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Con nuevo romance y pocas ganas de aparecer en la prensa, la novia de Europa contrata al mismo abogado que tenía Lady Di e inicia un juicio contra los paparazzi.
DANIELA BLUTH
Tiene porte de princesa, elegancia de princesa, nombre de princesa y vida de princesa. Sin embargo, en los papeles formales, Carlota Casiraghi (25) no lo es. La hija de Carolina de Mónaco y Stéfano Casiraghi es la cuarta en la línea de sucesión al trono, después de su madre y sus dos hermanos, Andrea y Pierre. Pero en la vida real -la de verdad, no la de palacio-, poco importa esa formalidad. Y Carlota es seguida por la prensa internacional y fotografiada por los paparazzi como si fuera portadora de un título monárquico, superando ampliamente a cualquiera de las herederas de las coronas europeas y ubicándose más cerca del trato mediático que recibía Diana de Gales.
Nieta de Grace Kelly e hija de Carolina, Carlota es la demostración de que la belleza sin dudas se hereda. Pero además, su delicada silueta, sus pómulos salientes, sus gruesos labios y la mirada melancólica, parecen sacados de un catálogo de lo-que-no-debe-faltar-en-una-mujer-hermosa-del-siglo-XXI. Por ello, y porque su familia es la más fotografiada de Europa, cada uno de sus pasos ha sido registrado en las revistas. Su afición por la equitación. Su gusto por la moda. Sus vacaciones en la nieve. El parecido con su madre. Su primer novio. Su novio millonario. Su nueva relación con el actor Gad Elmaleh, 15 años mayor que ella.
Justamente, fue esta última noticia la que rebasó el umbral de tolerancia. Porque a los descendientes del príncipe Rainiero les gusta que la exposición mediática sea según sus reglas. Como publicó El País de Madrid: "Venden reportajes a las revistas más prestigiosas del mundo, pero no quieren que les roben fotos o se traten asuntos que no están interesados en hacer públicos". Carlota explotó. Se cansó. Y contrató al mismo abogado que tenía Lady Di antes de morir.
El letrado Alain Toucas, quien también es consejero de Carolina, ya interpuso una denuncia penal por "violencia moral" y "montajes" contra un grupo de paparazzi y exigió una serie de procedimientos de emergencia. "La princesa vive un infierno diario. Estas persecuciones de coches y de motos representan un riesgo muy grave de violencia física. También ponen en riesgo a otros. Yo lo viví con la princesa de Gales, a quien tuve el honor de representar, y no tengo ningún deseo de repetirlo".
Nuevo novio. Quizás nada de todo esto hubiera pasado si Carlota no hubiera roto con Alex Dellal, el novio políticamente correcto que toda su familia adoraba. De familia multimillonaria -igual que todos sus ex-, Alex no era ni muy agraciado ni muy divertido, pero tenía talento para el arte y llevaba adelante una de las galerías más vanguardistas de Londres. Se sabe que salió con las hijas de dos de los Rolling Stones: Elizabeth Jagger y Leah Wood. Conquistar a Carlota no fue sencillo, contó con la ayuda de su hermana Alice, exnovia del menor de los Casiraghi.
No hubo comunicación oficial de la separación. Pero la revista Paris Match, termómetro en este tipo de asuntos, tituló su última tapa "Love Story" (historia de amor) para referirse a la nueva relación de Carlota con el Elmaleh. Y aunque no obtuvo una foto de la pareja, colocó una de cada uno y remató con la siguiente frase: "El fin de semana romántico de la princesa y el humorista".
Al parecer, se conocieron en una cena pocos días antes de fin de año y la química fue inmediata. El actor y humorista franco-marroquí estudió política en Canadá y luego arte dramático en París, ciudad que eligió para vivir. En 2007 fue elegido el hombre más gracioso del año en Francia, pero a nivel mundial se hizo conocido con sus papeles en las películas Medianoche en París, de Woody Allen, y Las aventuras de Tintín, la última de Steven Spielberg, en cartel en Montevideo.
A nivel personal, Elmaleh tiene sus antecedentes. Las malas lenguas dicen que es un poco mujeriego. Los datos puros y duros cuentan que estuvo casado con la actriz Anne Brochet, con quien tuvo a su hijo Noah, de 11 años, y se separó en 2002. Desde entonces se le han adjudicado romances con la bailarina Aurélie Du Pont y con la periodista Marie Drucker.
COMO Mamá. Con esta relación que se sale del protocolo, por primera vez Carlota muestra una actitud de rebeldía que recuerda a su madre hace 30 años. De hecho, Carolina se casó con Philippe Junot, 13 años mayor que ella, a los 21 y se divorció a los 23. Antes de su matrimonio con Stéfano Casiraghi, en diciembre de 1983, se le conocieron varios romances, el más mediático con el tenista argentino Guillermo Vilas, con quien se escapó a una isla del Pacífico y no escatimó en fotografías y demostraciones de amor. Ninguno contó con la aprobación de la casa real monaguesca. Nueve años después de la trágica muerte de Casiraghi, en 1990, se volvió a casar con Ernesto de Hannover, de quien se separó recientemente.
Para "la novia de Europa", como se la conoce a Carlota, en cambio, lo natural es no provocar escándalos. Referente de la moda joven -con sus lentes Ray Ban retro de marco rojo, sus tailleurs diseñados por Karl Lagerfeld y su set de equitación Gucci-, estudió en la Sorbona de París, es una hábil amazona y siempre logró relaciones duraderas con buenos candidatos. No siempre fueron de sangre azul, pero sí multimillonarios y, por lo general, amigos de la familia. Elmaleh es la primera mancha en su currículum. Sólo el tiempo dirá si llegó para quedarse.










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