|
||||||||
JULIO PREVE FOLLE
Las vacaciones de julio son y han sido siempre una ocasión de visitar Argentina, tanto como para los ciudadanos de ese país han supuesto otra ocasión de venir por aquí. La oportunidad es pues muy propicia para reflexionar acerca de las dificultades que hoy tiene un potencial viajero, que suponen otros tantos abusos de autoridad a los que no hay que acostumbrarse, y que suponen también en parte curarse en salud.
PERMISO PARA SALIR. Demos un vistazo al trámite que debe recorrer un argentino que desee pasar un fin de semana largo en Colonia. Comienza por ingresar a la página de la AFIP -nuestra DGI-, y si dispone de su clave fiscal ingresará a "consulta de operaciones cambiarias" en la opción "viajes al exterior". Se le despliega un formulario en el que debe informar: el equivalente a nuestro número de RUT, tipo y número de documento, apellido y nombres, fecha de nacimiento, actividad laboral, país de destino y escalas, motivo del viaje, fechas de salida y regreso, RUT del operador turístico, costo del viaje, cantidad de cuotas y forma de pago de las mismas, y cantidad solicitada en pesos argentinos para la adquisición de divisas. Si el pedido se acepta, la AFIP determinará la cantidad de dólares que podrá adquirir al tipo de cambio oficial. Dispondrá asimismo de un período de cinco días para emprender su viaje, luego del cual, de no haberlo realizado, deberá devolver los dólares bajo pena de castigos si no lo hace. Visto desde acá, el procedimiento supone una severa limitación al principio de libertad de entrada y salida de un país, derecho básico de cualquier persona en cualquier lugar. Solo en países como Cuba salir al exterior es un derecho conculcado. Ninguna necesidad nacional de dólares puede justificar atentar de modo tan grave a un derecho fundamental como lo es el de moverse. Irrita realmente que la Argentina de hoy de clases de democracia a Paraguay, cuando cae en este tipo de contradicciones. Yo me quejo con frecuencia de ese horror de política económica, en especial en el agro, que es el permiso previo; éste supone que el derecho de un particular, que debe reconocer y asegurar el Estado, se transforma en un derecho que el Estado concede o no según le parezca al gobierno de turno. Pero debo reconocer que si este problema se extiende en Uruguay, aun así no llegaría al colmo que hemos comentado.
En realidad hay un importante desvío institucional cuando, por conservar dólares, se está dispuesto a avasallar cualquier muro que se ponga en frente. Regular el derecho de viajar es uno; elegir la moneda en la que se quiere atesorar es otro. En efecto, voy a decir una obviedad: el dinero es propiedad privada, puedo hacer con él lo que en derecho me corresponda, incluyendo la decisión de conservarlo en dólares si me da la gana; estos últimos pueden ser caros, pero no se puede prohibir adquirirlos como si fueran drogas o ametralladoras. Por otra parte a nuestros hermanos argentinos su gobierno los incita a mantener sus ahorros en pesos, que es tanto como obligarlos a que se derritan a una tasa de inflación de por lo menos un 25% anual: es el impuesto que afecta en especial a los débiles.
ESTANFLACIÓN. Lo que se viene en este segundo semestre en Argentina, imposible que no nos pegue, es inflación con recesión, lo que supone por lo menos crisis con las provincias y mucha más gente cayendo en la pobreza. La recesión es ya una realidad derivada del clima de negocios, de las restricciones a las importaciones y a las exportaciones por medio de retenciones, al doble tipo de cambio, al tono de las disputas políticas, a la prohibición de repatriación de dividendos, etc. Ya hay mediciones privadas que dan cuenta de la recesión. Y en cuanto a la inflación no puede esperarse más que su recrudecimiento. En efecto, el gobierno no va a parar de gastar, y va a emitir más: ya lo venía haciendo a razón de un 32% anual aproximadamente y va a seguir, ya que si no lo hiciera para ayudar a las provincias, éstas lo harán a través de seudo monedas propias aún recordadas por sus legendarios nombres: federal, patacón, lecor, lecop, bocade, quebracho, etc. Con más emisión y producto estancado o en caída, con una disposición del público a atesorar menos y comprar más, con una demanda de dinero en caída, todo hace pensar en un aumento de la inflación. También hay que pensar que continuará la hipoteca sobre las generaciones futuras. En efecto, se estima que desde 2009 el gobierno entre emisión, transferencias del Banco Central y de la ANSES -dinero de los jubilados de mañana- ha fabricado recursos por unos $ 97.500 millones, unos 24 mil millones de dólares. Pero cada peso proveniente del sistema previsional implicará peores jubilaciones, y cada dólar gastado de las reservas significará menor cobertura frente a crisis de balanza de pagos, más esperables en un país sin crédito externo.
A todos estos problemas hay que sumar el comienzo de la controversia en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que podría dar lugar a represalias comerciales contra Argentina en razón de las restricciones que dispuso a las importaciones. Y por si esto fuera poco, en pocos días más se resolverá en Wall Street si se expulsa a YPF de la Bolsa, lo que significaría un duro golpe para el Estado argentino en su intento por atraer nuevas inversiones. Por otra parte, hay que desconfiar de la calidad de éstas si vienen a un país con fuga de capitales, peleado con organismos internacionales, con acreedores de países europeos, con la OMC, el FMI, y ahora la bolsa de Nueva York.
Solo la soja, aquel yuyo al que se refería la presidenta cuando el conflicto con el campo, muestra síntomas de fortaleza batiendo récords de precio alcanzando los 600 dólares la tonelada. Cabe consignar aquí que sin ir a extremos como los actuales en los que está presente una feroz sequía en Estados Unidos, sigo pensando que los fundamentos de estos precios de los commodities agrícolas siguen siendo firmes. Y que superadas las dificultades de la economía mundial que nadie sabe cuándo ni cómo se resolverán, estos fundamentos seguirán evidenciándose porque tienen que ver con el aumento en cantidad y calidad de la dieta del mundo emergente, derivado del crecimiento demográfico y económico, la urbanización, la mayor importancia relativa otorgada al consumo y el aumento numérico de las clases medias.
AÚN LEJOS. Estamos bastante lejos de todo este desquicio que más que económico es institucional. Pero cuidado con las afinidades que empezamos a evidenciar. En efecto aplaudir el "tren de los pueblos libres" es parte del sainete criollo, puede pasar. Pero acompañar posiciones externas como la de apoyar a Venezuela, o castigar a Paraguay, es otra cosa. Y saludar afinidades ideológicas que terminan amenazando derechos básicos, definitivamente peligroso.




