|
||||||||
Fernando Montiel T.| Escritor, ex diplomático, periodista mexicano.
Por inercia. Uno de los legados tristes que dejaron las dictaduras militares y los regímenes autocráticos en América Latina es la idea de que los problemas requieren de "mano dura para su solución". Y es por eso que, ante cualquier problema social, existe la tendencia a involucrar a las fuerzas armadas (policías o militares) para "resolver" los problemas, aunque no tengan la capacidad, el entrenamiento o el mandato para ello. Otra razón que podría explicar la "opción militar" es la ignorancia.
Sólo un candidato ofrece una política diferente. El candidato del Partido de la Revolución Democrática propone un enfoque direccionado, en primer lugar, a atender las raíces del conflicto: desempleo, falta de oportunidades, miseria y abandono del campo y después un enfoque policial.
Se precisa un ejército para trasladar las drogas hasta la frontera, decenas de miles de personas están involucradas en eso, pero entonces ¿qué pasa una vez que cruzan las aduanas y se internan en territorio de Estados Unidos? ¡Nadie lo sabe! El discurso oficial dice que son traficantes latinoamericanos, asiáticos y africanos los encargados de la distribución, pero esa versión es sencillamente irreal. Esta forma de ver las cosas se funda en el concepto puritano que tienen los estadounidenses de sí mismos y de su gobierno: ellos no son los promotores del narcotráfico sino las "víctimas" independientemente de que sea su dinero el que financia la totalidad del ciclo y que sean sus armas las que se usan en el 90% de los hechos violentos.





