|
||||||||
Pareciera que la extroversión es la clave del éxito, pero sobran ejemplos que muestran lo contrario
En «El poder de los quietos», la autora estadounidense Susan Cain da cuenta de las ventajas de ser más introvertido: los callados también pueden destacarse en el mercado laboral.
«Los introvertidos tienden a ser más creativos y a ser mejores líderes», sentencia la autora. Aunque en el mercado laboral y fuera de él parece primar el ideal de extroversión, que dicta que es necesario ser conversador y expresivo para alcanzar el éxito, los callados pueden ser exitosos.
Barack Obama, Steven Spielberg, Bill Gates y J.K. Rowling son claros ejemplos de personalidades introvertidas cuyas trayectorias muestran que ser más callados y observadores no es impedimento para ser bueno en lo que se hace.
«Existe sí una cultura que dice que las personas extrovertidas tienden a desenvolverse mejor en una empresa, así como se cree que los reclutadores de personal y headhunters prefieren ese perfil, pero todo es relativo. Ambas características tienen riesgos y aspectos positivos», aseguró Pablo Aversa, socio-fundador de Alliance Coaching. «Los introvertidos tienen mayor poder de concentración, se enfocan mejor en cuestiones complejas y tienen una capacidad más amplia para innovar», agregó.
En su libro, Cain dice que una de cada tres personas es introvertida. La abogada optó por trabajar el tema porque ella es introvertida.
«Pensaba que estaría en desventaja, que para ser una buena abogada debía ser extrovertida. Con el tiempo noté que los mejores abogados eran mucho más quietos y reflexivos», declaró.
«Primero el ser callado es un inconveniente, pero luego de un tiempo en la empresa eso pierde importancia», aseguró la directora de arte Renata França, quien se encaja en la categoría de personas introvertidas.
La experiencia es una aliada de los introvertidos. Ellos aprenden a manejar situaciones del mundo laboral y a lidiar mejor con su introspección. Así ocurrió con la gerente de recursos humanos de Agência 3, Kátia Resque, quien señaló haber tomado coraje para enfrentar retos como las presentaciones en público.
«Fue un desafío. Es como manejar, al principio no tenés práctica, después vas mejorando. Lo más importante es que aprendí a reconocer mi perfil, hay cosas que puedo hacer aunque no sea lo más natural para mí», resumió.
Es fundamental distinguir entre timidez e introversión. Mientras que los tímidos son aquellos que tienen dificultad para desenvolverse socialmente, los introvertidos están más volcados a su interior y no se molestan en pasar tiempo a solas. Los introvertidos pueden ser tímidos, pero no siempre lo son.
«Muchos presidentes de empresas son introverdidos y esta caracterísitica no es un problema. Incluso cuando deben tomar decisiones serias, no necesitan con quien compartirlas», agregó la directora de negocios Irene Azevedo.
El ejemplo ayuda a derribar la creencia, también común, de que el liderazgo está asociado a alguien con espíritu extrovertido y comunicativo. «Liderazgo no es sólo cuestión de carisma», destacó Kátia Resque.
El hecho es que, según los especialistas, de a poco las empresas se dan cuenta de que «la dictadura de la extroversión» no es la ideal y comienzan a buscar profesionales con perfiles variados. «No existe un tipo de personalidad correcto y otro no, las caracterísiticas se adaptan más o menos a determinados puestos», argumentó Irene Azevedo. O GLOBO, GDA
En la empresa lo ideal es un mix
«Lo ideal es contar con personas que puedan contribuir a la empresa de formas distintas, pero a veces los CEOs prefieren que todos sean iguales para tener menos trabajo», dijo la directora de RR.HH. Kátia Resque. «Quienes hablan poco y en el momento justo hacen puntualizaciones interesantes», apuntó. En la empresa lo importante es que se aprenda a convivir con todos los tipos de personalidades. «Lo que nunca se debe hacer es pedirle al callado que cambie, sino respetarlo tal cual es», es su consejo.