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La mueblería María Victoria prioriza la calidad en sus productos frente a la creciente importación que impulsan las grandes superficies
El concepto de «use y tire» al cabo de unos meses, se extiende más allá del mundo de los televisores, computadoras y teléfonos celulares. Las mueblerías también están expuestas al recambio cada vez más frecuente del mobiliario, a precios bajos. La consecuencia es que la producción local decae ante la importación de productos -generalmente asiáticos- que se exhiben, por ejemplo, en las grandes superficies.
«Antes teníamos un público que se compraba un juego de comedor que le duraba toda la vida y hoy ya no lo quieren así, quieren uno que le quede estéticamente lindo por tres o cuatro meses y luego cambiarlo nuevamente», exageró Federico Ledoux, quien junto a su hermano Juan Ignacio, son dueños de la mueblería María Victoria.
Esta empresa familiar, nacida en 1997, destaca por sus diseños (mayoritariamente propios, aunque también importa) y la adaptabilidad de sus creaciones a las necesidades del cliente. Aunque quienes compran muebles en esta empresa se mantienen fieles a la marca, su dificultad está en «captar a los jóvenes», interesados en cambiar el mobiliario, admitió Ledoux.
El recambio se volvió más accesible para el bolsillo gracias a una oferta importada más económica. El problema para la industria local es que «China trae productos a precios irrisorios», señaló Ledoux, que consideró «imposible» producir en Uruguay bajo las condiciones de las fábricas de India o Malasia.
La balanza a favor de la importación se refleja en números. En 2011 se importaron muebles (de madera y metal) por un total de US$ 55,7 millones, según cifras del instituto Uruguay XXI.
Para Ledoux, el desequilibrio a favor de la importación está limitando el desarrollo del país productivo. «Tenemos una empresa que le da trabajo a 15 personas y muchas veces nos vemos opacados por las grandes superficies. Ahí la gente demanda el producto que se hace en otro lugar y no en el mercado uruguayo», se quejó.
Al incentivo a la producción local desde el Estado, el empresario sumó su demanda de un mayor espíritu emprendedor y más oportunidades para los jóvenes.
Entretanto, María Victoria busca diferenciarse del resto a través de la fabricación de muebles de alta calidad, considerando el gusto y las necesidades del cliente, y su asesoramiento en decoración, algo que «en las grandes superficies no tienen».
La férrea competencia también los obliga a actualizarse sobre tendencias y nuevos diseños. En esa línea, esta firma fabrica muebles que combinan madera y vidrio o madera y metal, que suman cada vez más adeptos entre el público. Los amantes del cedro verán contemplado su gusto en el catálogo de la firma que propone, a su vez, una novedosa línea rústica en álamo carolino.





