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En la pequeña planta de templado en San José se fabrican 120 kilos mensuales de bombonería fina, sólo con materia prima del país europeo
Adriana Bozzano es mentora y titular de Choo, la original fábrica de bombones que desde San José va ganando prestigio y mercado en distintas ciudades del país. Es que «esto es chocolate-chocolate, no tiene nada que ver con las golosinas que podemos encontrar en un kiosco», dijo la empresaria, explicando que en su factoría se templan artesanalmente, en forma exclusiva, chocolates de origen belga.
Combinándolos con rellenos autóctonos y sabores locales los chocolates Choo constituyen un producto peculiar. «Muchos chocolateros se asombran de probar un chocolate belga con dulce de leche, pero es lo que más sale», contó Bozzano. Castañas, almendras, pistachos, maracuyá, café son gustos de una línea «no muy variada», reconoció, «pero sí muy interesante».
Choo comercializa en la actualidad unos 120 kilos de chocolate al mes, colocados en la venta al por menor y para clientes corporativos. Sheraton Hotel de Colonia, MySuites, Boutique Hotel & Wine Bar, de Montevideo, la Intendencia e instituciones médicas de San José y bodegas, como Filgueiras y Catamayor, son entre otras las empresas que encargan sus productos para todo el año o eventos puntuales.
«La presentación de los productos también llama mucho la atención, porque buscamos originalidad», justificó la empresaria. Celofanes, cajas y cintas a rayas, a lunares, de distintos colores y formas, son importados de Argentina y Brasil. «Es que el chocolate entra primero por la vista y es un regalo fantástico porque casi a todo el mundo le gusta», señaló.
Bozzano, de 37 años, vive con su esposo en San José desde hace seis años, pero es entrerriana, de Gualeguaychú. Duda de darlo a conocer porque «la gente se decepciona» si dice que es argentina, pero nobleza obliga: en su país fue donde aprendió sobre el negocio, primero como empleada del área de relaciones públicas en distintas casas bancarias, en la que tenía la responsabilidad de elegir y disponer regalos empresariales.
Estudió administración de pymes y, cuando abandonó el banco, ensayó tener una chocolatería propia encargando a terceros la elaboración. Luego, ya radicada en San José, se dedicó a estudiar la forma de templar el chocolate y cuando estuvo preparada montó una fábrica en el garage de su casa, hace tres años.
Los locales de Choo están hoy en el Teatro Mació, en donde se encuentra la factoría, con elaboración a la vista, en San José y en Colonia del Sacaramento, en donde se instaló en 2011. El próximo año completará los trámites de su primer local en Montevideo.
Estudia además la posibilidad de otorgar franquicias «porque es un negocio totalmente franquiciable. En cualquier lugar donde haya suficiente flujo de público podría funcionar muy bien, sin necesidades de grandes inversiones».