"Acá no ofrecemos Wi-Fi", dice un cartel frente a un bar en Nueva York, invitando a la gente a ir a charlar y no a enajenarse en su laptop. Con este ejemplo, el argentino Guillermo Oliveto, director de la consultora W, mostraba cómo se pasa de lo virtual a lo real, una de las claves, según él, del paradigma del Siglo XXI.
En un seminario de la Cámara de Anunciantes la semana pasada, el especialista en investigación de mercado se refirió a otros elementos de este cambio en la sociedad, sobre todo en el mundo desarrollado luego de que se terminó "la fiesta" (en referencia a la crisis internacional que estalló en 2008): se exalta al trabajo como valor y se pasó del desborde a la moderación, de lo grande a lo chico, de lo voraz a lo sustentable, del hedonismo a la inteligencia, de lo individual a lo moral.
En el evento estuvieron también los publicitarios uruguayos Leandro Gómez (director de IdeasLab), Felipe "Pipe" Stein (de Notable) y Claudio Invernizzi (de Gurisa). Éste dijo sobre la teoría expuesta que "la búsqueda de lo `slow` es porque nos sentimos cansados y el trabajo como paradigma es porque el mundo desarrollado entró en una crisis explosiva". Y agregó: "El espíritu de sobrevivencia de la humanidad es notable en ese sentido y es más fuerte que su lado suicida".
Stein señaló que "el mundo desarrollado está empezando a revalorizar algunas cosas que acá siempre estuvieron valoradas" y además que en Uruguay hay "más training en crisis, sabemos que existen ciclos, que todo vuelve".
Para Gómez ese cambio de paradigma genera oportunidades para los países periféricos. "Debemos definir nuestro perfil y cómo podemos aprovechar la coyuntura" y que "Montevideo puede ser ese paraíso de los empresarios, donde pueden tener una vida interesante y cerca de los lugares donde van a tomar las decisiones (Brasil y Argentina)".
Es que, según Oliveto, en la globalización actual la periferia ofrece valor al centro y que la clave es innovar, ingresar a nichos nuevos, al "océano azul" y no al "rojo", que está "lleno de sangre".