Sebastián Cabrera
A unas pocas cuadras del emblemático Camp Nou, el estadio del Barcelona, Martín Rodríguez y un grupo de nueve amigos uruguayos dedicaron un fin de semana entero a desarmar -pieza por pieza- un aparato de rayos X en el departamento de maternidad del Hospital Clínico catalán.
Rodríguez, que vive en Barcelona hace 22 años, había hecho gestiones para donar el equipo al hospital público de su ciudad natal, Chuy, y pidió una mano a sus amigos para desarmar el aparato, junto a tres técnicos del Clínico.
No era la primera vez que donaba algo a Uruguay, pero estaba muy entusiasmado: las autoridades del hospital del Chuy habían confirmado el interés y, de hecho, el 9 de mayo habían enviado una comunicación a la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) para que -"salvo mejor opinión"- se diera el visto bueno a la donación, ya que el aparato (de 1997 y valuado en 286.000 dólares) sería "de mucha utilidad".
Los uruguayos llevaron el equipo desarmado a un depósito y esperaron la confirmación definitiva. Pero empezaron a pasar los días y, al mes, el 8 de junio, llegaron malas noticias desde Montevideo: el gobierno tenía una "mejor opinión" y no aceptaría la donación, ya que el distribuidor de General Electric informó que no puede ofrecer "un soporte técnico adecuado" para el equipo, que es de esa marca y se dejó de fabricar.
Rodríguez sintió algo de angustia y mucha indignación. "¿Qué ganan al no aceptar una máquina que es mejor que la que tienen hoy, más nueva y se la están regalando?", pregunta desde Barcelona.
Lo que pasa es que a veces, donarle algo a ASSE es una tarea complicada. Las autoridades del Rotary Club de Uruguay también tuvieron una mala experiencia: a fines del año pasado estaba pronta una donación de unos 342.000 dólares, que venía del exterior, para instalar junto al hospital Saint Bois una huerta de 17 hectáreas. Allí se atendería a pacientes con enfermedades mentales leves y a la vez se le daría trabajo a los vecinos de los asentamientos de la zona, el barrio Colón.
El directivo de esa organización, Bruno Spremolla, dice que ASSE, y en particular la dirección del Saint Bois, trabó el proyecto. "Hubo diferencias de criterios y la obra no se pudo concretar", cuenta.
Para no perder el dinero, el Rotary rescindió el convenio con ASSE y redireccionó la donación. "Teníamos que devolver la plata pero le buscamos otro destino", explica Spremolla. De hecho, hace algunas semanas llegaron a un acuerdo con el Patronato de Encarcelados y Liberados para llevar a cabo un proyecto similar en la cárcel de Libertad. La huerta, con talleres incluidos, se hará en ese centro carcelario y allí trabajarán reclusos con buena conducta. En pocos días el Rotary firmará un convenio con el Ministerio del Interior para iniciar los trabajos.
REMEDIOS. La experiencia de la B`nai B`rith en la salud tampoco fue buena. Desde 2002 y durante más de cinco años, la organización no gubernamental judía entregaba gratis grandes donaciones de medicamentos, gracias a su contacto con la fundación evangelista estadounidense Brother & Brother.
"No pagábamos un peso. Eran medicamentos que se vencían al menos dentro de seis meses a dos años y los entregábamos al gobierno", dice el director adjunto Carlos Kierszenbaum. "Eran miles, a veces millones de comprimidos". Algunas donaciones llegaban al medio millón de dólares. Una vez consiguieron un enorme lote de Amoxidal, "que cubría las necesidades de antibióticos de prácticamente todo Uruguay".
Pero de golpe empezaron los problemas. Promediando el gobierno de Tabaré Vázquez, varios funcionarios de la salud comunicaron a la B`nai B`rith que ya no precisaban medicamentos. Según una fuente de la institución, también hubo una llamada de un estudio jurídico que representaba a laboratorios extranjeros, planteando que en una próxima donación era mejor que le compraran a ellos los comprimidos.
"Cambiamos la ayuda y nunca más", dice Kierszenbaum. Después, la organización donó un contenedor con instrumental médico y modificó el rumbo del trabajo social. Abandonó la salud (aunque muy de vez en cuando realizan aportes puntuales) y decidió concentrarse en la educación: hoy otorgan becas a alumnos de liceos públicos de contexto crítico con buen rendimiento académico.
En Argentina, la B`nai B`rith y la fundación Brother & Brother también entregan medicamentos desde 2002, pero -a diferencia de lo que pasa en Uruguay- las donaciones nunca se detuvieron: allí se ha beneficiado a cerca de 200 instituciones públicas, con unas 12 millones de unidades donadas en nueve años.
TRANCAZOS. Rodríguez, el uruguayo de Barcelona, hace donaciones al país desde hace una década y ha traído, por ejemplo, más de cincuenta sillas de ruedas. "Pero cuando hay una donación grande, muchas veces se tranca", cuenta por teléfono. En 2002, en plena crisis, también intentó mandar un contenedor de medicamentos y no hubo manera: "Los laboratorios no lo dejaban entrar".
Y hubo dos máquinas de hemodiálisis que no salieron del puerto. "Desaparecieron en la Aduana, fue rarísimo", dice su medio hermano Mauricio Rey, que desde hace un año volvió al país y es su contacto en el Chuy. "Pero la gota que colmó el vaso fue ese aparato de radiología".
Rodríguez dice que el equipo estaba "perfectamente operativo" hasta hace pocas semanas en el hospital de Barcelona y que no es "chatarra". Todo el trabajo de desarmado fue grabado con una cámara y se había incluido un manual para poder volver a armarlo.
ASSE, a través del técnico en radiología, Carlos Pedragosa, se puso en contacto con el representante de la marca en Uruguay, que le contestó que "es un equipo discontinuado" y que por eso no asegura poder tener repuestos ni "hacerse cargo del mantenimiento".
"Instalar un nuevo equipo significa siempre una expectativa creada. Si no se cumple, es una frustración mayor", dice Pedragosa. Es "como que uno se compra un auto de unos años, que capaz es buenísimo, pero el mecánico autorizado te dice que no lo va a atender", explica el técnico.
Aunque el equipo del Chuy es más viejo que el que se iba a donar ("es un equipo que se trajo en aquella gran compra de Focoex, en los años `90"), dice Pedragosa, "su representante lo sigue respaldando".
Una fuente de ASSE dice que muchas veces para los hospitales europeos es más fácil donar un equipo que deshacerse de él. Y que, además, el gobierno dispone de un préstamo italiano para comprar instrumental, sumado a una donación grande de equipamiento que vino el año pasado desde China.
El equipo "hace todo tipo de pruebas radiológicas, desde las radiografías normales hasta las de alta resolución" y sirve para "patologías de cualquier órgano", dice la neumóloga Eva Polverino, esposa de Rodríguez, quien trabaja en el hospital clínico catalán y medió con el centro para efectivizar la donación. "Y si es necesario, puede ser reparado por otra firma que no sea el service oficial".
La donación iba a llegar al medio millón de dólares ya que también había tres equipos de oftalmología, cinco equipos de control de la presión, un aspirador de quirófano nuevo, máquinas de diálisis y nueve sillas de ruedas.
"No se trata de una máquina. Es la oportunidad de muchas cosas más al tener la puerta abierta del hospital. Me molesta la incompetencia de la burocracia uruguaya", lamenta. El trámite de la donación fue hecho sin que los uruguayos tuvieran en cuenta la probablemente indispensable intervención de ASSE.
El tema movilizó a muchos vecinos del Chuy porque el flete de Barcelona a Montevideo costaba 2.080 euros y además había que pagar la salida del puerto y el transporte hasta la frontera. La ONG Grupo Eco Chuy lanzó una campaña de recaudación y logró aportes de la asociación de free shops, el club San Vicente más dos donaciones anónimas.
El diputado rochense Aníbal Pereyra (MPP) siguió el tema y dice que ASSE toma todo con pinzas porque ha habido casos de gente que lucra con las donaciones (ver recuadro). Para evitar suspicacias, Rodríguez aclara vía correo electrónico que trabaja "totalmente gratis para ayudar a la gente". Y reclama: "Si ustedes en Uruguay no se ponen las pilas para recibir las cosas, uno no puede hacer milagros". También sugiere que en el rechazo de la donación puede estar en juego que "alguien se pierda una comisión".
TODOS PENDIENTES. "¿Es por lo del Chuy?", pregunta una funcionaria de la dirección de ASSE ante la llamada telefónica de Qué Pasa para consultar sobre "una donación". En el hospital también estaban al tanto del tema: una secretaria le comunicó bajito al director, José Artigas Elizondo: "Llaman de El País. Debe ser por el aparato de rayos X... Mire que de ASSE ya dijeron que no aceptáramos porque no hay repuestos".
Tras un silencio, Elizondo atiende el teléfono y admite que, por lo que le dijeron los técnicos de su hospital, "sin dudas es un aparato más nuevo" que el que tienen hoy. Pero el director recuerda que la posición de ASSE es clara, ante la ausencia de un service que se haga cargo.
El organismo no tomó la decisión formal de rechazo del equipo. Tiene un dictamen negativo de la comisión de donaciones, pero el director en representación de los usuarios, Wilfredo López, pidió una semana más para estudiar el tema.
El presidente de Grupo Eco Chuy Ruben Flügel envió el 1° de julio una comunicación al hospital catalán donde informa "las trabas de ASSE que impiden la donación" y lamenta que "esta decisión perjudique mucho a nuestra comunidad, que se verá privada de contar con un equipo más moderno".
Un hospital ecuatoriano sí aceptó la donación y en unas semanas ya contará con el aparato que desarmaron los uruguayos.
Rodríguez negoció hace unos días con una asociación de ecuatorianos en Cataluña, que pagó los días de depósito y se llevó las piezas. El resto de la donación - las sillas de ruedas, los equipos de diálisis, entre otras cosas- está guardada, a la espera de una mejor oportunidad.
Sin registro
ASSE no lleva una estadística de las donaciones que recibe, ya sean aceptadas o rechazadas. "No llevamos la cuenta. Pero tampoco creas que recibimos demasiados ofrecimientos", respondió una funcionaria del organismo.
LOS QUE VIVEN DE DONACIONES
El diputado rochense Aníbal Pereyra (MPP) consultó en ASSE por el tema del aparato de rayos X, pero dice que -más allá de ese caso- "hay gente que se dedica a donar porque saca una plata" e incluso hay "un tipo que anda dando vueltas por el mundo buscando donaciones, sin importar si sirven o no".