Alfoso Varela | Director de Varela Radío Presidente de la Cámara de Comercio y Servicios
Junto a tres hermanos y una tía, a sus 58 años dirige la firma que fundaron sus tíos abuelos en 1882 y la Cámara de Comercio y Servicios, que representa a unas 15.000 empresas. Se recibió de abogado en Argentina mientras en Uruguay la Universidad estuvo cerrada. Trabajó en Exxel, Devoto, MasterCard, el Clearing y Fargo e incursionó en la política de "sorpresa" a pedido de Jorge Batlle. Le pide al gobierno prudencia en el gasto y foco en la educación. Casado, con tres hijos, es además ganadero y le gusta cabalgar.
Por Gabriela Rocha | grocha@elpais.com.uy
¿Varela Radío es la típica empresa familiar en la que, para evitar problemas, algunos parientes vendieron su parte a otros?
Lo cierto es que desde 1882 a la fecha ha habido de todo. Lo que hay que tener claro es para qué vive uno; si uno vive para la empresa o la empresa vive para la familia. Lo segundo es la sucesión que es por lo general donde se producen los conflictos. Hay que entender que la empresa muchas veces no tiene la dimensión para albergar a todas las generaciones siguientes. Una cosa es la empresa familiar en manos de uno y otra cosa es la empresa familiar dividida entre muchos. Y al mismo tiempo hay que ver quiénes son los que tienen interés o qué les gusta y además si son aptos para manejar ese negocio.
Comenzó siendo una ferretería de venta por menor sobre 18 de julio pero el negocio se ha diversificado ampliamente...
Producimos en gran medida los alimentos El Hogar, salsas de tomate, arvejas, mermeladas. Después fabricamos la línea de limpieza Try y los esmaltados SUE -que se exportan a Argentina y Bolivia- e importamos líneas de herramienta y bazar de distintas marcas, como Tramontina. Empleamos a unas 100 personas.
Desde que usted está involucrado ¿Cómo han evolucionado los productos y clientes para estos rubros?
En los productos de venta masiva, como los de limpieza, todas las modificaciones pasan por el packaging y el diseño, el producto sigue siendo básicamente el mismo. La línea de bazar obedece a lo que pasa en el mundo. La empresa se tiene que ir adaptando de acuerdo a la situación del mercado, pero básicamente en el tema de la estética y en el tema de las herramientas hay distintas funcionalidades; me acuerdo de una época en la que vendíamos mucha grasa para carros, para las ruedas. Yo lo llegué a ver.
Como empresario y principal de la Cámara de Comercio, ¿qué gestiones aplaude del gobierno del Frente Amplio (FA)?
El principal punto positivo es la ley de inversiones y todos los incentivos que se dieron, sobre todo el perfeccionamiento de la ley que permitió que el mecanismo sea más automático, que evite la discrecionalidad del funcionario público. Como punto negativo veo la andanada de legislación que hubo en materia laboral, que distorsionaron o están distorsionando las relaciones laborales.
¿A qué aspira el sector en ese sentido?
Nos parece que ley de Negociación Colectiva no es buena. Se lo hicimos saber al gobierno anterior y presentamos una queja ante la Organización Mundial del Trabajo; tuvimos éxito pero el gobierno no está procesando ese mandato. Ahora se está discutiendo el Presupuesto y el relacionamiento con los funcionarios públicos y con estas distracciones no se está enfocando en los otros temas. El gobierno decía que había llevado el péndulo de la relación para otro lado; el péndulo no tiene que estar desde un lado ni del otro. Tiene que ser prudente y hoy la fuerza del sindicalismo y toda la confluencia entre sindicatos y el partido de gobierno ha enredado el mecanismo.
¿Qué otros temas considera que no debería descuidar el gobierno?
Un tema crucial para la vida del país es la educación. Hay que plantearlo de otra manera, de los contenidos. No ha sido orientada hacia formar emprendedores o hacia crear inquietudes de emprendedurismo. Creo que eso se está modificando. El aporte de las universidades privadas está siendo muy positivo, pero hay que mejorar sobre todo en la enseñanza secundaria. En tanto, el tema inmediato es llamarse a la prudencia con el gasto, en el Presupuesto se está previendo un gasto de US$ 11.500 millones por año. Tras diez años de crecimiento ininterrumpido (sin contar el 2008) vamos a terminar con un déficit fiscal de 0.8% del PBI, cuando debería haber superávit o rebajar los impuestos y dejar que los ciudadanos puedan realizar sus actividades.
Fue ministro de Turismo y de Salud Pública durante el gobierno de Jorge Batlle ¿Qué le aporta, como empresario, haber participado de la vida política?
Haber conocido algo ajeno a mi actividad normal. Fue muy positivo, a pesar de lo amargo de ese momento de crisis económica-financiera que atravesaba el país. Yo era ministro de Salud Pública y era muy duro tomar algunas decisiones. Había que ver cómo se podían lograr determinadas cosas a pesar de que no había recursos económicos. Nosotros los uruguayos a veces creemos que todo se arregla con plata, pero muchas veces se arregla más con gestión que con plata.
¿Tiene ahora otra sensibilidad a la hora de reclamar desde la gremial?
Esta gremial no se caracteriza mucho por pedir; lo que muchas veces pedimos es prudencia. No pedimos para el sector, sino que tratamos de que haya un manejo de la economía saludable para que le de espacio a los particulares para desarrollar sus negocios.
El empresario no hace dinero mientras fuma un habano
¿Cómo cree que ha evolucionado el rol del empresario en la sociedad?
Aún es una persona que no está razonablemente valorizada. Según estudios realizados, la percepción que tiene la sociedad de él, en el mejor de los casos, es la indiferencia. Muchas veces creen que es un señor con mucho dinero, que no sabe qué hacer con él, que pone los pies arriba del escritorio y se fuma un buen habano y ahí le sigue entrando la plata. La vida del empresario no es cómoda y sencilla, es exigente, las obligaciones que tiene son grandes, el peso del Estado es muy importante y tiene las limitantes del mercado chico y las dificultades de acceso a los mercados externos. Claro que tiene sus recompensas, como la independencia. Yo a un hijo mío le recomendaría que fuera empresario.