Como Carrie Bradshaw, el personaje principal de la serie televisiva Sex and the city, su mayor extravagancia son los zapatos. Y como la neoyorquina de la ficción, escribe columnas sobre sexo, aunque Carrie narraba principalmente sus experiencias personales y las de sus amigas.
La diferencia es que ella comenzó casi de casualidad en televisión y luego se inició en la escritura, mientras que Bradshaw contaba en el diario lo que le ocurría y la pantalla solo era el medio para transmitir su historia.
Alessandra Rampolla (37 años) nació en San Juan, Puerto Rico, pero ya es una diva de toda América Latina. Aquel día de San Valentín hace diez años, cuando una amiga la llamó por ser sexóloga para hablar de parejas en televisión, era una perfecta desconocida. Una década después, sus programas en Cosmopolitan TV y FoxLife, y sus columnas en la revista Susana, de Susana Giménez, recorren todo el continente.
Llegó en enero a Uruguay para grabar Universo Alessandra en Canal 10, que comenzó a emitirse el 9 de abril, pero luego de unas pocas semanas se fue del país para continuar con su agitada carrera. Este año le esperan un nuevo libro sobre cómo hablar de sexo con los hijos, en proceso de escritura, y un proyecto para hacer televisión para el mercado hispano de Estados Unidos.
Rampolla se define como una mujer "optimista y básicamente feliz". Es muy perfeccionista y quiere tener todo bajo control.
Sus frases de cabecera mezclan el español con el inglés, algo que un boricua está muy acostumbrado a hacer. "Decir `¡qué cool!`, o que algo es `super`, que está "de show" o insistir con `de verdad, de verdad, de verdad` son frases muy mías", dice Rampolla en entrevista con Domingo.
Admira a Ellen DeGeneres, la actriz y comediante estadounidense. Cree que es "una mujer inteligente, con gran sentido del humor, segura, generosa y que se da a querer". Todas cualidades que ella aprecia.
Como toda diva, Rampolla tiene una perrita. Es una maltipoo, llamada Lola Milagros Lady Gaga, y es lo que más atesora en su vida. "No es una posesión. ¡Pero la siento tan mía!". Y lo que no posee, pero le encantaría tener, es una linda voz para cantar.
La célebre sexóloga no tiene espacio para remordimientos. Cree que, para bien o para mal, siempre hizo lo que quiso y que se esfuerza mucho por aprender de sus errores.
Tanto en hombres como en mujeres, aprecia la lealtad, la inteligencia y el humor. Dice que la belleza es algo "muy sobrevalorado socialmente", aunque a fines del año pasado se realizó un by pass gástrico para reducir su estómago y adelgazar.
Su divismo y preocupación estética llegan incluso a que no quiera que publiquen en prensa cualquier imagen de ella y por eso le encarga a sus asistentes que repartan fotos tomadas en estudio, "cuidadas y preparadas".
Afirma que deplora la hipocresía y que su mayor atrevimiento en la vida ha sido ser fiel a sí misma. "Es un proyecto en proceso", aclara. Por eso, según expresa, solo miente de forma piadosa.
Es muy familiera y por eso no perdonaría que alguien le hiciera daño a uno de los suyos. Su asignatura pendiente es la maternidad, pero a cambio se jacta de ser la tía preferida de sus sobrinos. Su mayor miedo es cómo encarar la muerte de sus padres el día que suceda.
Cuando se habla de sexo, para ella todo vale mientras no se vulnere al otro. "El sexo para mí es conexión, placer, intimidad, expresión, calor, ternura, dientes, amor...", indica la diva latina. Su idea de la fidelidad es bastante simple. Cree en "la lealtad y en no traicionar los acuerdos a los que se llega en conjunto".
Asegura que nadie le inspira desprecio porque eso "es algo muy fuerte", pero le provocan un sentimiento similar los depredadores sexuales. Y cree que la manifestación más clara de la miseria humana es el egoísmo: "Aquel que pudiendo ser generoso no lo es".
Se divorció recientemente de su marido, con quien se había casado en 2007. Lo anunció a mediados del mes pasado a través de su cuenta de Twitter, pero luego se refirió poco al asunto.
Consultada respecto a su vida afectiva luego del distanciamiento, la sexóloga puertorriqueña omitió responder sobre estos temas. Tras la separación, Rampolla prefirió no hablar de cosas que puedan afectar a su Mr. Big.