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México elige presidente, en medio de guerra de carteles
El homicidio es algo tan común en algunas partes de México, que a los mafiosos se les dificulta hacerse notar. Los 49 cuerpos mutilados tirados en un camino de Monterrey, consiguieron llegar a los titulares de los diarios. Fue la peor masacre desde agosto de 2011 cuando 52 personas fueron asesinadas en el incendio intencionado de un casino en la misma ciudad.
El horror dispersó la atención de una extraña caída en la tasa nacional de homicidios. El primer trimestre de 2012 vio el primer retroceso en los números de asesinatos desde que en 2007 el gobierno lanzara un asalto a las bandas. Los 5.037 homicidios (que incluyen asesinatos comunes y mafiosos) representó una caída del 7% comparado con el año anterior. El gobierno no discrimina en crímenes vinculados a la mafia, pero el diario Reforma reconoce que cayeron 10% desde 2011. La mayor caída es en Ciudad Juárez, antiguamente el lugar más violento de México, donde se cree que el cartel de Sinaloa quebró hasta la sumisión a sus rivales. Chihuahua, el estado donde está Juárez, tuvo un tercio menos de asesinatos que en el mismo período hace un año. Y cuando se conocía la masacre de Monterrey, Juárez registraba su tercer día sin homicidios en menos de una semana, una verdadera rareza.
Pero la masacre de Monterrey es la última atrocidad en la guerra entre el cartel de Sinaloa y los Zetas. Entre ellos dominan todo el mapa criminal de México. El 4 de mayo, nueve cuerpos aparecieron colgados de un puente y 14 decapitados en Nuevo Laredo, un bastión Zeta en Tamaulipas. Unos días después, aparecieron 15 cuerpos cerca de Guadalajara, reducto de aliados de Sinaloa. Ataques como ese sirven para "calentar la plaza", encender el territorio del rival para provocar una ofensiva.
Los ataques a periodistas están causando un creciente apagón noticioso. El 11 de mayo, las oficinas de El Mañana, un diario de Nuevo Laredo, fue acribillado, lo que llevó a que dos días después anunciaran que no cubrirían más la guerra de las drogas. El 3 de mayo -Día Internacional de la Libertad de Prensa- tres periodistas fueron hallados en bolsas plásticas en el estado de Veracruz, un bastión de los Zetas que ambicionan los de Sinaloa.
Los nervios están tensos porque el 1° de julio, México elige a un nuevo presidente. Recientes elecciones estatales han servido para que los narcos amenacen a candidatos y votantes y fueron asesinados muchos alcaldes.
Un mensaje firmado por Joaquín Guzmán, líder de Sinaloa, advirtió al alcalde de Nuevo Laredo que dejara de contar historias edulcoradas sobre cómo la ciudad se libró de sus tenientes. Ese cartel fue acompañado por 14 cabezas decapitadas. Hasta ahora los ataque no parecían destinado a los candidatos presidenciales. "La violencia en México no tiene objetivos políticos", dice Alejandro Orozco de FTI Consulting. "Un cartel está más a salvo cuando no lo ven", explica.
Todos los aspirantes presidenciales proponen continuar o intensificar la guerra contra los carteles. Aún los más moderados, como el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, considera que el Ejército debe permanecer en las calles. La impopular guerra a los carteles podrá costarle la elección al partido del presidente Felipe Calderón, pero todo indica que no se va a terminar. (The Economist, Trad: F.R.C.)





