JAVIER DE HAEDO
En mi columna de la semana pasada comenté el contexto externo en el cual, previsiblemente, se habrá de desempeñar nuestra economía en lo que resta de 2010 y en 2011. Veíamos allí que resulta relevante ver el desempeño previsto para los precios y las cantidades en el mundo y en la región para indagar acerca del comportamiento esperado para nuestros propios precios y cantidades. Cuando me refiero a precios, aludo a los precios en términos de dólares y cuando me refiero a cantidades, se trata del PIB. Vimos que tanto en la región como en el mundo, se espera que el actual nivel de precios en dólares, históricamente muy alto, se habría de mantener o acrecer aún más mientras que el actual nivel de actividad de la economía mundial, también considerable, seguiría creciendo a muy buen ritmo. Es decir que el panorama de "viento de cola" que hemos estado enfrentando se mantendría en los próximos años, incluso más allá de 2011.
Sin embargo, en lo personal no veo tan claro el panorama, porque no veo viable que pueda ser tan auspicioso en un contexto en el cual las economías avanzadas y las emergentes marchen divorciadas, en particular siendo que las primeras son las que van a los tropiezos. Las economías emergentes dependen más de las avanzadas que al revés y éstas constituyen hoy más un contrapeso que un motor. Mi pronóstico consiste en que tarde o temprano llegará el final de la fiesta en la que estamos, con monedas de economías emergentes apreciadas y fuerte afluencia de capitales especulativos con costo de oportunidad muy bajo, casi nulo, gracias a los bancos centrales de las economías avanzadas.
Hace tres años, cuando la gran crisis financiera, los bancos centrales inyectaban liquidez para sacar a sus países de la crisis y la liquidez iba a abastecer fondos que especulaban y formaban burbujas con precios de materias primas. Un año después se pinchó la burbuja. Ahora la liquidez viene a propiciar burbujas de activos financieros en países emergentes. Ya va a pincharse también.
Visto el panorama mundial y regional, veamos qué se espera para nuestro país y acudamos para ello a las encuestas de expectativas económicas que releva mensualmente el BCU, cuyos últimos datos publicados corresponden al mes de octubre, con cartas vistas de septiembre. Aunque resulte evidente, vale la pena señalar que las proyecciones locales tienen en cuenta el consenso en materia de perspectivas económicas mundiales y regionales. Los números referidos a continuación corresponden a las medianas de las respuestas a la encuesta, es decir las observaciones que dividen en mitades a la muestra.
Primero, en materia de crecimiento económico, para 2010 se espera un 8,2% y para 2011 un 4,7%. En lo que refiere al año en curso, la proyección viene mejorando mes a mes desde marzo, cuando la expectativa apuntaba a un crecimiento de 4,2%. Y para el año próximo el crecimiento de la proyección también ha venido siendo firme, desde el 4,0% de abril, al 4,7% actual. Es decir que el extraordinario desempeño que se está observando no fue previsto apenas unos pocos meses atrás. Ha tomado por sorpresa a todos, incluso al equipo económico que ha venido corrigiendo su proyección de crecimiento económico a los efectos del presupuesto quinquenal. Sin embargo, la misma magnitud de la corrección de la estimación de 2010 no se da en la de 2011, por lo que se asume que se vuelve a la normalidad, a tasas de crecimiento más en línea con la de largo plazo.
Segundo, en materia fiscal, se proyecta un déficit de 0,9% del PIB tanto para este año como para el próximo. En este caso, la proyección de 2010 había venido mejorando hasta el mes de agosto, cuando se ubicó en un déficit de 0,75% del producto, y luego subió a 0,9%. Para el año próximo, mientras tanto, las expectativas fueron mejorando hasta mayo, con un déficit de 0,5% del PIB, y empeoran desde entonces. En términos generales, las expectativas coinciden con la proyección establecida por el MEF en el presupuesto.
Tercero, en cuanto a la variación del número de personas ocupadas, se espera un aumento de 1,49% este año y uno de 1,4% el próximo. En el primer caso la evolución de la proyección ha sido estable y en el segundo, creciente. También en este caso las estimaciones son próximas a las del MEF para el presupuesto.
Cuarto, en materia de inflación, se espera una tasa de 7,0% para 2010 y una de 6,7% para 2011. En el primer caso la proyección coincide con el techo del rango objetivo establecido para este año por el BCU, de 3% a 7%. Mientras tanto, para 2011 la proyección queda por encima del rango, que para entonces será de 4% a 6%. Desde 2006, casi sin excepciones, la proyección de la encuesta ha estado a menos de 1% de distancia del techo del rango objetivo, ya sea por encima o por debajo de él.
Por último, las proyecciones de tipo de cambio: $ 20,05 al cierre de 2010 y $ 21,00 al final de 2011. En el caso del año en curso, la proyección ha sido estable: desde octubre del año pasado se ha situado entre $ 19,80 y $ 21,00. Lo mismo ha sucedido con la proyección del cierre del año próximo, que se releva desde enero, y se ha ubicado entre $ 20,90 y $ 21,91.
Como se puede observar, entonces, el panorama luce tranquilo y las proyecciones no aparecen muy divorciadas de las oficiales: la economía creciendo y creando empleos, un déficit fiscal moderado, una tasa de inflación ligeramente por encima del rango, pero nada dramática y un tipo de cambio estable.
Desde el mes próximo, con el propósito expreso de "aumentar el grado de transparencia" de la encuesta, el Banco Central cambiará la forma de difundirla, "incluyendo un detalle de las respuestas individuales de los distintos colaboradores", según nos comunicó recientemente. En lo personal comparto ese propósito y consiguientemente ese cambio. Por lo que aprovecho a expresar a continuación cuáles fueron mis proyecciones para la encuesta de octubre cuyas medianas referí anteriormente.
En cuanto al PIB, proyecto tasas de crecimiento de 8,5% para 2010 y de 4,5% para 2011. En materia fiscal, déficits de 0,3% y 0,7% respectivamente. En este caso debo señalar que mi proyección de 2010 está ajustada por el Fondo de Estabilidad Energética que ha constituido la UTE, que no es déficit y que a agosto acumula 0,4% del PIB, por lo que para hacerla comparable con la estimación de mis colegas, se ubica en 0,7% del PIB. Mientras tanto estimo la inflación en 7,2% y 6,4% en 2010 y 2011 respectivamente y el tipo de cambio en $ 20,30 y $ 20,79 al cierre de cada año.