Información Opinión Toda la información del deporte Suplementos Servicios Ocio Ver todos los especiales Clasificados Shopping EL PAÍS Blogs/Participacion EL PAÍS
 Lunes 31.10.2011, 04:22 hs l Montevideo, Uruguay
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 2 votos
Comentarios: 0  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |

Economía y Mercado

Europa ante una salida esquiva

CARLOS STENERI

Los acontecimientos europeos nos otorgan la posibilidad de analizar una gran crisis en tiempo presente, en la condición de espectadores. Ello implica poder remontarse a su génesis, presenciar su evolución y aventurarse en su prognosis.

A pesar de las especificidades exclusivas del caso, en ese trayecto es posible detectar algunas constantes que son comunes a todas las crisis, en particular a las latinoamericanas, incluyendo las nuestras.

PUNTO DE PARTIDA. A nuestro entender, el arranque de la crisis es un ambicioso proyecto político conectado más a una ilusión que a una realidad económica viable. La idea original, encarnada en una asociación política y económica entre Francia y Alemania, permitía a lo sumo una media docena de socios con características y actitudes similares. Su propósito era aglutinar un espacio económico cuya consolidación como espacio político tenía la capacidad de ser mirado y actuar como gran potencia, ante un mundo bipolar explicado por Estados Unidos y la ex Unión Soviética. Desaparecido ese factor por la caída del muro de Berlín y la fragmentación del espacio soviético, nuevos socios aparecieron y otros se creyeron con condiciones de ser candidatos para integrar un mundo que les aseguraría rápidamente el tránsito hacia la categoría de países desarrollados.

En este caso, las visiones políticas grandiosas de lograr una gran Europa totalizadora cegaron la prudencia. Ese voluntarismo político mutó en un optimismo que disimuló realidades diferentes entre naciones, que generó complacencia ante los resultados positivos iniciales logrados por la Unión Europea y ocultó los síntomas de una crisis de magnitud. Hasta hace muy poco, un par de años atrás, el viejo continente miraba desde la vereda de enfrente la crisis de Estados Unidos, sin darse cuenta lo que le vendría después. Eso conllevó a un estado de negación que posibilitó la instrumentación de soluciones parciales o ineficaces y que insumió tiempo precioso, enlenteciendo el curso de la salida.

Las diferencias estructurales entre algunos de sus asociados son demasiado grandes para pretender subsanarlas con retoques al tratado comunitario, como ser la introducción de un Tesoro común que cercena por definición la soberanía fiscal. Si bien la medida es pertinente, es insuficiente para evitar la recaída en episodios similares. En este caso se trata de emparejar a países con niveles diferentes de productividad atados por una moneda común, a los cuales se les impondrá una disciplina fiscal también común. La experiencia indica que esas decisiones, que no son otra cosa que actos administrativos enmarcados en un tratado internacional, pueden a lo sumo ser condiciones necesarias pero incapaces de inducir los cambios estructurales requeridos para generar una convergencia económica montada en el crecimiento. En ese espacio, quienes hoy aparecen relegados, serán quienes más tendrán que crecer. Hoy esas condiciones ni están dadas ni tampoco figuran en los proyectos de salida en discusión.

DEVENIR DE LA CRISIS. Si tuviéramos que destacar dos aspectos de la evolución de la crisis, cabría mencionar la vigencia del contagio y la simbiosis entre las crisis financieras y las de deuda soberana. Ambas categorías se han convertido en una constante de todas las crisis recientes, que no respeta localizaciones geográficas, ni el tamaño de los afectados. Son fenómenos que surgen con virulencia tanto en las grandes economías industrializadas como en el mundo en desarrollo. Una década atrás Uruguay fue pasible del mismo fenómeno.

El contagio se esparce por el sistema financiero. A veces como generador del problema, cuando su rescate se convierte en un problema de crisis de deuda soberana. O a la inversa, cuando su exposición a la deuda de un país en problemas irradia insolvencia a lo largo y ancho del sistema. En Europa están los dos problemas. Existen instituciones con posiciones excesivas en títulos emitidos por soberanos en problemas, que han requerido su nacionalización con la consecuencia de resquebrajar la solvencia externa del país, como en el caso de Irlanda. En otros, el deterioro de la insolvencia les ha secado las líneas de liquidez habituales, poniéndolos en una posición delicada que abrió un debate sobre la necesidad de su recapitalización para recuperar la confianza de sus proveedores de liquidez. Pero en ambos ejemplos, lo que hay es una práctica bancaria que parecía relegada a sistemas financieros poco sofisticados y mal regulados, propios del mundo en desarrollo. En estos casos estamos en presencia de crisis bancarias de los países industrializados, que aunque movilizadas por incentivos aparentemente diferentes, tienen el denominador común de asumir riesgos excesivos. Si en el caso de Estados Unidos el movilizador más aceptado es el exceso de codicia de Wall Street, en Europa, ejecutivos con incentivos menos atados a los resultados de corto plazo también instrumentaron operativas similares. Cómo explicar entonces el financiarse a corto plazo, hablamos del money market, para invertir en bonos de largo y aprovechar así el diferencial favorable de tasas de interés. O el financiamiento de burbujas inmobiliarias, fondeadas también con recursos de corto plazo. Solo un ejemplo: Dexia -banco semipúblico franco belga- en dificultades por su exposición a la deuda soberana de Grecia, Portugal y España y por ende con asistencia especial tanto de Francia como de Bélgica, se estima que tiene necesidades de refinanciamiento diarias de 20 mil millones de euros.

Algo similar ocurre con las emisiones de deuda soberana de muchas naciones europeas. El erróneo supuesto de un acceso inagotable al financiamiento de corto plazo indujo a la instrumentación de estrategias de endeudamiento que priorizaron la rebaja de costos sin tener en cuenta el riesgo. El resultado fue el desprecio del riesgo de refinanciamiento, hecho que hoy se ha convertido en el talón de Aquiles para muchos soberanos europeos, y que otros soberanos como Uruguay han buscado evitar a toda costa con éxito, al contratar financiamiento largo y extender el plazo de sus vencimientos a través de operaciones de manejo de deuda. Tomemos el caso de Italia. Su relación deuda/producto, cercana al 140% y con vencimientos anuales cercanos al 20% de su stock de deuda, conlleva a que debe refinanciar un monto equivalente a la quinta parte de su PIB. Ante una reversión de los flujos de financiamiento, no hay ajuste fiscal posible para enjugar esa situación. Y sin ir a una situación tan extrema, un aumento de 100 puntos básicos de su costo de financiamiento, implica un deterioro fiscal de casi 0,3 por ciento del PIB. Dado el alza a de los spreads, esa carga fiscal adicional anual supera ya el 1 por ciento, con tendencia creciente de no revertirse la situación.

PROGNOSIS. Es impensable un abandono de la moneda común por decisión propia de sus adherentes, ante las consecuencias que generaría en todo el espacio europeo. Si eso ocurriera, automáticamente habría una Europa de dos pisos. La parcela del norte, en particular Alemania, vería su moneda apreciada respecto al resto. Eso tendría un efecto recesivo grande, pues el setenta y cinco por ciento de sus exportaciones son destinadas a la Unión Europea.

Pero eso resta un grado de libertad a aquellas naciones que necesitan imperiosamente crecer para salir del atolladero actual. La experiencia muestra, en particular la latinoamericana, una solución con una mezcla de devaluación real e inflación. En este caso, ambos caminos están cegados por la disciplina que impone la Unión Monetaria.

Y es sobre este sendero estrecho y desafiante, que el viejo continente deberá diseñar una estrategia de salida, que vistas esas restricciones luce como un desafío extremo.

etiquetasEtiquetas: deuda - europa - crisis - 
Vota por esta noticia:
Desinteresa/No aporta Común/Importa poco  Interesante  Muy Interesante  Excelente/Gran aporte
  Total de votos:
Desinteresa/NoComún/ImportaInteresanteMuyExcelente/Gran 2 votos
Comentarios: 0  | escuchar nota |  | achicar texto |  | agrandar texto |  | enviar nota |  | imprimir nota |
  • Comparte
  • Corrige y Comenta
  • Participa
  • Noticias en portada
    Uruguay: demografía y futuro
    :: Economía y Mercado ::
    Uruguay: demografía y futuro
    El mundo recibe hoy a su habitante número 7 mil millones. A nivel mundial conviven diversas realidades demográficas que significan diferentes desafíos y oportunidades.
    En Brasil preocupan productividad e inflación
    :: Economía y Mercado ::
    En Brasil preocupan productividad e inflación
    Qué pasará cuando la desocupación sea de entre 5% y 6%.
    Los ajustes tras la reelección
    :: Economía y Mercado ::
    Los ajustes tras la reelección
    La economía argentina creció a un ritmo no menor al 8,5% anual en los primeros tres trimestres de este año tras hacerlo a una tasa promedio similar en cinco años anteriores con excepción de 2009.
    El Estado, la DGI y las garantías
    :: Economía y Mercado ::
    El Estado, la DGI y las garantías
    La semana pasada comentamos una reciente sentencia del Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) que admitió la agregación con carácter probatorio de un DVD que contenía la filmación de una reunión realizada en las oficinas ..
    Wall Street pierde su inmunidad
    :: Economía y Mercado ::
    Wall Street pierde su inmunidad
    Amedida que el movimiento Ocupa de Wall Street sigue creciendo, la respuesta de los objetivos del movimiento ha cambiado gradualmente: la displicencia despectiva ha sido sustituida por la queja.
    Europa ante una salida esquiva
    :: Economía y Mercado ::
    Europa ante una salida esquiva
    Los acontecimientos europeos nos otorgan la posibilidad de analizar una gran crisis en tiempo presente, en la condición de espectadores. Ello implica poder remontarse a su génesis, presenciar su evolución y aventurarse en su ..
    Software uruguayo que potencia la  comunicación con toda la clientela
    :: Economía y Mercado ::
    Software uruguayo que potencia la comunicación con toda la clientela
    Como el contacto personal es muy caro cuando los clientes son muchos, los programas reducen costos operativos.
    Energía: futuro pesimista
    :: Economía y Mercado ::
    Energía: futuro pesimista
    Por primera vez en dos décadas, se perdió el superávit comercial de energía, que era de unos US$ 6.000 millones en 2005.
     Comentar la noticia Escribe tu comentario
     
    Escribe tu comentario
    invitado
     
    Maximo caractéres: 600 ( restan:
    600
    )

    {:arrow} {:biggrin} {:confused} {:cool} {cry} {:eek} {:evil} {:exclaim} {:idea} {:mad} {:mrgreen} {:neutral} {:question} {:razz} {:redface} {:rolleyes} {:sad} {:smile} {:surprised} {:twisted} {:wink}
    Ingrese el codigo siguiente:
    Comentarios: 0
    FOTO DE LA NOTICIA