el inicio y las primeras veces le pasó de quedarse en blanco y no saber qué hacer o cómo reaccionar cuando, por ejemplo, la mandaban al aire y ya había terminado el espectáculo. "Después te vas curtiendo, ahora ya no me pasa". El primer móvil en vivo fue dentro del canal con motivo del arranque de un nuevo ciclo de La culpa es nuestra. "Casi me muero, estaba salado, una trampa mortal pero al final lo superé". Cinco años después de esos primeros pasos, se maneja con otra cancha, reconoce en esos móviles atributos (frescura y espontaneidad) pero aún no logra convivir en paz con la exposición que suponen. "Estás desnudo frente al mundo. Si una cosa te distrae, si alguien se cruza o dice algo fuera de lugar, no tenés control, se te escapa de las manos".
Tropezón no es caída. Le sobran anécdotas pero busca en su memoria hasta encontrar la mejor. Intenta primero con dos que tiene frescas porque las repitieron en Bendita TV. Una compañía norteamericana de danza ensayaba en el Solís y ella hacía el móvil desde los pasillos. Resulta que el espectáculo incluía un desnudo. "Me mandaron al aire y mientras agradecía mostraban a dos tipos en pelotas", se ríe. Otra vez recomendó un show aéreo en la Rambla y dijo que la entrada era gratuita. "Me pareció que aportaba pero claro, era en el cielo, no había ni que decirlo. Eso fue al principio", recuerda. Pero la mejor de todas le viene a la mente cuando el grabador ya está apagado. "La tengo", dice. No salió al aire pero está subido en Youtube como `Camila al agua` porque era muy gracioso (1177 visitas). Tenía que cubrir "cómo se inundaba la Costa de Oro por la lluvia". Le pidieron que hiciera un copete y no se le ocurrió mejor idea que meterse con las botas de goma y el micrófono en el medio de la calle que se había convertido en un lago. "Entré a caminar y me metí en un pozo, era invierno crudo y el agua me llegó hasta la cintura. Empecé a gritar. Tuve que hacer el resto de las notas descalza, muriéndome de frío".
Coctail cultural. Lee los diarios pero se nutre más de lo que ve o escucha caminando por la calle que de la prensa escrita. De ahí toma las mejores ideas. "Decís, `pah mirá, hay artistas que están pintando los muros de la ciudad y tienen permiso de los vecinos, qué onda, se puede hacer una nota sobre eso`". Ese perfil está presente en Salí, donde dan espacio a artistas consagrados pero también intentan mostrar lo nuevo que hay para hacer y a la "gente emergente que promete mucho". Es amante del cine alemán, disfruta del teatro, las artes plásticas, los recorridos por centros culturales, los museos pero de un tiempo a esta parte tiene "un pegue con el arte callejero. Voy por la calle mirando para todos lados y estuve leyendo sobre artistas del exterior".
Es curiosa por naturaleza y a través de Salí pudo desarrollar más esa faceta de su personalidad y preguntar desde ese lugar: "Vos invitás al espectador a que curiosee contigo, me parece que esa es la gracia". Disfruta de esas respuestas que salen del corazón: "Lo que más valoro es cuando le imprimen a lo que te cuentan la pasión que le ponen a lo que hacen". La mayoría de las entrevistas han sido buenas. Le resultó alucinante hablar con Juan Campodónico, por ejemplo, pero tuvo una mala experiencia con un rockero al que prefiere no nombrar. "Le hicimos la nota de mañana y se ve que había tenido una noche agitada, entonces no quería hablar, contestaba todo con monosílabos. Fue terrible. Y tenía mucho olor a alcohol. Hay gente que tiene mal despertar y hacemos las notas de mañana".
Empezó a hacer danza siendo "veterana". Está en la etapa del jazz pero antes bailó hip hop y dice tener ganas de volver porque extraña ese ritmo. No es modelo pero desfiló para una amiga que es diseñadora e hizo una producción de fotos para la marca de ropa de otras amigas. "Estoy para todo, ¿no? Multifruta". También hizo un año de actuación en la Escuela del Actor y fue una experiencia alucinante que le dio armas "para valorar mucho más el trabajo de los demás". En esa ocasión le tocó interpretar a Elena del Tío Vania y fue "muy fuerte porque las obras de Chejov tienen tremenda profundidad, no podés subestimar al personaje, tiene una raíz que hay que investigar y reconstruir". Tuvo dos apariciones en televisión: Dance! y Bienes gananciales. En ambas hizo de ella misma. "Fue muy divertido pero ahí te das cuenta de que para actuar frente a cámaras tenés que tener formación, saber cómo hacerlo, no cualquiera". Dejó de estudiar actuación porque no podía dedicarle el tiempo suficiente. Le gustaría retomar pero no aceptaría ningún papel sin haberse preparado mucho más: "El actor se entrega a un personaje. Si lo hacés a medias, está mal hecho. Se necesita mucho bagaje, experiencia, formación. En ese sentido respeto mucho y me parece que no se puede hacer solo con un barniz como el que yo tengo".
"Más allá de que la gente al principio piense, `esta es medio boluda`, igual caigo bien porque soy simpática y después se dan cuenta de que no soy tan boluda".
El proyecto del programa de danza apunta a mostrar cómo la gente común se apropia del baile como un pasatiempo, una pasión y agarra los distintos ritmos y los transforma. "Si se concreta capaz que sale en alguno de los canales de cable del Canal. En ese sentdo, voy bien encaminada".
Canal 10 entregará a fin de año los premios Búho "como forma de retribuir todos estos años que la TV se nutrió de los profesionales del teatro". Se galardona Mejor Espectáculo, Mejor actor y Mejor Actriz. Camila Cibils conduce los micros de la mañana en "Hola vecinos" (lunes, miércoles y viernes) donde presenta los nominados. "Es una forma de gratificar, al mismo tiempo que de promover y motivar la excelencia, la calidad", dice Camila.






