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ROBERTO CACHANOSKY | DESDE BUENOS AIRES
No es ninguna novedad afirmar que las políticas populistas solo son sostenibles mientras haya recursos para mantener artificialmente alto el consumo y generar clientelismo político. El problema que se le presenta al kichnerismo es que esos recursos comienzan a escasear y cada vez se le hace más difícil sostener sus políticas populistas. Es más, el kirchnerismo construyó su poder político disciplinando a gobernadores e intendentes mediante la caja. Es decir, Argentina ha pasado a ser un país federal en el gasto y unitario en el manejo de los recursos. En este contexto, se le abre a Cristina Fernández de Kirchner un doble frente: evitar que su imagen siga cayendo porque se acaba la fiesta de consumo artificial y, por otro lado, lograr disciplinar a gobernadores e intendentes con una caja cada vez más pobre. Concretamente, Cristina Fernández corre el riesgo de que resurja la liga de gobernadores que en el año 2001 le hizo la vida imposible a De la Rúa y luego condicionó a Rodríguez Saa y al mismo Duhalde.
El conflicto entre Daniel Scioli y Cristina Fernández, si bien tiene un condimento de la interna peronista, también está influido por la escasa caja del gobierno nacional.
Cuando uno analiza los números fiscales del Sector Público Nacional, observa que en 2011 el gasto creció al 34% anual, mientras que los ingresos subieron a un ritmo del 29%. Es obvio que si Ud. gasta 34 pesos más por mes y le ingresan 29 pesos más por mes, en algún momento va a tener un problema de déficit. Bien, eso es lo que le está pasando al gobierno de Cristina Fernández. Los gastos crecen a un ritmo mayor que el de la recaudación.
Si se analiza la evolución de los ingresos y de los gastos de los primeros cinco meses de este año, los primeros crecieron al 29,4% y los segundos al 34%. Ahora, si uno observa la evolución mensual de los gastos y los ingresos puede ver que el gobierno levantó algo el pie del acelerador en las erogaciones, ya que en abril y mayo subieron al 29% anual. El problema es que los ingresos fiscales también subieron menos, cerca del 20% anual cuando venían subiendo al 27 o 29%. Es decir, el gobierno desacelera la suba del gasto pero como también se desaceleran los ingresos fiscales por causa de la recesión, el bache fiscal sigue creciendo.
La recaudación de junio es una muestra de la desaceleración de la economía, ya que subió solo el 20,6% con relación a junio del año anterior. Por debajo de la inflación real.
El único dato que podía dar lugar a dudas sobre si la recaudación mostraba desaceleración de la economía fue la evolución del IVA DGI. Este IVA suele reflejar la evolución de la actividad económica interna. ¿Por qué subió el 43,5% el IVA DGI? Lo más probable es que las empresas estén deshaciéndose de stocks para hacerse de caja y afrontar los pagos de los aguinaldos y los crecientes gastos fijos. Es decir, venden stocks y tienen IVA a pagar, pero como no compran mercaderías para reponer las que venden, no les queda crédito fiscal para descargar y pagaron más IVA.
En los próximos meses se confirmará si este supuesto tiene fundamentos. Por ahora sabemos que los ingresos fiscales crecen menos y por debajo de la inflación, mostrando los efectos de una economía que tiende a paralizarse. La caída en el sector inmobiliario, la construcción y la industria son algunos ejemplos del menor nivel de actividad. Pero si le agregamos los problemas de exportación derivados de los conflictos autogenerados por el gobierno con nuestros socios comerciales, particularmente del Mercosur, el cual por cierto parece agonizar, la actividad económica está más comprometida. El cierre de una empresa que vendía aceitunas y exportaba el 70% a Brasil y de un frigorífico y los problemas de las economías regionales, más la industria automotriz, son algunos ejemplos de cómo el gobierno acentúa el proceso recesivo al generar conflictos comerciales externos.
Finalmente, otro dato que confirma los problemas fiscales del gobierno nacional son los llamados Adelantos Transitorios del BCRA, que no son otra cosa que la emisión monetaria que hace el Central para financiar al fisco. Si se compara el stock de Adelantos Transitorios de junio de este año con junio del año pasado el aumento es del 60%, con un notable incremento a partir de diciembre del año pasado. ¿Qué significa esto? Que el Central emite cada vez más moneda para cubrir el bache fiscal, acelerando la inflación y deteriorando el tipo de cambio real.
TSUNAMI DE TORPEZAS. Luego de las elecciones de octubre del año pasado, el gobierno vio venir una situación económica cada vez más compleja y, siempre redoblando la apuesta, generó un tsunami de medidas inconsistentes y generadoras de incertidumbre en los agentes económicos. La última decisión que, desde mi punto de vista puede derivar en una corrida financiera, ha sido la de directamente prohibir la compra de dólares a los particulares. Ahora la gente solo puede comprar dólares al tipo de cambio oficial para viajar y justificando debidamente el viaje.
El problema que se presenta es que, hasta ahora, el gobierno había generado una fuga de depósitos en dólares del sistema financiero por el miedo de la gente a ser confiscada por autoridades con fuertes inclinaciones en ese sentido.
En lo que va del año los depósitos en dólares del sistema financiero cayeron el 25,6% y un 38% desde octubre del año pasado cuando CFK ganó las elecciones. Como los depósitos en dólares que los bancos no prestan (solo pueden prefinanciar exportaciones con los depósitos en dólares) tienen que constituirlos como encajes en el BCRA y esta institución computa esos encajes como reservas propias, la fuga de depósitos en dólares impacta en el nivel de reservas del Banco Central, al punto que, a fin de junio, por cada dólar de reserva que tenía el Central había 8 pesos de base monetaria amplia (pesos en circulación + encajes bancarios + bonos de corto plazo).
Pero el nuevo riesgo que se presenta para el sistema financiero tiene que ver con los depósitos en pesos. Es que hasta ahora, la gente que hacía un depósito a plazo fijo a una tasa de, digamos, el 10% anual, perdía contra la inflación pero ganaba contra un dólar oficial casi quieto. El problema es que ahora la gente no puede acceder al dólar oficial de $ 4,50 y solo puede comprar dólares en el mercado marginal. ¿Cuál es el riesgo que se abre a partir de la prohibición de comprar dólares para ahorrar en el mercado oficial? Que la gente, sabiendo que la tasa de interés es menor a la inflación y viendo que el tipo de cambio marginal se mueve hacia arriba, opte por retirar sus pesos de los bancos y comprar dólares en el mercado marginal.
En ese escenario, el dinero blanco depositado en los bancos iría al mercado informal y no volvería al sistema, con lo cual un masivo retiro de depósitos de pesos del sistema financiero generaría una crisis financiera. Es cierto que el Banco Central puede emitir para otorgarle liquidez a los bancos para que hagan los pagos en ventanilla, pero esos pesos emitidos irían a financiar la suba del dólar marginal.
JUGANDO CON FUEGO. El gobierno está fumando en la destilería con esta medida de prohibir la compra de dólares para ahorrar y además no corrige el problema del tipo de cambio real para el sector externo. Es decir, las exportaciones siguen soportando la caída del tipo de cambio real y las importaciones beneficiándose, aunque el gobierno prácticamente las haya prohibido.
Con las exportaciones comprometidas por los problemas comerciales más el deterioro del tipo de cambio real, el consumo erosionado por la inflación y el impuesto a las ganancias sobre las personas físicas y la inversión desapareciendo por la inseguridad jurídica, la recesión es casi inevitable, en un contexto de alta inflación. Se viene la estanflación.





