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La futura esposa de Andrea Casiraghi, el primogénito de la princesa Carolina, es colombiana, millonaria y cultiva el estilo "hippie chic".
Hace tiempo que el exótico nombre de Tatiana Santo Domingo dejó de ser extraño entre los europeos. Es que desde hace ocho años, esta joven de sangre latina acompaña a sol y sombra a Andrea Casiraghi, el primogénito de Carolina de Mónaco. Acaban de anunciar su boda para el próximo año y al parecer está más que aceptada en la familia monaguesca. Es más, para revistas como Hola!, Vogue y Vanity Fair la chica es el toque fresco y descontracturado que le hacía falta al Principado, marcado por el signo de la tragedia. Tatiana no usa maquillaje, lleva el cabello largo y virgen, no se produce demasiado y le gusta la onda étnica, ecológica, sustentable. Logra ese difícil equilibrio que sólo unos pocos consiguen: tener dinero pero que no se note demasiado.
Hija de Julio Mario Santo Domingo Jr. -quien falleció en 2009-y de la societé brasileña Vera Rechuski, Tatiana nació en Ginebra el 24 de noviembre de 1983 (tiene la misma edad que su novio). Pasó su infancia en Suiza, pero luego se mudó a París para estudiar en el Lycée Jean d`Arc Saint-Aspais de Fontainebleau, un acaudalado municipio en las afueras de la capital francesa, donde conoció a Andrea. Se ennoviaron dos años más tarde, en 2004. Luego ella siguió en carrera. Tiene un grado en Bellas Artes de la American University de Londres y un máster en Historia del Arte de la New School for Liberal Arts de Nueva York. Habla cinco idiomas y en varias entrevistas ha dicho que le gusta leer a Dickens y a Dumas, que escucha blues y que no tiene (ni quiere tener) asistente ni representante.
Aunque no es portadora de credenciales reales, su origen no es menos glamoroso. Tatiana es nieta del industrial Julio Mario Santo Domingo, fallecido en octubre del año pasado, ubicado por la revista Forbes en el puesto 108 de los hombres más ricos del planeta y en segundo lugar dentro de Colombia, con una fortuna que ascendía a 8.400 millones de dólares en 2011. Santo Domingo no estaba restringido a un solo negocio, sino que se movía como pez en el agua en el rubro agroalimenticio, el transporte y los medios de comunicación (con empresas como el diario El Espectador, por ejemplo).
Su padre, Julio Mario Santo Domingo Braga, falleció en 2009 de un cáncer de pulmón y actualmente el imperio está regenteado por su tío, Alejandro Santo Domingo. Tatiana y su hermano, Julio Mario III -conocido disc jockey- son los únicos nietos del magnate.
Podría pensarse que la chica heredó de su abuelo y de su padre una veta emprendedora y comercial. Con la tranquilidad y la soltura de quien no precisa el dinero para pagar las cuentas ni llenar la heladera, claro. En 2009 se lanzó a la "aventura empresarial" junto a su amiga chipriota Dana Alikhani, con quien fundó la marca Muzungu Sisters, que se dedica a vender por Internet prendas artesanales y étnicas que encajan dentro del rótulo de "comercio justo" y proponen un look "hippie chic". Además de algo de visibilidad, su "negocio" la aleja de la imagen de niña consentida que pasa de las fiestas en Montecarlo a las tardes de compras por Nueva York.
De todos modos, la tienda también le implica viajar, pero en estos casos por los destinos más exóticos del planeta, como India o Perú. "Es ahora cuando estoy viajando más. No tengo un marido, no tengo nada, de modo que lo puedo hacer", explicó meses antes de su compromiso. Y a modo de promoción de su tienda online se la ha visto con turbantes en el pelo, largos kaftans, ponchos bordados, collares de piedras de colores... todo eso aún en los más sobrios y protocolares actos públicos del Principado de Mónaco. De hecho, su estilo va a la perfección con el de Carlota, hermana de Andrea, quien fue la que los presentó.
Como consecuencia de su veta empresaria, a comienzos de 2012 fue tapa de la revista Vanity Fair, que ya en 2010 la había seleccionado como la mujer mejor vestida del mundo, destacando su estilo "hippie chic" y la diversidad de prendas y accesorios que suele incluir en su look personal. También colaboró con la revista en producciones de moda y campañas publicitarias.
Andrea, por su parte, no se queda atrás. Quizá un tanto flaco y desgarbado, es notoria la preocupación por estar siempre elegante, tanto en las ocasiones más formales como en las vacaciones en la playa. En 2002 fue elegido como uno de los 50 hombres más atractivos por la revista People y la prensa europea suele englobarlo -junto a sus hermanos- dentro de "un exclusivo grupo de jóvenes estilosos aristócratas bendecidos genéticamente". Es que en el porte y el físico de Andrea se conjugan los genes de su abuela, la mítica actriz Grace Kelly, con el estilo de su padre, el italiano Stéfano Casiraghi, segundo marido de Carolina que falleció a los 30 años (en 1990) en un trágico accidente durante un campeonato mundial de offshore en aguas del Principado. Además, el joven de 28 años es el segundo en la línea de sucesión al trono de Mónaco, detrás de su madre.
De todos modos, ni Andrea ni Tatiana han demostrado grandes divismos. Sus aspiraciones, al menos por ahora, suenan bastante terrenales. De la boda todavía no hay muchos datos: será en 2013 en el palacio.
Sobre su futuro no tan lejano, Tatiana fue clara en sus declaraciones a Vanity Fair. Quiere comprar un departamento en Londres -ahora no tiene casa ni auto propio- y dentro de diez años se ve "casada, con niños y con muchos perros. Y con un hogar estable. Tal vez sea esto lo que deseo sobre todas las cosas".
El anuncio del casamiento de Andrea y Tatiana llegó casi al mismo tiempo que la celebración del primer aniversario de boda del príncipe Alberto II con la nadadora Charlene Wittstock, que se realizó el 1° y 2 de junio de 2011. Dado que Alberto y su esposa no tienen descendencia -y al parecer no hay planes de tenerla-, Andrea se perfila como el heredero al trono "más factible".







