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Ningún sector ha logrado predominar mucho tiempo en la interna del Frente Amplio, y ahora parece terminar la era del MPP. La izquierda, disconforme y atomizada, deberá recurrir a complejas transacciones políticas.
MIGUEL ARREGUI
Los frenteamplistas, que suelen ser fieles a su coalición, no se caracterizan por su lealtad sectorial. Las mayorías internas han sido efímeras. En los 41 años corridos entre 1971 y 2012 ningún sector del Frente Amplio logró mantenerse en la cima por demasiado tiempo. El resultado de las internas del 27 de mayo, que significó el fin del predominio del Movimiento de Participación Popular (MPP), confirma esa regla.
EN EL PRINCIPIO FUE EL PCU. El 28 de noviembre de 1971, cuando fue su debut electoral, el Frente Amplio logró el 18,3% de los votos y la subcoalición Frente Izquierda-Movimiento Popular y Progresista, liderada por el Partido Comunista, obtuvo una mayoría relativa.
Trece años y una dictadura después, el péndulo fue hacia el otro extremo. El 25 de noviembre de 1984, en elecciones que formalizaron la apertura democrática, la mayoría dentro del Frente correspondió al Movimiento por el Gobierno del Pueblo, Lista 99, el viejo sector de Zelmar Michelini liderado entonces por Hugo Batalla, quien le dio un perfil liberal y moderado. Una serie de desacuerdos posteriores terminó con la escisión de la Lista 99 y del Partido Demócrata Cristiano, que en las elecciones de 1989 votaron unidos con su propio lema: el Nuevo Espacio.
Las elecciones del 26 de noviembre de 1989 arrojaron un rotundo triunfo en la interna de Democracia Avanzada, sector controlado por el Partido Comunista, que logró más del 40% de los sufragios frenteamplistas, y a la vez fue su canto del cisne. El derrumbe de los regímenes del "socialismo real" en el este de Europa a partir de la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 y la disolución de la Unión Soviética en diciembre de 1991 quebraron al Partido Comunista local, que en adelante pasó a ser una fuerza electoral menor. Esos hechos también condujeron a un replanteo ideológico del Frente Amplio, que viró en forma lenta e implícita hacia posturas socialdemócratas de raigambre europea.
En 1989, además, Tabaré Vázquez ganó las elecciones municipales en Montevideo, territorio que la izquierda controla con holgura hasta el presente.
VÁZQUEZ TRIUNFANTE. A las elecciones del 27 de noviembre de 1994 el Frente Amplio concurrió bajo un nuevo paraguas: el Encuentro Progresista, un círculo de alianzas más amplio, y tras la fórmula Tabaré Vázquez-Rodolfo Nin Novoa. Entonces Asamblea Uruguay, el sector liderado por Danilo Astori, obtuvo una mayoría relativa.
El 28 de setiembre de 1997 la izquierda realizó elecciones internas para definir la integración de sus órganos de conducción, entre ellos el Plenario Nacional, una suerte de Convención, y la Mesa Política, o ejecutivo cotidiano. Concurrieron 143.575 personas y el Partido Socialista obtuvo algo más del 30% de los sufragios.
El 25 de abril de 1999 procesó sus primeras elecciones internas para definir la candidatura presidencial -obligación surgida de la reforma constitucional de 1996- y Vázquez se impuso con comodidad (82% a 18%) a Danilo Astori.
En las elecciones nacionales del 31 de octubre de 1999 el Frente Amplio se convirtió en la primera fuerza política nacional al reunir el 40,3% de los votos válidos, aunque perdió el gobierno un mes después en un balotaje ante el colorado Jorge Batlle. El Partido Socialista (PS) emergió como fuerza interna mayoritaria y lo hizo valer en la designación de las candidaturas para las municipales de mayo de 2000.
LA ERA MUJICA. El 26 de mayo de 2002 el Frente hizo nuevas elecciones para integrar sus órganos de conducción. El MPP, estimulado por la gran popularidad de José Mujica, quien en 2000 había accedido al Senado, se convirtió en la fuerza interna predominante con el 28,7% de los sufragios, seguido por el PS con 26,5%.
En las elecciones nacionales del 31 de octubre de 2004 el Encuentro Progresista-Frente Amplio obtuvo su triunfo más grande al asegurarse la mayoría absoluta en primera vuelta. El MPP confirmó su supremacía en el seno de la coalición y la ratificó en las elecciones internas del 12 de noviembre de 2006, cuando reunió el 33,3% de los sufragios, seguido por Asamblea Uruguay con 14,2% y el PS con 13,8%.
El 28 de junio de 2009 Mujica derrotó a Danilo Astori en elecciones internas o "primarias" para definir la candidatura presidencial. Ambos acordaron integrar una fórmula conjunta, que ganó el gobierno en segunda vuelta el 29 de noviembre de ese año. De nuevo el MPP fue el sector que obtuvo más votos.
El predominio del MPP, el más prolongado en la historia frenteamplista pues se extendió por una década y fue ratificado cuatro veces en las urnas entre 2002 y 2010, se desmoronó en las elecciones del 27 de mayo, en las que obtuvo sólo el 20% de los votos y un virtual empate con el PS (19,7%). Además el Frente Líber Seregni, integrado por varios grupos que reconocen el liderazgo de Astori, reunió 25,4%, y la senadora socialista Mónica Xavier accedió a la Presidencia del Frente Amplio al superar con mucha luz (43,1% a 23%) a Ernesto Agazzi, senador del MPP.
Esta caída, demasiado grande y demasiado rápida, unida a la clara disconformidad de vastos sectores militantes con el gobierno nacional, augura un tiempo de confusión e inestabilidad en el seno de la coalición.
votos (43,1% del total) tuvo la senadora socialista Mónica Xavier, quien presidirá el Frente Amplio.
frenteamplistas (22,99% del total) respaldaron la candidatura del senador Ernesto Agazzi, del MPP.
sufragios obtuvo Enrique Rubio (Vertiente), mientras Juan Castillo (PCU) reunió 21.603.
MIGUEL ARREGUI
Los recurrentes cambios en la relación de fuerzas internas confirman que los frenteamplistas son muy críticos y, cosa más bien obvia, que el gobierno desgasta a quienes lo ejercen, pues la permanente exhibición de limitaciones y flancos débiles apagan el encantamiento inicial. (Este último aspecto, que es bien conocido, tiene una contracara peor: no ejercer gobierno alguno. Felipe González, ex presidente del gobierno español, dio una lección de realismo político cuando sostuvo cierta vez que "el gobierno desgasta, pero no tenerlo desgasta mucho más").
Diversos analistas y políticos atribuyen el bajón en las elecciones internas del 27 de mayo a factores como la presunta contrariedad con un gobierno que exhibe serias carencias ejecutivas, y al desinterés por elegir órganos partidarios más bien inoperantes. Entre la ciudadanía afín a la izquierda hay convicción extendida de que los órganos de la coalición inciden muy poco sobre los gobernantes; que el gobierno se tragó al partido; y que solo se recurre al aparato para definir candidaturas y para la agitación electoral.
El MPP, el sector más castigado, habría perdido parte del "voto emocional" que siguió a José Mujica desde que comenzó su actuación parlamentaria. El resultado también sugiere que al MPP no le resultará fácil hallar un líder que sustituya con éxito a Mujica: es pepedependiente.
La nueva integración -más atomizada- de la Mesa Política y el Plenario Nacional obligará a transacciones complejas, puede debilitar al presidente de la República y favorecer el liderazgo de Danilo Astori y el regreso de Tabaré Vázquez.
El Partido Comunista, aunque pequeño, es insumergible: a menor número de votantes dentro del FA, mayor su peso relativo.
La disconformidad también se expresó en el bajo número de votantes. En 1997, cuando la coalición realizó sus primeras internas para integrar órganos políticos, concurrieron 143.575 afiliados; en 2002 fueron 195.702; en 2006 treparon a 222.795 y ahora cayeron a 170.770 (en rigor, solo unos 144.000 votaron candidaturas presidenciales o en blanco).
La contrariedad de muchos independientes todavía se resuelve dentro del lema, o a lo sumo con votos en blanco, como ocurrió en las municipales de mayo de 2010. Entonces el FA obtuvo el 46% de los sufragios en Montevideo, más que suficientes para triunfar por quinta vez consecutiva, pero mucho menos que en elecciones anteriores. Casi 10% de los ciudadanos, presuntamente frenteamplistas desilusionados aunque incapaces de pasarse a la oposición, emitió un voto parcial o totalmente en blanco.
Bajo el liderazgo de Rodney Arismendi (foto), el Partido Comunista cumplió un papel decisivo en la gestación del Frente Amplio. Fue mayoritario tras las elecciones de 1971 y 1989, pero el derrumbe de la URSS lo redujo a un mínimo.
Hugo Batalla, un antiguo miembro del Partido Colorado que emigró al FA en 1971 junto a Zelmar Michelini, adquirió gran popularidad sobre fines de la dictadura. Su lista 99 obtuvo tres senadores y 11 diputados en los comicios de 1984.
Danilo Astori, apadrinado por Líber Seregni, encabezó en 1989 todas las listas al Senado del FA. En 1994 creó Asamblea Uruguay. Derrotado por Vázquez en 1999, en 2005 fue el primer ministro de Economía de un gobierno de izquierda.
Los socialistas, liderados por Reinaldo Gargano, fueron mayoría en 1997 y 1999. Aprovecharon el prestigio de Tabaré Vázquez quien, a partir de su irrupción en 1989, hizo del FA una fuerza capaz de competir por el gobierno.
Los tupamaros crearon el MPP en 1989 y, con ciertos pudores, ingresaron de a poco a la vida parlamentaria. Desde que asumió como diputado en 1995, José Mujica se convirtió en favorito de los medios y en un fenómeno de popularidad.


