César Bianchi
El Instituto de Profesores Artigas (IPA) tiene 6.500 alumnos matriculados. Se trata de un alumnado heterodoxo, según su director, Jorge Nández. Vienen de todos lados: de colegios privados y de liceos públicos, de clase trabajadora y de una más pudiente.
Pero un puñado de alumnos radicales, reunidos en el Centro de Estudiantes del IPA (Ceipa), se han ganado la chapa de revoltosos a fuerza de medidas de lucha que van desde las ocupaciones de locales, a la quema de neumáticos frente al Parlamento o participación de otros episodios violentos. La heterodoxia dio paso al estigma: "los del IPA son bravos", se rumoreó la semana pasada cuando protestaban en reclamo del 6% de presupuesto del PBI para la educación. El 31 de agosto, cuando la Ley de Presupuesto Nacional ingresaba al Parlamento, un grupo de estudiantes del IPA dejó de ocupar.
Nández se apuró a aclarar que tras 21 días de ocupación, los alumnos devolvieron las instalaciones en perfectas condiciones, con cada silla en su lugar y el piso bien barrido. Pero esos mismos alumnos (y futuros profesores) marcharon hasta el Palacio Legislativo y quemaron cubiertas con el rostro tapado.
"Eso llama la atención de los medios, claro, pero otros también lo hicieron", contestó Nández. "Un flash en la tele es muy poderoso, entonces esa imagen de un neumático ardiendo neutraliza la imagen de las instalaciones del instituto en óptimas condiciones de higiene", se lamentó.
"En las medidas de protesta no había sólo estudiantes del IPA. ¿Será que las figuritas repetidas son del IPA o será que es la única figurita sobre la que se posan los ojos?", preguntó irónica Bettina Corti, la subdirectora de la institución.
¡otra vez tú! Hay alumnos (o ex alumnos) del IPA que fueron fotografiados en más de un episodio de manifestaciones violentas. Un joven llamado Camilo, morocho de pelo largo, se peleó con policías y guardias de seguridad del Parlamento en diciembre de 2008 cuando se aprobó en el Senado la ley de reforma educativa. También fue visto en el campamento de los caddies frente al Club de Golf, defendiendo los derechos de éstos, y en octubre del mismo año se solidarizó con el gremio del taxi -que pedía una entrevista con el entonces director nacional de Trabajo, Julio Baráibar- y hasta le pateó (y rompió) la puerta de su despacho. Según pudo saber este suplemento, Camilo ya no concurre al IPA a estudiar.
Nández y Corti dicen que son unos pocos inadaptados y ellos no pueden andar controlándolos. De hecho, el director insistió con una idea ya comentada a este suplemento en una edición especial de Qué Pasa sobre la educación secundaria (8 de mayo): "Ingresan de distintas formas; pero nosotros nos preocupamos por cómo egresan del IPA. Y salen muy bien formados".
Al parecer, los que están rezagados en sus estudios pero nunca faltan a asambleas, marchas y ocupaciones, suelen integrar el Ceipa. Y los que anteponen los libros y rendir exámenes a quedarse hasta la madrugada (la hora de votar) en las asambleas, no lo integran.
Ceipa vs. indiferentes. Según La República, unos 160 estudiantes votaron la segunda ocupación. Se trata del 2,5% de los alumnos matriculados, una cifra nada representativa. Los que finalmente ocuparon, estimaron otros, fueron 81.
Para una docente de Música del IPA, que solicitó mantener su nombre en reserva, la explicación está en la militancia: "Unos no van a las asambleas, donde se votan estas medidas, y otros van pero no se quedan hasta el final, porque se tornan largas y tediosas. Entonces, terminan votando unos pocos, los más comprometidos con la lucha".
Para ella, la falta de un sector que haga de contrapeso del Ceipa hace que éste, que funciona como un gremio, termine decidiendo manifestaciones de este tipo en pos de lucha por su plataforma reividincativa. "Por 15 o 20 votos".
Una fuente de la Sala de Literatura del IPA, que no integra el Ceipa, dijo que el centro existe porque realizan plenarios, pero tienen escasa convocatoria. "No tienen una actividad académica fuerte. Nosotros hacemos evaluaciones, investigaciones en formación docente, ellos no. Ellos dicen que nosotros somos `verticales` y queremos desarticular las ocupaciones que ellos fomentan, y no es así".
Esta tesis la explicó mejor Brian, un estudiante que quiere ser profesor de Historia y está en primer año. En un recreo dijo en el hall del IPA que "para los del Ceipa es blanco o negro. O estás con ellos o estás contra ellos". Y esa actitud desafiante, agregó, no sólo se da cuando se discuten formas de protesta, sino también en el aula. "Acá pasan muchas cosas que no se saben. Si no estás a favor del gremio (Ceipa), a la larga se te va a complicar. Si pensás distinto a ellos y les tirás tus ideas, te aplastan enseguida, te meten una pata encima", dijo.
Hasta la representación de cómo están dispuestos los alumnos en clase ilustra su forma de pensar: los "siete u ocho" que están sobre la izquierda, son los más radicales e intolerantes -según Brian-, los cinco que se sientan en el medio, no suelen manifestarse, y los cuatro que se ubican al otro lado del salón (entre ellos, Brian) son los que se animan a discrepar con los radicales.
"Y hasta cuentan con algunos profesores como aliados", añadió el joven. Hay un docente, contaron varios estudiantes de Historia, que sólo acepta bibliografía de autores marxistas y a regañadientes hizo una excepción cuando Leonardo -alumno de segundo- le demostró que el francés Jacques Le Goff estaba admitido en el programa.
Leonardo no piensa lo mismo que Brian. Para él es cuestión de enfrentar a los duros del Ceipa y no dejarse intimidar. Él, por ejemplo, marchó hacia el Parlamento el 31 de agosto, pero no compartió que algunos compañeros bebieran alcohol durante el trayecto; y se los dijo.
"Tenemos que dar una imagen. Somos la cara de la educación", dijo.
Los jóvenes discrepan hasta en la discusión de cuán politizado está el Ceipa. Una fuente anónima de este suplemento dijo que Asamblea Popular apuntalaba al grupo de alumnos agremiados, otros lo asociaron a una corriente maoísta.
Andrea Robatto, integrante del Ceipa -que sólo se manifestó en nombre personal- no se hizo cargo. "Los estudiantes saben cómo trabajamos porque nos ven pasando por las clases, pegando información en la cartelera, haciendo reuniones", dijo y agregó que quienes le atribuyen cierta ideología tienen algún tipo de intencionalidad.
Robatto reiteró que sólo un plenario del Ceipa podría avalar un diálogo con la prensa, pero aclaró que opinaba en tono personal. Y así dijo que, para ella, el centro es combativo, pero de ninguna forma violento.
La joven reconoció que hubo alumnos del Ceipa en la pelea con guardias de seguridad del Parlamento cuando se votó la reforma educativa. "Pero para nosotros fue al revés: fueron los de seguridad los que se pelearon con nosotros. La violencia viene por otro lado. Violencia fue la reforma que se votó, que no reconoce el reclamo de los gremios ni el Congreso (de Educación)", afirmó.
Delegados del Ceipa también participaron de airadas manifestaciones cuando sindicalistas del taxi le patearon la puerta del despacho del ex director de Trabajo. Pero Robatto tiene un concepción de violencia algo heterodoxa (como el alumnado del IPA). "No considero que patear una puerta de un ministerio sea un hecho de violencia en sí mismo".
"Estos son los docentes que van a educar a nuestros hijos", había ironizado el legislador blanco Luis Alberto Heber, luego de la trifulca entre estudiantes y agentes de seguridad del Parlamento a fines de 2008.
Corti, la subdirectora del IPA, reconoce que Heber tiene razón. "Pero también serán profesores el chico ciego que viene a estudiar al IPA u otro joven que tiene problemas neurológicos", apuntó.
Lo sintomático (y preocupante) se refleja en las revelaciones de Brian, de lo que pasa dentro del aula. "(Los radicales) te meten el peso. Y te la tenés que bancar, no queda otra. Si los enfrentás, no salís del IPA". (Producción: Marta Aguilera).
Discusión en un blog de alumnos
La Sala de Literatura, no afiliada al Centro de Estudiantes del IPA (Ceipa), anunció en su blog que el 30 de agosto habría una asamblea para decidir la continuación o no de la ocupación. El anuncio recibió 28 comentarios. "Anónimo" les endilgó a los estudiantes de Literatura que votaron "en contra de la lucha" y les preguntó: "¿les importa un poco la educación de sus hijos? Saludo a la ocupación y reivindico el 6% del PBI. ¡Arriba los que luchan, abajo los que entregan!", exclamó. "Estudiantes de Literatura del IPA" le contestó: "No fui a la asamblea, no estoy de acuerdo con la ocupación y no me importa la educación de mis hijos, pues no tengo. Tampoco la de los hijos del laburante ni del rico. Me interesa la educación de las personas, para su presente y para su futuro.
Porque no fui a la asamblea, porque no estoy de acuerdo y porque no me interesan los hijos `de alguien`, ¿sos capaz de entender que no me interesa la educación?".