|
||||||||
El sector exportadorenfrenta problemasde acceso a los mercados de la región y una menor rentabilidad por mayores costos
HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN
El impacto de la crisis europea se está extendiendo a todo el mundo. Un país pequeño, de las dimensiones del nuestro, no lo puede evitar y ya se está sintiendo en el enlentecimiento del nivel de actividad. Por las propias características de una economía pequeña y abierta, es el canal comercial por el cual comienzan a trasmitirse los problemas de la economía global y regional.
En un contexto de dificultades para acceder a los mercados vecinos y enlentecimiento de la demanda internacional, las exportaciones uruguayas de bienes, se incrementaron 9% medidas en dólares corrientes en los cinco primeros meses del presente año en relación a igual período de 2011. Medidas en volumen físico aumentaron 6%, de donde se desprende que hasta el momento los precios de los principales rubros que exporta el país no han sufrido los embates de la crisis (ver Gráfico N° 1).
Analizando por grandes rubros, fueron las manufacturas de origen agropecuario las que más crecieron en los cinco primeros meses del año (11%), lideradas por los productos lácteos (20%) y la carne (6%). Las exportaciones de productos primarios mostraron un dinamismo similar, al incrementarse 10% en relación a los cinco primeros meses de 2011. Se destacan los cereales que aumentaron 71%, al tiempo que las de soja, medidas en dólares corrientes se mantuvieron prácticamente incambiadas.
El comportamiento de las manufacturas de origen industrial (MOI) fue muy distinto, ya que apenas aumentaron 1%. La razón de este freno es el conjunto de trabas impuestas por Argentina y Brasil al ingreso de mercaderías y los problemas de competitividad, lo que será analizado con mayor detalle más adelante.
El análisis por destino muestra que Brasil continúa siendo el principal destino de las exportaciones de bienes uruguayos, habiendo incrementado sus compras un 12%, pese a algunas trabas impuestas.
Le sigue en orden de importancia la Zona Franca de Nueva Palmira (ZFNP), con un aumento del 53%, al tiempo que las ventas a China, que se ubican en el tercer lugar, disminuyeron 24%. Aquí cabe hacer algunas precisiones. El principal rubro de exportación de Uruguay a China es la soja, la que se vende directamente desde el territorio fiscal e indirectamente desde zona franca. Precisamente, si uno analiza el aumento de las exportaciones a ZFNP, constata que son las de soja las que explican básicamente el incremento, al tiempo que el descenso de las ventas a China se debe a la soja. En definitiva, las exportaciones a China no estarían cayendo sino que, por el contrario, estarían aumentando.
Las que caen son las ventas a Argentina, 9%, debido a los fuertes controles y exigencias de autorización previa establecidos.
DEMANDA. La demanda internacional se está desacelerando fuertemente debido a la crisis europea y su impacto en la economía global. En particular, la respuesta de las autoridades económicas chinas ante los acontecimientos actuales difiere de la adoptada tras el quiebre de Lehman Brothers en 2008. En aquella oportunidad, se implementó un paquete de estímulo fiscal que, si bien permitió una pujanza de la demanda interna, generó efectos indeseados y el peligro de burbujas, especialmente en el sector inmobiliario. En lo que refiere a las economías emergentes, aquellas medidas chinas impactaron directamente en los precios de los commodities, que alcanzaron niveles muy altos.
Las medidas que se están implementando en la actualidad tienen un alcance menor para evitar justamente los desequilibrios y peligros de burbujas que desataron aquellas otras. En tal sentido, se espera un crecimiento menor de China, del orden del 8%, lo que ya no será tan favorable para el precio de los commodities.
Dentro de este panorama, los productos alimenticios serían los menos afectados, lo que para países exportadores de productos agrícolas como Uruguay los posiciona relativamente mejor frente a otras economías emergentes. Ello se explica por las mejoras en los hábitos alimenticios de la población china, que continuará aumentando el consumo de proteínas. Pero no a los ritmos de un par de años atrás, por lo que no es dable esperar un aumento en los precios, siempre y cuando no ocurran fenómenos climáticos que afecten negativamente la oferta.
El Gráfico N° 2 muestra la evolución de los precios de exportación. Se observa allí que, tras un pico a mediados de 2011, experimentaron, en promedio, un leve retroceso del orden del 4% en el semestre siguiente para recuperarse en los dos últimos meses de la mano de la soja y los cereales.
Pero si bien las exportaciones a China, especialmente las de soja, no parecen enfrentar mayores problemas en el corto plazo, el escenario no parece ser tan favorable para los restantes rubros, fundamentalmente aquellos con mayor grado de elaboración. En particular son las exportaciones de MOI las que enfrentan las mayores dificultades. Estos rubros enfrentan una situación que puede catalogarse como asfixiante, ya que además de los problemas de demanda soportan aumentos de costos.
TRABAS. Las dificultades para acceder a los mercados externos de las MOI son superiores a las que enfrentan los restantes rubros de exportación del país. En efecto, se trata de productos cuyo principal destino son los países de la región, quienes en los últimos meses han estado adoptando medidas de carácter proteccionista que han dificultado el acceso de los productos uruguayos. En los cinco primeros meses del presente año, las exportaciones de MOI cayeron un 7% tanto frente a Argentina como a Brasil, respecto al mismo período de 2011. Las trabas que imponen nuestros socios son el principal problema comercial de Uruguay en el Mercosur, ya que dificultan el libre acceso a los mercados, razón de ser del acuerdo.
El sector industrial pudo redireccionar algunas de sus ventas a otros mercados e, incluso, irrumpió un nuevo rubro (barcos y demás artefactos flotantes) con destino fuera de la región, lo que determinó que en su conjunto las exportaciones de MOI no cayeron (ver Gráfico N° 3). De todas formas, dada la importancia de la región para estos rubros, aproximadamente dos tercios del total exportado, ello determina que sea muy difícil sustituirlos rápidamente en caso de que las trabas persistan y se generalicen. Hasta el momento se han centrado en algunos rubros, el sector automotriz, el papel y algunos textiles.
Las dificultades del sector exportador no se derivan solamente de la menor demanda externa y las crecientes medidas proteccionistas que están adoptando los distintos países, lo que ya de por sí es un gran problema.
Los costos internos son muy altos, y en los últimos tiempos están evolucionando por sobre los de nuestros principales socios comerciales. El índice de tipo de cambio real (TCR) que elabora el BCU es una buena aproximación a los mismos. El Gráfico N° 4 muestra la evolución del TCR, donde se observa claramente el deterioro. Uno de los mayores problemas que tiene el análisis del TCR es el de definir el nivel de equilibrio en base al cual comparar. Por tratarse de una variable que compara precios medidos en dólares, se ve muy afectada por las variaciones bruscas en el tipo de cambio. Una aproximación al nivel "normal" puede ser considerar el promedio del período que informa el BCU, a partir de enero de 2000. Adoptando este criterio, se constata que al mes de mayo la competitividad uruguaya se encontraba un 22% por debajo del promedio. El encarecimiento es frente a todos los socios relevantes. Incluso a nivel regional, donde hasta fines del pasado año Uruguay mostraba precios relativos favorables al compararse con Brasil. La fuerte devaluación que experimentó el real, superior a la del peso, y los menores niveles de inflación registrados en el país norteño, determinaron que se perdiese competitividad ante ese mercado, cuyos niveles a mayo se ubicaban 8% por debajo del promedio.
En este contexto, el país necesita abaratarse relativamente en dólares frente a sus principales socios. En el último mes el peso experimentó una devaluación del 8%. Para que ello se traduzca en una devaluación real, los restantes precios de la economía no lo deberían acompañar. Un aspecto a favor son las bajas presiones inflacionarias que se reciben desde el exterior. Pero ello debe ir acompañado de bajas presiones internas, siendo las salariales las más importantes, lo que impone ajustes acordes a la nueva realidad que enfrenta el país.






![]() |
![]() |
![]() |
![]() |