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La tendencia, cada vez más extendida entre las marcas en Argentina, quiere atraer a los jóvenes
Lo caliente es más rentable que lo frío. Esa es la premisa que siguen las marcas de chocolates y alfajores argentinos que en el último tiempo instalaron locales en los que, junto con sus productos tradicionales, ofrecen la posibilidad de tomarse un café. A las ya conocidas tiendas de Havanna, se sumaron FelFort, Amalfi, Rapa Nui, Abuela Goye y Balcarce.
Empresas de golosinas se cuelan así en el viejo negocio del café, que durante un siglo tuvo como máximo exponente a los típicos bares, luego vio ingresar a los Full de las estaciones de servicio y los McDonald`s, y más cerca en el tiempo vivió la irrupción de la cadena Starbucks.
El consultor especializado en marcas Fernando Moiguer explicó que esta metamorfosis se fue dando en parte por la necesidad de atraer al público más joven, que quedaba un poco afuera de los bares tradicionales.
El que primero entendió el modelo fue Havanna, en la década de 1990; a partir de ahí decidió abrir cuatro locales en la Capital Federal, hasta llegar a la actualidad con 191 establecimientos.
Desde Abuela Goye destacaron que en sus tiendas ofrecen tortas y chocolates que no se encuentran en los comercios. Eduardo Rosetti, dueño de la franquicia de Puerto Madero, comentó que sus clientes van a buscar las tortas y los alfajores y después piden un café para acompañar. Nacida en Bariloche, esta firma apunta a expandirse con franquicias.
Dentro del formato de marcas de chocolates que ponen su local también hay diferentes pujas. Por ejemplo, Abuela Goye y Balcarce intentan pelear en el nicho de Havanna, aunque ambos con menos establecimientos. FelFort y Amalfi ocuparían el segmento de los que ofrecen su producto frío en los canales masivos.
Rapa Nui es más modelo delicatessen, pero tiene por ahora una sola tienda en Capital Federal y una en Bariloche donde conjuga heladería, chocolatería y cafetería. LA NACIÓN/GDA





