¿Notó que a veces hace sus compras al ritmo de la música? ¿O que en un local tiene ganas de estar más rato y en otro de salir lo más rápido posible? Aunque todavía lejos de la tendencia mundial que considera que la música puede ser un factor determinante y se realiza un verdadero diseño acústico, en Uruguay hay también quienes la consideran un integrante vital de sus locales.
Varios comercios sonorizan sus espacios y hacen que el estímulo auditivo sea parte de la experiencia de quienes los visitan. Desde un supermercado hasta una parrillada, una tienda multimarcas de ropas o una de zapatos, esta moda tímidamente se asoma.
Diversos estudios académicos constataron que con la música más lenta, el ritmo del flujo de los compradores dentro del establecimiento en cuestión es significativamente más lento. Esto deriva en una permanencia más prolongada en el local y tiene como consecuencia el incremento en la cantidad de compras.
Por el contrario, la música más rápida induciría a que el cliente haga sus compras con más celeridad. Aunque los datos pueden hacer creer que el ritmo ideal es el más tranquilo, lejos está de ser una regla, ya que durante los fines de semana o los días de descuentos, la rotación de la clientela es lo que se impone y no su estadía en un local comercial.
En la práctica
Alejandro Santullo, ex Belavita y hoy director de Be Head Design, cree que la música es determinante. "Es parte de nuestro formato de trabajo, es fundamental para que todo esté en armonía", explicó.
El estilo musical que se escucha en su local de Avenida Brasil y Simón Bolívar, depende de la hora del día, de la clientela en cuestión y de la cantidad de personas que esté presente.
"El volumen y velocidad varían, se adecuan para imprimirle ritmo al salón; por ejemplo cuando hay mucha gente, se impone algo más rápido", apuntó. En su set musical, Santullo tiene de todo, como en botica: desde música electrónica, pasando por jazz, flamenco o bossa nova.
En Magma manejan estos conceptos, pero la música no se elige como condicionante para fomentar las venta, sino para crear climas específicos. "Nosotros apostamos a la experiencia de tener los cinco sentidos a flor de piel", reveló Joaquín Pastorino, encargado de comunicación de la tienda multimarca.
A la hora de armar el set sonoro, la empresa cuenta con el trabajo de un especialista (ver recuadro). "Elegimos músicas de variado tipo, tenemos variedad de estilos musicales y los empleamos según el momento del día y la clientela", puntualizó Pastorino y aclaró que el local sólo queda sin música cuando está cerrando sus puertas.
En cambio, en horario de trabajo, el sonido es envolvente y acompaña a cada cliente, tratando de que no haya alteraciones en su volumen y que no resulte invasivo a sus clientes.
Lejos de ser un fondo, la apuesta es que la música sea un estímulo auditivo, esté en un primer plano y que cualquiera de los locales de Magma se disfrute de un verdadero diseño acústico.
Palabra de especialista
Gustavo Oldak, ex propietario de la disquera Diablito, es un experto en el tema. Según su opinión, en lo local aún no se valora como es debido la musicalización de los locales porque "hay quienes tienen cinco o seis discos o bajan música de Internet y creen que no eso basta".
"Lo ideal para un local comercial es contar con una base inicial de unos 150 temas e incrementar la cifra mes a mes", dijo. Ese es el servicio que le ofrece mensualmente a clientes tales como Magma o la parrillada La Otra. Por otra parte, Oldak aseguró que aunque hay empresas que apostaron por musicalizar sus locales, "apenas los propietarios salen del local, los vendedores se pasan a la cumbia.