Patricia Fierro cerró las valijas y embarcó en noviembre pasado rumbo a Grecia. Dejó la conducción del programa El Garage (Canal 10) y casi sin avisar, desapareció por completo de los medios. La razón: su novio, el arquero ex Nacional y selección, Sebastián Viera, consiguió un pase para el club Larissa del fútbol griego y la rubia no dudó un segundo en acompañarlo.
"Fue una decisión que si bien medité mucho, tomé fácil. Si uno no se la juega por amor, ¿por qué se la va a jugar?", se pregunta Fierro, 30 años, ex chica Carballo y Miss Playboy en 2007. Finalizado el campeonato griego, la pareja volvió hace unos días a Uruguay para regresar a tierras atenienses a mediados de junio cuando el golero comience la pretemporada con su equipo.
En su casa de Pando, la rubia recibió a Sábado Show para hablar de su presente familiero y asegura que quiere volver a los medios, siempre y cuando esa actividad le permita ir y venir de Europa. De hecho, presentó un proyecto televisivo con el que podría convivir porque podría dejar varios programas grabados. "Ojalá salga porque así puedo acompañar a Sebastián y dedicarme también a lo que me gusta", dice.
Mientras tanto, se declara "súper feliz". Y dedica gran parte del tiempo a pintar y decorar su casa de Pando, ciudad que la vio nacer y crecer. "Todo lo que ves lo puse yo", dice mirando los cuadros y la decoración, en blanco y negro. En el sillón, hay un símbolo de otros tiempos: un almohadón con el conejito de Playboy.
-¿Qué tan difícil fue tomar la decisión de dejar todo e irte a Grecia?
-No fue tan difícil. Yo estaba haciendo El Garage, una producción increíble de la que estoy súper agradecida, igual que a Claudia Fernández, que me recomienda cada vez que puede. Estaba grabando y en noviembre le salió el pase a Sebastián. Eran cosas incompatibles y tuve que tomar una decisión: o lo acompañaba o me quedaba. Y me fui, si no me la jugaba por amor, ¿por qué me la iba a jugar?
-¿Cómo es tu vida en Grecia?
-Muy tranquila. Estamos en Larissa, a 3 horas y media de Atenas. Es una ciudad chiquita, pero muy linda, muy pintoresca. Me adapté súper rápido. Sebastián entrena unas cinco horas por día, entonces no es mucho el tiempo que estoy sola.
-¿Cómo te arreglás con el idioma?
-Y... más o menos. La verdad es que no me comunico mucho con nadie. Con quien hablo es con Sebastián, claro. Para las cosas cotidianas, comprar cosas y eso, me manejo medio con señas, a lo indio, digamos (risas).
-¿Qué fue lo más extrañaste?
-No mucho. Mi hija Valentina estuvo desde diciembre a febrero. Después vino conmigo y se quedó un tiempo con el padre. Además, siempre estuve comunicada con mi familia. Aparte, no es que te vas para siempre o sin perspectivas de volver. No. Yo estoy yendo y viniendo.
-¿Y ahora cómo sigue tu 2010?
-A mediados de junio nos volvemos. Lo voy a acompañar unos días. Vamos a ir a Atenas, que hasta ahora no hemos podido ir y luego me vengo para estar con Valentina. Voy a estar un tiempo acá y otro allá. Esa dinámica me impide asumir un compromiso con algún medio de comunicación. Salvo que...
-¿Qué?
-Hace un tiempo que estamos armando un proyecto con Silvina Tomeo y la gente de (la película) La despedida. Es un proyecto de TV. Lo hemos presentado en un canal y esperemos que salga. Eso me permitiría dejar programas grabados y poder irme. Amo mi país y mi trabajo, por eso quiero encontrar la forma de trabajar en los medios sin que se perjudique mi relación con Sebastián.
-¿Extrañás los medios?
-Sí, extraño, pero nada que me vuelva loca. Estoy en equilibrio interior conmigo misma. Estoy súper enamorada, este hombre (lo mira a Sebastián) me flasheó completamente. Mirá: me tatué las iniciales de él en la muñeca. Estoy entregada... (risas).
-¿Hablaron de casamiento?, ¿hijos?
-Sí. Cuando uno está en una relación firme se hablan estas cosas, proyectamos el futuro. Nada para ya, pero sí hablamos de casamiento y de hijos. Tenemos una relación muy sólida. Nos llevamos súper bien, nos compesamos mucho, y somos muy parecidos en un montón de cosas.
-¿Esperabas un flechazo así en tu vida?
-No. Estamos juntos desde el 6 de agosto, no hace ni un año, pero para mí es como si fueran 20. A los cinco meses de estar juntos me tatué las iniciales; estaba y sigo estando segura de que Sebastián es el hombre con el que quiero pasar el resto de la vida. Capaz que es súper loco todo, pero así lo sentimos.
-¿Sos celosa?
-Sí, pero lo normal. Nada que me afecte.
-¿Las botineras griegas meten competencia?
-¡Terrible competencia!. No sabés cómo se arreglan las griegas para ir a la cancha. Parecen que van a una fiesta. Pero nada. Sebastián no me da ningún motivo para ponerme celosa tampoco.