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El ex presidente brasileño cuenta cómo ve al Mercosur 21 años después de fundarlo.
S.C
Fernando Collor de Mello es uno de los cuatro presidentes que firmaron el Tratado de Asunción, que fundó el Mercosur, el 26 se marzo de 1991. Eran épocas marcadas por el neoliberalismo y, como ahora, los gobiernos de la región tenían un signo ideológico similar. Collor gobernó casi tres años. Agobiado por denuncias de corrupción (incluso de su hermano), renunció en diciembre de 1992, cuando el Senado preparaba su destitución. Veinte años más tarde, Collor hoy es senador y preside las comisiones de Relaciones Exteriores y de Defensa en su país. Desde Brasilia, el ex presidente respondió por correo electrónico a Qué Pasa (y sin posibilidad de repreguntas) respecto a la actual situación del Mercosur que creó y que hoy muchos ven como muerto.
-¿Qué opina de la reciente suspensión de Paraguay del Mercosur y la incorporación de Venezuela?
-Creo que los intereses de carácter político-ideológico llevaron a una interpretación del impeachment al ex presidente Fernando Lugo como una ruptura democrática y golpe de Estado, cuando no hubo, en ese país, desobediencia a la Constitución ni a las normas establecidas por el Estado de Derecho. Aprovecharse de la suspensión de Paraguay para permitir la entrada de Venezuela al Mercosur -hasta entonces impedida por la oposición del Congreso paraguayo- fue algo precipitado y motivado por intereses ideológicos y políticos y puede dar margen a cuestionamientos jurídicos. Dadas las circunstancias en las que se dio, temo por el futuro del Mercosur. Y queda esta pregunta: ¿qué ocurrirá cuando termine el plazo de suspensión de Paraguay?
-¿El Mercosur que existe hoy es algo similar a lo que se proyectaba o usted pensaba hace dos décadas, cuando se firmó el Tratado de Asunción?
-El Mercosur, ante la apurada y equivocada decisión de suspender a Paraguay y permitir el ingreso de Venezuela (lo que, según varios analistas, se dio "por la puerta de atrás"), ya se encuentra por debajo de lo que se pretendía a inicios de la década de 1990, con un nítido vaciamiento del proceso de integración que inspiró su creación. Después de los últimos acontecimientos registrados en el seno del bloque, el Mercosur está en el limbo y no se puede prever qué ocurrirá de aquí en más. La verdad es que hay una gran crisis institucional.
-¿Las medidas proteccionistas que toman los dos países grandes, especialmente Argentina, hacen que el bloque ya no funcione o que pierda su sentido?
-Sin duda, el incumplimiento del Tratado de Asunción, las decisiones unilaterales adoptadas por Argentina con relación a las reglas del bloque y las medidas de represalia tomadas por Brasil impiden el pleno funcionamiento del Mercosur. Ante la falta de resultados en la parte comercial, los gobiernos optaron por dedicar su atención al área política y social. Pero eso no es suficiente para que el bloque retome los principios que lo inspiraron.
-Parece que la eliminación de las barreras arancelarias y el libre comercio, planteado originalmente, no se ha cumplido. Hay quienes dicen que el Mercosur fracasó y va rumbo a su muerte. ¿Está de acuerdo?
-Los problemas económicos vividos por los países miembros han servido de argumento para las alteraciones o el incumplimiento de las reglas del Mercosur y, actualmente, falta liderazgo y estrategia de parte de nuestros gobernantes, en relación al bloque. El centro de la integración debería ser la economía, pero hasta el comercio se ha politizado. Persisten divergencias en la visión del mundo y los países miembros se niegan a sacrificar su soberanía en nombre del bloque. Falta una visión común. No quiero creer que el Mercosur haya fracasado, aunque esta crisis inédita puede tornar aún más difícil el futuro del bloque. Somos todos responsables por esta situación. Especialmente Brasil, que podría liderar el fortalecimiento del Mercosur.
-En la última cumbre se proyectaba la suba del arancel externo común del 22 al 35%. El gobierno de Uruguay no estaba de acuerdo. Pero, al final, se aprobó que cada país pueda aumentar su arancel para hasta 200 productos. ¿Eso le sirve a Uruguay?
-Creo que la decisión tomada en Mendoza, de no modificar el arancel externo común del bloque y de aumentar la protección de los mercados, permitiendo a cada miembro elevar su Arancel Externo Común (AEC) de 100 hasta 200 posiciones tarifarias, atiende los intereses de Uruguay y de los demás países miembros.
-¿Y qué opina del Mercosur político y el nuevo Parlasur que se ha creado? ¿Va con el espíritu original del Mercosur que ustedes plantearon en 1991?
-El Parlamento del Mercosur es el órgano de representación popular que debe discutir las decisiones tomadas por los negociadores, sobre las cuales la población no tiene acceso. De ahí su importancia. Además el Parlasur, debe contribuir a acelerar los procedimientos internos para la entrada en vigor, en los países miembros, de los instrumentos de integración negociados por el bloque. Una de sus mayores fragilidades ha sido la lentitud con la que las normas son incorporadas al derecho interno de cada país. La competencia consultiva del Parlamento remediaría este problema y daría más seguridad jurídica al Mercosur. u




