El martes 14 se celebró en Tordesillas, España, una nueva edición de la celebración taurina Toro de la Vega, tradición que se remonta al siglo XV. Consiste en atraer y perseguir a un toro escogido, que es largado en la Plaza Mayor. Cientos de hombres lo flanquean, a pie o a caballo, armados con lanzas que le clavan hasta darle muerte. Este año el toro elegido se llamaba Platanito, y no llegó a cumplir cinco años de vida. El toro recorrió la localidad hasta llegar a un puente, lo cruzó y ahí fue ultimado por los participantes. Quien le da la lanzada mortal tiene el derecho a despojarlo de su cola y sus testículos, para luego exhibirlos al público, como trofeo. Este año, el evento -declarado de interés turístico en España- tuvo en su contra varias manifestaciones de militantes de grupos animalistas como AnimaNaturalis o el Partido Antitaurino y Contra el Maltrato Animal (Pacma), que protestaron vestidos de negro.