Eloísa Capurro
Cuando el 15 de febrero juraron los nuevos miembros del Senado, las expectativas eran altas. Atrás quedaba una legislatura plagada de críticas por vacíos legales en los proyectos de ley y por una gran celeridad en aprobar norma tras norma. Éste, se especulaba, sería otro Senado: un Senado "fuerte".
La promesa recaía principalmente en que las principales figuras de la oposición están ahora ocupando una banca parlamentaria. Por el Partido Nacional ingresaron el ex presidente Luis Alberto Lacalle y el líder Jorge Larrañaga. El Partido Colorado tiene a su secretario general, Pedro Bordaberry, y otras figuras que ya han transitado los corredores legislativos como José Amorín Batlle u Ope Pasquet.
El oficialismo tampoco se quedó atrás. Coordinando la actividad de los legisladores está el vicepresidente Danilo Astori y tomarían lugar en la bancada figuras como Rodolfo Nin Novoa y la primera dama Lucía Topolansky. También se incorporaron ex miembros del Ejecutivo como Ernesto Agazzi o Enrique Rubio.
Frente a tanta personalidad, algunos estimaban un regreso del brillo de legislaturas como la de 1985, la primera tras el retorno de la democracia. Pero a casi seis meses de haber comenzado el trabajo legislativo, esa promesa sigue incumplida.
Hasta ahora el Ejecutivo no ha bajado leyes trascendentales que estimulen la discusión política. Legisladores oficialistas reconocen esta carencia de proyectos y aducen que la administración Vázquez dejó poco que legislar. Una situación que, estiman, recién podría cambiar a partir de este mes cuando se presente la ley presupuestal.
"No estamos ni cerca de estar trabajando a full. Las sesiones en que hemos estado más allá del mediodía, comenzando a las 9.30, fueron muy pocas", opinó el senador colorado Ope Pasquet. Él es una de las figuras que se reincorpora a la actividad parlamentaria, ésta vez por el sector Vamos Uruguay, luego de haber sido diputado en la legislatura de 1985-1990.
Algo de esto se refleja en las leyes que hasta ahora se han promulgado: apenas 23, según contabiliza el sitio web del Parlamento. Entre las más importantes aparecen la modificación de la carta orgánica del Banco Central, la aprobación de la emergencia carcelaria, modificaciones a la ley de alcaldías y la reestructura del régimen de Defensa.
El resto son denominaciones de sitios (un complejo deportivo en Rocha y un centro de salud en Artigas), extensiones del seguro de desempleo, salidas del país o prórrogas (como la autorizada para los efectivos de la ONU en Haití).
Hasta ahora los debates más interesantes, al entender de los propios senadores, se han dado en torno a los acuerdos de cooperación tributaria que Uruguay firmó con España y con Portugal (en el marco de los requerimientos de la OCDE) y a la celebración del bicentenario argentino. Y lo han sido, dicen, por las opiniones que se vertieron sobre el secreto fiscal o sobre la historia uruguaya, no por las leyes que se aprobarían como resultado del debate.
Por ahora los intercambios más álgidos se han dado en Diputados. Fue allí donde el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, fue interpelado por la muerte de 12 presos en una cárcel de Rocha. Fue en las comisiones de ese órgano donde el Frente Amplio se dio a la tarea de trancar una condena a Cuba por la muerte del disidente Orlando Zapata. Hasta ahora el tema más complicado que el Senado trató fue la ley que permitía a las AFAP ampliar sus inversiones, y eso se aprobó por unanimidad.
"Hay rencillas políticas", reconoció el senador Pedro Bordaberry, quien ingresa por primera vez al Parlamento por el Partido Colorado. "Pero las más grandes se dan cuando llega el momento de las cosas más hacia atrás (refiriéndose a Cuba). En el resto hay amplitud".
Parece ser así. La aprobación de las venias para que la oposición ocupe cargos en los entes de contralor ha, de cierto modo, dejado una impronta en el Legislativo. Fuentes parlamentarias, que prefirieron guardar el anonimato, admiten que los ministros van más seguido a las comisiones y están más dispuestos a dialogar que en el gobierno anterior.
Bordaberry recordó que en su primera reunión de la comisión de Ganadería presentó seis modificaciones al Sistema de Registro Animal. Todas fueron aceptadas por sus colegas oficialistas. El senador comunista Eduardo Lorier (quien lleva ya su segunda legislatura), consideró que la oposición hace menos llamados a sala y pedidos de informes de los que realizó durante la administración de Vázquez.
Igual las mayorías del Frente Amplio hacen que algunos proyectos duerman en los cajones. El sector Vamos Uruguay propuso la creación de una segunda universidad en el interior, algo que todavía no se discutió en comisión. Pero aquí, nuevamente, la pelea se dará en Diputados.
"La lógica de los acuerdos se hace más evidente en el Senado. El trámite es más amigable y hay una búsqueda de consenso. La mayoría de las votaciones las hemos sacado por unanimidad", opinó la senadora por el Movimiento de Participación Popular, Constanza Moreira. La politóloga es una de las caras nuevas que se incorporan a este Parlamento.
Fuentes parlamentarias agregaron que la buena marcha de la economía -tema que usualmente fomenta la discusión parlamentaria- también contribuye al ambiente distendido.
Lo que sí hubo fueron rencillas internas a la hora de conformar las comisiones, tal como reseñó en marzo El País. Sergio Abreu, ex canciller y experto en temas internacionales, cedió su lugar en la comisión de Asuntos Internacionales a Larrañaga. El experto en temas de defensa Gustavo Penadés hizo lo mismo y dejó su lugar a Lacalle. Tras las últimas elecciones el Herrerismo superó a Alianza y eso se dejó ver en las comisiones. Algo que, por cierto, también se hizo en el Frente Amplio donde el MPP y el Partido Comunista dominan en Vivienda, un sector fundamental para los planes a futuro de este gobierno.
Brillo de antaño. Pero a pesar del clima más ameno, una de las cosas que sigue preocupando a varios legisladores es la calidad de los debates. "En general son correctos pero sin brillo, salvo alguna intervención aislada", opinó Pasquet. "No es sólo por la galanura de la expresión, sino también por el acopio de información o la referencia a experiencias de otros países. Todo lo que da sustancia y cuerpo al discurso parlamentario", agregó. Fuentes políticas con varias legislaturas a cuestas, achacan también falta de estudio y carencias para interrelacionar temas en representantes de todos los partidos.
En algunas bancadas el problema ya se discute internamente. Dentro del Frente Amplio preocupa que no haya senadores que sean abogados, algo que sí se da en los partidos tradicionales. Al punto tal que legisladores oficialistas sintieron una diferencia en el nivel de discusión que podían brindar cuando el abogado Óscar López Goldaracena, suplente por la lista 1001, entró a sala. "Estamos viendo cómo lo solucionamos porque es un flanco débil que hay que cubrir", reconoció Lorier.
Igual algunas lecciones de la administración pasada parecen haberse aprendido. Tras la crítica del Colegio de Abogados a la mala redacción de algunas leyes, las comisiones pararon la oreja. "Concordamos que si hay que perder tiempo con comas o puntos, perdámoslo porque eso hace a la calidad de la tarea", dijo Lorier. Porque las consecuencias se vieron este año, por ejemplo con la gran cantidad de pedidos de inconstitucionalidad contra la ley que modifica los procesos laborales.
Mientras no llegan los proyectos de ley del Ejecutivo y lo más caliente sigue en Diputados, en el Senado aprovechan para dedicarse a la oratoria. La movida la inició Lacalle con su presentación sobre la Reforma del Estado. Y fue rápidamente copiada por Larrañaga, quien expuso sobre las escuelas de tiempo completo, y por el colorado Alfredo Solari, quien habló sobre la alimentación en la infancia. Para la oposición es una forma de lucirse que, desde el oficialismo, es interpretada como un gesto "constructivo". Siguen debatiendo, aunque sin el brillo que esas mismas bancadas supieron ver antaño.
El club político
Por semana la senadora Constanza Moreira tiene 10 pedidos de entrevista de ciudadanos o gremios. "Es una muestra que los partidos y el Estado no funcionan. El Parlamento pasa a ser entonces como un gran centro de información".