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Argentina ya no es la meca sudamericana del cine publicitario global. Las marcas del mundo no hacen cola para llegar a esas tierras a filmar sus avisos ni demandan tanta creatividad, técnicos, servicios ni locaciones como venían haciéndolo en los últimos diez años, gracias a la devaluación y a la calidad del capital humano en ese país. Ese boom se desinfló abruptamente durante este año.
Así lo confirman las cifras de la Cámara Argentina de Cine Publicitario (CACP). Medida en horas de filmación, la caída promedia un 60% y en cantidad de producciones exportadas, un 40%. Entre noviembre de 2011 y mayo de 2012, se rodaron para exportación 281 jornadas menos que en el mismo período de 2010 y 2011, lo que implicó una caída de la facturación de US$ 36 millones. En el mismo período, noviembre 2011-mayo 2012, se perdieron 2.837 puestos de trabajo.
En rigor, la exportación de avisos comenzó a decaer al ritmo de la apreciación del tipo de cambio, sobre todo por la presión inflacionaria, que elevó el nivel salarial y generó una inédita conflictividad gremial en el sector.
«El mis mo cliente que hace dos años hacía un comercial en Argentina hoy encuentra que es 40% más caro, por eso se va a Chile o a Uruguay, donde es más barato y casi no hay complicaciones sindicales», afirmó Jacqueline Lijtensten, gerente general de la CACP. LA NACIÓN, GDA