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Un beastie boy no quiso que se música se use en avisos
En un momento en que la industria de la música precisa de cualquier ingreso, el fallecido Adam Yauch (el canoso de la foto), un tercio de la banda de rap-punk Beastie Boys, dejó establecido en su testamento que su obra no puede ser utilizada en avisos publicitarios. La vinculación de canciones con marcas es un botín apetitoso para los artistas. Lo supo ya en 1991 The Clash que, a pesar de la prédica anti-estadounidense en sus canciones, vendió "Should I Stay or Should I Go" para un comercial de Levi`s. Desde entonces las corporaciones han pagado las canciones y las imágenes de artistas como John Lennon o Bob Dylan.
"En ninguna circunstancia, mi imagen, mi nombre o mi música o cualquier otra propiedad artística creada por mí puede ser usada con fines publicitarios". Yauch, alias MCA, murió a los 47 años, de cáncer, en mayo. Los sobrevivientes del trío y la viuda de Yauch están demandando a una bebida por usar su música en un video promocional.
Igual Yauch estaba en una posición privilegiada para darse el lujo de despreciar la publicidad: dejó seis millones de dólares y un catálogo con clásicos.
"Los artistas que toman dinero de la publicidad envenenan y pervierten sus canciones. Las reduce al nivel de un jingle", escribió en 2002, el cantautor Tom Waits. Yauch lo supo siempre.


