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Si de música se habla, Andrés Calamaro es un nombre top del rock en español. Pero ahora está alimentando su faceta más polémica.
LEONEL GARCÍA
Hay varios motivos para considerar a Andrés Calamaro como uno de los grandes nombres del rock en español. Este argentino de casi 51 años tiene un sólido presente como solista y un glorioso pasado en dos bandas históricas (Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez, nada menos). Es un referente del género en Argentina y España, y su influencia se extiende por todo el mundo de habla hispana. Es un compositor a veces sutil y otras directo, en ocasiones prolífico hasta el paroxismo, alguna vez simple y muchas veces genial. A él se le deben varias de las conocidas como una-que-sepamos-todos- (pero-todos-todos). Si editara un disco solo con esas canciones, se trataría de un álbum doble que aun así dejaría un buen material afuera. Para muchos, completa la Santísima Trinidad del Rock Argentino con Charly García y el fallecido Luis Alberto Spinetta. O sea, un peso pesado.
Pero en los últimos meses, por culpa de la "confesión" de un asesinato, una escandalosa y publicitada separación y una aparición con Marcelo Tinelli para seguir las performances de su novia en Bailando por un sueño (algo que muchos de sus fans más acérrimos están muy lejos de digerir), todo esto con escándalos incluidos, su faceta de músico de prestigio quedó bastante relegada por la de alguien no muy distinto a uno de esos mediáticos pseudofamosos que pululan en el ambiente argentino. Como sea, personajes satíricos como Pomelo, el insólito rockstar ficticio creado por Diego Capusotto, tienen su razón de ser por la existencia de gente como Andrés Calamaro.
Las últimas noticias sobre él son más dignas de la Paparazzi que de la Rolling Stone (revista que incluyó tres discos suyos como solista y dos con Los Abuelos... entre los cien mejores discos de la historia del rock argentino en un ranking de 1997). Y si el pez por la boca muere, a El Salmón -apodo nacido gracias a su monstruosa producción del año 2000, disco quíntuple del mismo nombre- Twitter le está causando más de un dolor de cabeza.
DURA LA EMPANADA. "Tengo estudio doméstico e instrumental en todas partes, incluso hammond y baterías… ¡pero hoy me desmayé comiendo una empanada!", tuiteó Calamaro en marzo y en su cuenta @Barksdale666. Según distintos portales argentinos, eso ocurrió en el country del músico, delante de Charo, su hija de cinco años. Su exmujer y madre de la niña, la actriz Julieta Cardinali, no se tragó lo de la "empanada"y pensó que ese desvanecimiento tuvo una causa bastante más química. Desde entonces la guerra entre la otrora feliz pareja está desatada y potenciada: embargos de cuentas, pensiones alimenticias atrasadas e inhibiciones de bienes conforman el salpicón. También desde ese momento, según la prensa vecina, padre e hija no se han vuelto a ver.
UN SALUDO AL CABEZÓN. Micaela Breque (23), modelo y exchica Playboy, es la actual pareja de Calamaro. También es una de las actuales participantes de la edición 2012 de Bailando por un sueño. Ver al músico en televisión, en vivo y en el estudio de Ideas del Sur, haciéndole "el aguante" a su novia, criticando al jurado del evento, con una cerveza en la mano (y aspecto de tener unas cuantas más entre pecho y espalda), bailando reggaetón y saludándose con (¡horror!) Tinelli, fue demasiado para muchos de sus fans más ortodoxos. Esto ocurrió por primera vez a fines de junio pasado; no fue la única visita. @Barksdale666 ardió con airados comentarios de sus seguidores, ofendidos por semejante afrenta al "deber ser" rockero. Y la prensa se hizo un festín con sus iracundas respuestas: " Estas nenas idiotas que creen que si salgo en la tele no soy digno: ¡qué razonamiento tan infantil y pelotudo! Qué mediocres", "¿Por qué ven la tele si les parece repulsiva? Además de hipócritas son aburridos. Yo estoy grabando música o compartiendo con mi princesa", o "Tranquilos, que el día que me vean en la calle se van a hacer caca encima y no me van a criticar nada. Bajen un cambio". En fin...
"BOBINAS". Calamaro no precisa 140 caracteres para escandalizar; con 128 le bastan: "No es un grato recuerdo, pero hace ya bastantes años... en un altercado callejero... pues le quite la vida a un yonqui (drogadicto) en Madrid". Este fue uno de los tuits (el medular) de una suerte de confesión en capítulos de un asesinato, el 4 de julio. La noticia impactó a ambos lados del Atlántico. Flashes informativos con el rótulo de urgente, dudas, desmentidos y aclaraciones. Representantes del artista furiosos con periodistas que divulgaban el homicidio "que nunca existió". Periodistas furiosos con los ofendidos representantes del artista. Calamaro aclaró al día siguiente: "Para mí el tweety es literatura o provocar pensamientos .... Por lo visto es una propuesta que le queda demasiado grande a algunos bobinas". Esto, y seguir contestando baldes de insultos con respuestas al tono. Alguien tuvo la intención de acusarlo por apología del delito; todo quedó en la nada.
XXX Y MÁS. El lunes, luego de una nueva presencia en el set del Bailando, siguiendo a Micaela, Calamaro volvió a sus andanzas tuiteras: "Hicimos el amor en los camarines de la televisión, orgasmos incluidos. No cabe dudas, Dios existe. Probablemente sea una mujer". Empanadas peligrosas, presencia farandulera, "confesión" de asesinato y, ahora, sexo en las entrañas de Ideas del Sur. Cartón lleno y pasto para las fieras de los portales de chimentos, de los programas satélites de Showmatch, para una buena parte del público, y para él también. Esta semana, su cuenta estuvo más "verborragica" que nunca: "Cincuenta mil twitteros agresivos no sirven para atarme los cordones de mis Timberlands. Tiene menos vida que un feto en formol", "Qué más detestan además de la gloria de los demás?... las cosas bien hechas, el éxito, la belleza?", "Si, me aconsejan no ir a la tv o no contestar tweetys, pero me desaconsejaban grabar 1000 horas y sin documentos... ya me dirás", "Si no fuera por los niveles rampantes de grosería teenager, tweety podría ser un invento interesante. No tienen vida ni en el diccionario?", y un largo, largo y casi interminable etcétera.
Amante de saltar sin red, dejó a Los Rodríguez en la cresta de la ola para reflotar su carrera solista. Ahí demostró que Calamaro solo bien se lame. Alta suciedad (1997), Honestidad brutal (1999) y el ya nombrado El salmón son por sí solas obras de arte. Al igual que ese pez, el músico nadó contra la corriente, obsequiando sus grabaciones por Internet. Como sea, jamás deja indiferente a nadie; ya sea por su música, sus actitudes, o sus tuits.
Micaela Breque dijo que Andrés Calamaro la conquistó con "un mensaje de texto" (algo que, para un experto en escribir canciones, debía ser muy fácil) a fines de 2010. Su pasado en Playboy nunca ha sido un problema. "Él dice que somos el rockero y la conejita, la pareja perfecta". Y lo ha defendido siempre de sus propias patinadas: "Jamás estaría de novia con un asesino", aseguró.
El segundo disco de Los Abuelos de la Nada, de 1983, es considerado el mejor de la banda. El líder es Miguel Abuelo, pero "el" tema es Mil horas, de Calamaro.
Antes de irse a España, Calamaro había editado cuatro discos como solista con mejores críticas que ventas. Este disco de 1989 sería valorizado mucho después.
El aire flamenco de la guitarra del tema que le da título a este disco de 1993 quedó para la posteridad. Los Rodríguez marcaron una época a ambos lados del Atlántico.
Para la Rolling Stone, es el décimo mejor disco de rock argentino de la historia. Temas como Flaca, Loco, Media Verónica y la propia Alta suciedad lo respaldan.









