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Por primera vez en dos décadas, se perdió el superávit comercial de energía, que era de unos US$ 6.000 millones en 2005
Malas noticias para el sector energético argentino: la producción de gas y petróleo seguirá cayendo en el corto y mediano plazo, la explotación no convencional de hidrocarburos demorará varios años en dar resultados satisfactorios y es todavía incierta la suerte que correrán las explotaciones offshore.
Estas son algunas de las principales conclusiones que surgen de una encuesta realizada a 121 altos ejecutivos de empresas que operan en los sectores de petróleo, gas, energías renovables, minería y electricidad en Argentina, y que coinciden con el diagnóstico trazado por analistas independientes.
El estudio, realizado por la consultora KPMG, señala que el 54% de los encuestados anticipa que la producción de petróleo en el país permanecerá igual que hasta ahora, mientras que un 46% prevé una disminución en los próximos doce meses. Nadie cree que en el corto plazo el volumen pueda aumentar. Respecto del gas, la mitad de los encuestados vislumbra una caída y solo el 19% se prepara para un incremento.
Esta retracción no es un hecho nuevo. Entre 2003 y 2010, la producción de gas cayó 8%, y la de crudo, 18% pese a que el resto de la economía mostró fuertes tasas de expansión.
Los ejecutivos del sector no son demasiado optimistas sobre la posibilidad de revertir el panorama en el mediano plazo gracias a las nuevas exploraciones. El 58% manifestó dudas, o directamente dijo descreer, sobre las probabilidades de encontrar reservas petroleras en la exploración de aguas profundas. En cualquier caso, casi la mitad de los encuestados cree que habrá que esperar por lo menos diez años y otro 42% estimó que se necesitan más de cinco años. Respecto del "shale gas" (N.de R.: un tipo de gas que se encuentra alojado en la roca madre) y "tight gas" (N.de R.: gas natural de difícil acceso debido a la naturaleza de la roca y arena que rodea el depósito), el 92% de los empresarios advirtió que habrá que esperar por lo menos tres años antes de poder desarrollar esos pozos.
"El mediano y largo plazo se encontrará influenciado por las decisiones del gobierno en relación con las políticas por implementar", sostiene el informe de KPMG. "Entre ellas, podemos mencionar la política de precios del petróleo y gas, tanto de hidrocarburos convencionales o no convencionales, la exploración costa afuera y el grado de intervención a través de compañías estatales. Estas políticas determinarán en un futuro próximo si seremos o no un país que se autoabastecerá o que deberá seguir importando hidrocarburos".
DÉFICIT. Por primera vez en más de dos décadas, Argentina perdió este año el superávit comercial energético. Hasta hace solamente cinco años, el saldo positivo era de unos US$ 6.000 millones, pero desde entonces fue disminuyendo, especialmente por la importación de gas boliviano y de gas natural licuado que llega por barco. Se estima que este año el déficit del sector rondará los US$ 3.000 millones. Recientemente, el secretario de Energía, Daniel Cameron, consideró que esta situación es transitoria y que el déficit se revertirá "en breve".
Pero no solo la encuesta contradice ese optimismo, también las estimaciones de los especialistas. "Un relato tan irreal como el de Cameron genera confusión en el inversor", afirmó Jorge Lapeña, que fue secretario de Energía durante el gobierno de Alfonsín. Agregó que la falta de un diagnóstico realista por parte del gobierno es una de las causas que promueven la baja en la producción, aun más que la fuerte regulación de precios internos, como señalan los empresarios.
Esa fue, de hecho, la primera causa mencionada por el 27% de los encuestados como determinante para la evolución de la producción. Le siguieron la falta de inversiones en exploración, 19%; la maduración de los principales yacimientos, 16%; el esquema actual de derechos de exportación, 13%, y la falta de incentivos estatales, 9%. Además, el 65% dijo que la recomposición de los precios internos era la variable más importante para recomponer la base de reservas de su compañía.
Para Lapeña, el precio no explica todo, ya que hoy el precio del barril de crudo en el mercado interno, aun con las restricciones, quintuplica el de hace diez años, y el del gas más que lo duplica. "No va a haber reversión mientras no haya nuevos descubrimientos. En la última década, la inversión exploratoria se retrajo en un 50% y eso es por la incertidumbre", dijo.
Francisco Mezzadri, consultor y ex presidente de la Cámara Argentina de Inversores en el Sector Eléctrico, consideró: "Es tanto un problema de precios internos como de condiciones institucionales para el gran inversor". Y también puso en duda el entusiasmo de Cameron, al advertir que el propio gobierno está encarando varios proyectos de importación de gas -en Bahía Blanca, Escobar, otros en el Sur y en Uruguay, de Bolivia y de Qatar- que en el futuro podrían totalizar unos 60 millones de metros cúbicos diarios, casi la mitad de la capacidad de transporte instalada en el país. LA NACION
V Alternativas: hay tres vías por las que podría modificarse el actual panorama: la exploración off-shore, el desarrollo del gas no convencional y las energías renovables. "De las tres, esta última es la que podría desarrollarse más rápido", dijo Néstor García, socio de KPMG a cargo del sector de Energía.
V Con viento a favor: la energía eólica será la variante renovable que más desarrollo tendrá en el largo plazo, según el 63% de los encuestados. Por debajo quedaron los biocombustibles (13%), la solar (12%) y la hidráulica (4%), entre otras.
V Fracaso: ocho de cada diez entrevistados consideraron que los resultados de los planes gubernamentales Energía Plus y Energía Total fueron poco o nada positivos.
V Precios de la luz: el 79% de los ejecutivos cree que los ajustes de las tarifas eléctricas que se vienen dando desde octubre de 2008 han sido "insuficientes".







