F.M.
-Una encuesta divulgada recientemente por el Sindicato Médico del Uruguay indicó entre otras cosas que la imagen social del médico se ha deteriorado. ¿Le sorprendió eso?
-No. La posición, la imagen social del médico es algo que se construye y que además está en constante construcción. Aunque se entienda la importancia del médico, está bien que la sociedad tenga una visión crítica del rol que cumplimos.
-¿Eso se percibe en la facultad?
-No somos ajenos al cuerpo médico. Pero tenemos la necesidad de que el médico que se está formando recupere el valor que significa ser un profesional de la salud.
-¿Por qué?
-Por el contenido, por el valor ético que tiene la profesión. Los médicos -y no solo ellos, porque acá se forman varias profesiones, como parteros- están en los momentos más importantes, tanto positivos como negativos, de la vida: el nacimiento, la recuperación, la muerte… Todo eso hay que revalorizarlo. En ese sentido sí nos sentimos interpelados por los resultados de esa encuesta.
-¿Esa desvalorización puede estar asociada a lo que se percibe como una caída en la calidad de los estudiantes, al déficit de enseñanza de los jóvenes?
-No lo veo directamente vinculado. Las dificultades que pueda tener ese estudiante son niveladas en la universidad. Eso es un efecto positivo de la actividad docente en la facultad.
-Hace tres años se aprobó un nuevo plan de estudio. ¿Eso ha impactado en la matrícula?
-No lo percibo. Me parece que hay muchos jóvenes que entienden la importancia de ser médico desde lo vocacional. Entienden que son parte de un equipo. El que se haya cambiado el plan de estudios no tiene únicamente que ver con que es un año menos, no sería correcto verlo solo desde ese lugar. Hay otros elementos que son más importantes y que hacen a aspectos esenciales, como el relacionamiento del médico con la sociedad, por ejemplo. Está en la currícula la bioética, que no estaba.
-¿No baja la exigencia?
-Para nada. Se reperfila la formación. Otra cosa es que se incorporan habilidades comunicacionales. Está la intención de que el médico tenga esa capacidad, que se vincule y pueda comunicarse. Que mejore eso y no desde lo artesanal. También hay un énfasis en la primera etapa de la formación (tres años), en la cual es más importante todo lo que tiene que ver con la salud y no la enfermedad. Eso vendrá luego, en la etapa final.
-En enero, la FEUU señaló que el cambio de plan provocó una caída en la cantidad de estudiantes que solicitaban becas para estudiar en Cuba. ¿Sigue siendo así?
-No conozco esa declaración. Pero lo cierto es que estamos en otro momento del país. Esas becas daban la posibilidad de que los estudiantes que tenían dificultades para estudiar acá, fuesen a Cuba. Ya no hay tanta necesidad, me parece, de estudiar afuera aunque los intercambios académicos siempre son buenos. Los uruguayos que están estudiando allí reciben una formación muy similar al nuevo plan de estudios.
-¿Cómo aprecia usted el interés de los egresados de especializarse, teniendo en cuenta que se aduce falta de pediatras, anestesistas y otras especializaciones?
-Un 80% de los graduados se inscriben para una especialización. La falta en algunas disciplinas tiene que ver con cómo se organiza el sistema de salud en Uruguay. Una de las razones de ser del Sistema Nacional Integrado de Salud es aumentar la accesibilidad a la salud. Y en ese aumento se evidencian necesidades asistenciales que antes estaban ocultas. Respecto a la anestesiología hay una comisión intersectorial trabajando para subsanar esa carencia. Pero eso recién ahora se está llevando a cabo.
-En la encuesta se constataba el miedo de muchos médicos por la judicialización de su profesión, por el temor a ser demandado. ¿Es una preocupación entre estudiantes también?
-Es que la medicina no escapa a procesos que se dan en otras partes de la vida social.
-Pero en este caso podemos estar hablando de vida o muerte.
-Sí, sin duda. Muchas prácticas que terminan siendo perjudiciales para todos se instauran. Como médico, y esto es entendible, se piden más estudios por las dudas. Se está a la defensiva. Cuando un análisis clínico sería suficiente. Y eso es en parte por ese temor.
-¿Cómo evalúa la situación del Hospital de Clínicas?
-Ahí hay un proceso de refuncionalización en muchas áreas. Hemos recibido partidas extra, pero toda el área de internación requiere más, hay que hacer una fuerte apuesta a mejorar la hotelería.
-¿En qué quedaron las donaciones y el préstamo de Venezuela para el Clínicas?
-Esos fondos fueron ejecutados, tanto los donados (10 millones de dólares) como los que fueron prestados (siete millones de dólares). De hecho, estamos por inaugurar el Centro Cardiovascular.
-¿Cómo percibe la motivación de los estudiantes si la compara con años anteriores?
-Mucho más que lo que estaba yo cuando empecé a estudiar en 1979, en plena dictadura, sin cogobierno y con una Universidad intervenida.