|
||||||||
El grupo chileno CCU confía en que el potencial de la bebida es enorme, sobre todo si se logra desestacionalizar el consumo
Con la mira puesta en el fernet y los frizzantes, la sidra se propone duplicar sus ventas en Argentina en los próximos cincos años. Al menos ese es el objetivo que se impuso el grupo chileno CCU, que está relanzando la marca Real, con nuevos envases y una inversión de US$ 8 millones en las plantas que están ubicadas en Allen (provincia de Río Negro) y en Pilar (provincia de Buenos Aires).
Si bien en el último tiempo la sidra se vio reemplazada por el champagne a la hora del brindis en muchos hogares argentinos, en la industria destacan que el modelo de negocios por seguir no es el del competidor francés, sino el del fernet.
Hace apenas veinte años, la categoría de amargos y fernets representaba menos del 5% del mercado total de las bebidas espirituosas y en 2011 su participación ya había superado la barrera del 35%. Según las estadísticas de la Cámara de Destiladores Licoristas, en las últimas dos décadas las ventas de la categoría amargos y fernets se multiplicaron por seis hasta alcanzar los 36,2 millones de litros. Así, ya es la tercera bebida alcohólica más vendida del país, detrás de la cerveza con 17,15 millones de hectolitros y el vino con 10,68 millones de hectolitros.
APUESTA. La sidra todavía está muy lejos de sus competidores con mayor graduación alcohólica, y el consumo anual de la categoría se ubica en los 80 millones de litros por año. Eso implica un negocio para las empresas fabricantes, que ronda los US$ 100 millones anuales. En el sector, igualmente, confían en que el potencial de su negocio sigue siendo enorme, especialmente si logran desestacionalizar el consumo.
"El 85% del consumo de sidra se concentra en diciembre y en la época de las Fiestas, lo que indica que tenemos un amplio margen de crecimiento buscando nuevas ocasiones, como la previa de una comida en un bar luego de la oficina, o el acompañamiento de un postre. A grandes rasgos, el objetivo sería repetir lo que pasó con el fernet, que vivió una explosión de la mano de la asociación con la Coca-Cola", explicó Javier Trucco, gerente general de la unidad de negocios de sidra de CCU Argentina. Para reposicionar a la sidra la compañía apuesta también a potenciar la asociación entre la bebida y la manzana, que es el insumo básico en su elaboración, destacando el origen del Alto Valle rionegrino.
ESPEJO EUROPEO. En Europa, el consumo de sidra no está asociado exclusivamente a los segmentos de bajos ingresos. De hecho, los principales fabricantes de cerveza premium han incursionado en el rubro. La holandesa Heineken lidera las ventas en el Reino Unido -que es el mercado número uno en todo el mundo- con sus marcas Strongbow, Scrumpy Jack, Bulmers y Woodpecker, mientras que el grupo belga InBev está inserto en varios países del Viejo Continente, utilizando la marca Stella Artois, que es su principal emblema en el mercado cervecero.
MARCAS. Argentina ocupa el quinto puesto en el ranking mundial de consumo de sidra, detrás del Reino Unido, España, Sudáfrica y Francia. A nivel local, el negocio está dominado por la firma CCU, que puso un pie en la industria hace dos años, con la compra de un grupo de marcas emblemáticas del rubro como La Victoria, Real, Reina de España y Sáenz Briones 1888, que pertenecían a la familia Cattorini, a cambio de US$ 13,2 millones. En la actualidad, CCU controla un cuarto de un mercado que se encuentra sumamente atomizado y con marcas que son muy fuertes a nivel regional, como Rama Caída, que es fuerte en Cuyo y Córdoba; Del Valle, cuyos principales mercados son Buenos Aires y las provincias del norte del país; o La Farruca, una marca que se consolidó en la región litoral. LA NACION





