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 Domingo 22.07.2012, 10:30 hs l Montevideo, Uruguay
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COMPORTAMIENTO

Las parejas cíclicas: van, vienen, van

Acumulan reclamos y rencores, desgastando el vínculo y su comunicación tiende a ser más destructiva. Se puede resolver.

Son esas parejas que cuando cuentan a sus amigos que se han separado, nadie se extraña. Y nadie se anima a opinar al respecto. Porque los que los conocen bien saben que en cualquier momento van a volver. Entonces los allegados tampoco se sorprenden cuando anuncian que lo intentarán de nuevo, que esta vez será diferente. Y así repiten esa dinámica, una y otra vez, acumulando rencores y desgastando una relación en la que los propios miembros de la pareja dudan continuamente de su futuro y hasta de su razón de ser.

La psicóloga estadounidense Amber Vennum, experta en terapias matrimoniales y familiares, ha estudiado particularmente a este tipo de parejas, a las que denomina "cíclicas". Para entrar en ese grupo, basta que hayan terminado y vuelto al menos una vez. Pero ella conoce las que han roto y regresado hasta 15 veces y más. Por eso, junto al Instituto de Familia de la Universidad de Florida, encuestó a 387 personas que estaban involucradas en una relación y encontró que el 40,1% admitió ser parte de una "pareja cíclica" (ver recuadro).

El diario chileno El Mercurio se dispuso a recoger testimonios de este tipo de vínculos y halló varios. Como el de Marcia Durán, una veterinaria de 30 años que conoció a su ex en una reunión familiar. Tras cuatro meses de idilio, empezaron las discusiones; y con ello las idas y venidas. "En mis relaciones pasadas yo terminaba para nunca más volver, pero él insistía tanto que decidía perdonarlo", relata.

Marcia no recuerda bien cuántas veces terminaron y volvieron en sus casi dos años de relación, pero calcula que fueron unas ocho. Los motivos de las peleas se repetían. A ella no le gustaba que él estuviera tan poco comprometido con la relación, que nunca tuviera tiempo para verla, que se enredara en mentiras. A él no le gustaba que ella no se llevara bien con su familia. Marcia siempre terminaba y él siempre volvía a buscarla. Todas esas idas y vueltas dejaban mucha incertidumbre. "¿Qué hiciste mientras no estuviste conmigo" o "¿a dónde va esta relación?", eran preguntas recurrentes. Hace unos meses, Marcia optó por terminar definitivamente. "Diría que terminar y volver desgasta muchísimo. Cuando yo terminaba me preguntaba por qué estaba terminando, si igual quería estar con él. Ambos miembros de la pareja sufren y es como un juego, porque si él nunca hubiera vuelto a buscarme, esto se habría acabado hace mucho tiempo".

¿Qué buscan las personas que se embarcan en una relación cíclica? Según la psicóloga Vennum, resultados preliminares indican que estas parejas suelen tener rupturas confusas y comúnmente unilaterales (un miembro toma la decisión). Habitualmente, el que quiere volver es el "dejado". Vennun explica que la persona que termina la relación -a quien nombra como "miembro cíclico" de la pareja-, suele sentirse inseguro, piensa que extraña y no sabe bien por qué quiso terminar; o también tiende a pensar que la relación ha mejorado. "El miembro cíclico cree que se están comunicando mejor o que uno de ellos ha hecho un cambio importante para el futuro de la pareja".

ÚSELO Y TÍRELO. Por estos lares, el psicólogo Álvaro Alcuri admite ver habitualmente estos casos en la consulta, pero opina que obedecen a una dinámica que se ha afianzado en los tiempos actuales. "Figura y fondo, decimos los gestálticos. Las cosas pasan en un contexto: histórico, social, cultural. Hay personas que son cíclicas pero también estamos en un contexto que habilita esa conducta. Hoy en día estamos percibiendo a la relación con otros como algo más centrado en mi necesidad, casi trasladado a una situación de consumo. El otro debe darme satisfacción y no lo percibimos tanto como una persona sino como un instrumento para eso. En tanto me satisfaga, estoy. Cuando deja de satisfacerme, lo tiro o me alejo. Y vuelvo cuando necesito la satisfacción otra vez. El vínculo está más relacionado con el consumo de una satisfacción que el otro me da que con una persona. Entonces, no estoy haciendo el esfuerzo por relacionarme", dice el especialista en terapia de parejas.

Alcuri también señala que existen etapas donde esto puede ser "digamos más aceptable", como en la adolescencia. En una adulto, en tanto, "hay un tema de falta de madurez". Y agrega: "También hay adicciones a una relación, y eso depende de la estructura psicológica de cada uno. Pero la mayoría de las veces no estamos ante adictos sino ante dinámicas de relación que no terminan de ser relación. Personas que están intentando satisfacer sus deseos y necesidades, un poco prescindiendo del vínculo".

Los estudios al respecto demuestran que las personas que se involucran en parejas cíclicas no tienen claro su nivel de compromiso con la relación, cuánto tienen que ceder y exigir, ni qué etapa están viviendo. No obstante, los expertos aclaran que no siempre el paso a otra etapa significa llegar automáticamente a un nivel de mayor compromiso. Por ejemplo, muchas parejas cíclicas son impulsivas y deciden tomar decisiones importantes, como irse a convivir, sin que ese cambio genere más compromiso en el trabajo que toda relación de pareja implica.

Eduardo Sepúlveda, ingeniero en Administración de Empresas de 29 años, comenzó a salir con su ex en 2009. Los problemas surgieron por diferencias de personalidad. Él era bromista y alegre la mayoría del tiempo, y ella quería una pareja más seria. Aunque no se peleaban mucho, la tensión entre ambos se hacía sentir en forma de silencios. Estuvieron juntos cerca de un año. Ella terminó las cinco veces que se separaron, pero también era ella quien volvía a buscarlo después de cada ruptura. Le decía que se arrepentía, que las cosas no habían quedado claras, que lo extrañaba, y entonces decidían volver. "Yo se lo atribuyo a cierta inseguridad de su parte, aunque los dos miembros de una pareja tienen responsabilidad. Darse un tiempo no sirve para despejar la mente, te complica más. Y después vuelves con desconfianza, donde una cosa mínima puede hacer que tengan una pelea, hay cosas que te molestan que te vas guardando. En nuestro caso no fue falta de compromiso, sino indecisión de ella y después desilusión de los dos", afirma Eduardo.

De acuerdo a Alcuri, cuando las personas plantean estos escenarios en el consultorio "no pueden ver hasta qué punto ellas mismas son responsables de esta dinámica, se lo achacan al otro: `yo sí quiero tener una pareja, yo sí quiero comprometerme`. Pero después todo lo que hacés apunta para otro lado. Entonces, ¿qué tanto deseás eso que decís?"

Algunos se dan cuenta. Javiera, de 20 años, cree que terminó unas 15 veces con su último novio, con el que tuvo una relación por casi dos años. "No éramos capaces de comer juntos porque terminábamos peleando. Volvíamos con la esperanza de cambiar, pero nunca pasó. Yo creo que va en una actitud mía, creo que yo me propongo tratar y tratar, pero al final no se puede. Una cree que es rehabilitadora de hombres, pero no es así", dice ella, quien cortó hace siete meses.

Para la psicóloga Vennum, lo más negativo de estas parejas es que las reconciliaciones no son románticas, sino que acumulan reclamos, rencores y desgastan el vínculo. "Son más propensas a tener poca certeza en el futuro de la relación, menos comunicación constructiva y más comunicación destructiva, menos eficacia para resolver los desafíos de una relación, más desilusión frente a las actitudes del otro, baja autoestima y menos satisfacción con su vida de pareja en general".

No obstante, puntualiza: tener una relación cíclica no es una sentencia de muerte para una pareja. Sí significa que clarificar el estatus de la relación puede ser más difícil, al igual que sanar heridas pasadas y tener confianza en el futuro.

¿Qué hacer para escapar de una relación cíclica? Vennum recomienda seguir una serie de pasos. Explica que si se desea terminar una relación, hay que ser claro respecto al final de ese vínculo. "Di que estás terminando y dile a tu pareja por qué estás terminando con él o ella. Todo en una manera amable, pero firme, para que no existan confusiones". También dice que es recomendable pasar un tiempo separados el uno del otro. "Si la razón que previamente los ha hecho separarse se resuelve, sé muy claro contigo mismo y con tu pareja sobre cuáles son tus niveles de compromiso con la relación". Finalmente aconseja: "Anda lento. Piensa cuidadosamente acerca de las consecuencias de dar pasos importantes en tu relación". En base a El Mercurio/ GDA.

NO TIENEN CLARO SU NIVEL DE COMPROMISO

Un reciente estudio de la psicóloga estadounidense Amber Vennum, experta en terapias matrimoniales y familiares, y profesora del Departamento de Estudios Familiares y Servicios Humanos de la Universidad de Kansas, investigó las consecuencias de tener una relación cíclica, definida como "una relación de pareja donde sus miembros han terminado y vuelto al menos una vez". La psicóloga, junto al Instituto de Familia de la Universidad Estatal de Florida, reunió a más de 900 hombres y mujeres, la mayoría menores de 26 años, y les preguntó si tenían pareja actualmente: 43% de los encuestados (387) dijo que sí, y de ese total, 40,1% calificó a su relación de pareja actual como cíclica.

Del total de miembros de una pareja cíclica, 37,1% dijo que terminó y volvió una vez con su pareja, 24,6% terminó y volvió dos veces, 16,8% tres veces, 8,4% cuatro veces y 13,2% terminó y volvió cinco veces o más. Incluso, diez personas afirmaron que habían vuelto y terminado en al menos diez ocasiones.

La experta aclara que aún no se sabe con certeza si la tendencia a tener relaciones cíclicas es parte de las características propias de ciertos individuos, de la forma en cómo interactúan unos con otros o de la influencia de factores externos. Los estudios que se han hecho sugieren que estas idas y venidas se relacionan con personas que muestran menos conciencia de cómo sus decisiones afectan a los demás, y que tampoco tienen claro cuál es su nivel de compromiso con la relación, cuánto quieren dar por esa relación, cuánto tienen que ceder -además de exigir- y qué etapa de la relación están viviendo.

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