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El comportamiento de los ingresos del sector público es menor al proyectado en el mensaje de la Rendición de Cuentas
HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN
En los doce meses finalizados en junio del presente año, el sector público presentó un déficit global equivalente al 1,9% del PIB. Este resultado marca un deterioro de la situación fiscal respecto al cierre de 2011, cuando el déficit se situó en 0,9% del PIB, e incluso respecto al dato observado un año atrás, 1,1% (ver Gráfico N° 1).
La irregularidad que ha mostrado el clima incidió en gran parte en este resultado, ya que debido a la falta de lluvias hubo que recurrir a generación eléctrica en base a fuel oil. También incidió el elevado precio del petróleo que no se trasladó totalmente a las tarifas. En definitiva, el sobre costo energético y la política tarifaria significaron un peor resultado de las empresas públicas (EEPP), que pasaron de un superávit primario corriente equivalente al 1,6% en los doce meses finalizados en junio de 2011 al 0,7% registrado en el último año móvil.
Pero no fueron los únicos factores que contribuyeron al mayor déficit, ya que el aumento del gasto público no solo supera la variación de los ingresos sino que también supera el crecimiento del PIB observado y la tendencia de crecimiento de la economía de largo plazo.
Hay que alertar sobre esta dinámica del gasto. El crecimiento observado es muy alto, superior al incremento que estimó el gobierno tendrá el PIB en el presente año (4%). Ello habla de una política fiscal expansiva, con una estructura de componentes que lo hacen muy rígido a la baja, por lo que resulta peligrosa cuando la economía presenta ciclos. El nivel de actividad económica se está desacelerando y no crecerá al ritmo que esperan las autoridades. La mediana estimada por los analistas se encuentra en 3,5%, y seguramente será corregida a la baja en las próximas mediciones. En tal sentido, se irá ampliando la brecha entre gastos e ingresos, incrementando el déficit.
Aquí se enciende una fuerte luz amarilla, ya que en un probable escenario de crecimiento muy moderado o de estancamiento, la escasez relativa de recursos que enfrentará el sector público le obligará a un uso muy eficiente de los mismos. El déficit observado se ubica en niveles manejables pero de continuar por esta senda, ampliándose cada vez más la brecha entre gastos e ingresos, puede ingresar en terreno peligroso. En tal sentido, los aumentos de gasto que se están observando y su rigidez, están acotando el margen de maniobra que habrá de necesitarse en esos momentos, lo que puede obligar a un ajuste.
GASTO. Para tener una mejor perspectiva del desempeño de las cuentas públicas, es conveniente centrarse en el análisis del gobierno central consolidado, es decir en los números del gobierno central y el BPS.
Los gastos del gobierno consolidado se incrementaron 10% en términos reales en el primer semestre del año. Todos los componentes corrientes aumentaron a un ritmo superior al de los ingresos; solo los pagos de intereses aumentaron a un ritmo menor.
Las remuneraciones crecieron 7,6% en términos reales. Aquí vale la pena detenerse y analizar la variable con mayor detalle. En términos nominales, la masa salarial del sector público se incrementó 16% en el período analizado. En ese mismo lapso, el índice medio de salarios del sector público aumentó 12%. Ese mayor aumento se explica en buena medida por un incremento en la cantidad de funcionarios.
Las pasividades aumentaron 7,2% en términos reales. Aquí incide el aumento de los salarios de la economía, que es el factor en función del cual se ajustan, que en el último año se incrementó 13,6%. Para los meses siguientes hay que agregar el incremento en el número de pasivos debido a la flexibilización y el ajuste de las pasividades más bajas a 2,25 bases de contribución personal que entró a regir en el mes de julio.
Las transferencias se incrementaron casi un 14% real en el período analizado. Sobresalen por su magnitud las dirigidas al Seguro Nacional de Salud, que representan el 40% del total y explican la mitad del aumento de las transferencias (Ver Gráfico N° 2). En el primer semestre de 2012 se incrementaron 20% en términos reales respecto a igual lapso de 2011. A lo largo del presente ejercicio, se han ido incorporando gradualmente al sistema los cónyuges y a partir de julio los pasivos.
Las transferencias al seguro de desempleo se incrementaron 29% en el período analizado. Son más de 30 mil las personas que reciben recursos provenientes de esta fuente. El aumento está señalando un cambio en el mercado laboral. Hace varios meses que no aumenta la tasa de empleo y ha empezado a subir lentamente el desempleo. Si bien en términos generales la situación es buena, desde la óptica de las finanzas públicas no lo es. En primer lugar, por los mayores costos asociados al seguro de desempleo. Pero más importante aún es por el impacto en la recaudación, ya que son los impuestos sobre los salarios los que más inciden en el aumento de la recaudación.
Por su parte, los gastos no personales aumentaron 12% y las inversiones 28%, fundamentalmente a nivel de los organismos docentes. El único componente del gasto que mostró un incremento moderado es el del pago de intereses, que se incrementó 2,4% en términos reales.
INGRESOS. Los ingresos del gobierno consolidado aumentaron un 5% en términos reales en el primer semestre del año.
La recaudación de la DGI es la principal fuente de ingresos del gobierno central. En el primer semestre la recaudación neta de impuestos se incrementó 4,8% en términos reales, la bruta 5,6%. En 2011, las EEPP pagaron menos impuestos debido a beneficios fiscales asociados a proyectos de inversión. Corregido este efecto, las variaciones en la recaudación son 3,7% y 4,6% respectivamente.
La recaudación de la DGI es un buen indicador de avance del nivel de actividad, lo que muestra a las claras la inconsistencia del gasto, que está aumentando a un ritmo superior.
El IVA es el principal impuesto. Ajustado por el efecto EEPP, su recaudación creció 5,5% en el primer semestre del año.
Pero son los impuestos que gravan al ingreso los que más crecen (Gráfico N° 3). El IRPF aumentó 15% en términos reales, similar porcentaje que el IASS. Incide en ello el elevado nivel de empleo, la mayor formalización y, por sobre todas las cosas, el incremento real de las remuneraciones, que es en estos momentos la fuente en que descansa la recaudación. En efecto, el mercado laboral ya no muestra el dinamismo del pasado, más bien tiende a estancarse, por lo que la mayor recaudación debe provenir del aumento de los salarios. Pero el margen para crecer por esta vía es cada vez más estrecho, y aumentos reales de los salarios como los que derivan de las pautas salariales, pueden incidir negativamente en el mercado laboral, y por ende en la recaudación.
En estos momentos de incertidumbre, un impuesto a seguir es el de las transmisiones patrimoniales (ITP), cuya recaudación real cayó 11% en el primer semestre del año. Es una señal de menor actividad en el sector inmobiliario.
La recaudación del BPS está a tono con la del IRPF, mereciendo los mismos comentarios. Cabe agregar en este caso, los aportes que desde julio del pasado año realizan los profesionales y otros colectivos al Fonasa.
DÉFICIT. Es interesante comparar el déficit observado al cabo del año móvil finalizado en el primer semestre con las proyecciones que se presentan en el Informe económico financiero que acompaña el Proyecto de Rendición de Cuentas, lo que se muestra en el cuadro adjunto.
Se ve allí que el déficit a junio resultó superior al previsto para el cierre del año, debido fundamentalmente a menores ingresos que los proyectados. Los egresos son aproximadamente los previstos.
En base a esta información se puede estimar que no se cumplirán las proyecciones del gobierno, al menos tal como fueron presentadas en el proyecto de Rendición de Cuentas. La economía crecerá menos de lo proyectado y, por ende, la recaudación no alcanzará los guarismos previstos. En cuanto al gasto primario corriente, será mayor ya que a partir de julio aumentan las pasividades y transferencias. Los compromisos en materia de inversiones, sobre todo a nivel de educación y seguridad, restan margen al recorte. El petróleo difícilmente baje, en todo caso mostrará volatilidad. Solo las lluvias traerán alivio.





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