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Tombuctú está perdiendo sus santuarios a manos de los radicales islámicos
Tombuctú supo ser una de las ciudades más importantes de África, allá por el siglo XV, un centro religioso y científico camino al Sahara. Algo de su esplendor se conserva en sitios considerados patrimonio de la humanidad como la Universidad de Sankore. Son reliquias -y las atracciones turísticas más concurridas de Malí-, que están en riesgo.
Desde el 2 de abril, la histórica ciudad quedó en manos de los rebeldes Tuareg que reclaman su independencia desde hace años. Lo consiguieron y declararon el norte de Mali como un país independiente, Azawad. El 1° de junio, sin embargo, la ciudad fue tomada por un grupo radical islámico, Ansar Dine ("Los protectores de la fe").
Desde entonces, de acuerdo a un artículo de The Atlantic, cerraron la industria del turismo (a la que desprecian), echaron a los lugareños y, de paso, llevan destruidos la mitad de los santuarios que conforman el patrimonio de la ciudad.
A pesar de la condena de la ONU y que la Corte Internacional anunció que podría tratarse de un crimen de guerra, Ansar Dine siguió con la destrucción: hace poco arrancaron una hermosa puerta gótica de la mezquita Sidi Yahya. Son seguidores de una versión extrema del Islam que ven a los santuarios de Tombuctú como una forma de idolatría. Son iguales, en eso, a los Talibán afganos que destruyeron antiquísimas estatuas de Buda en 2001.




