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Las hormonas aportan para que las mujeres sean más celosas que los hombres. Una diferencia que va más allá de la pareja y llega hasta la competencia laboral.
Quién te llamó?". "¡Apuesto que te gustó mi amiga!". "¿Qué hiciste anoche?". Así comienza el video de Woki Toki con las 42 frases típicas de las celosas en boca de una histérica mujer, que puede encontrarse en Youtube, y que ha sido visto dos millones y medio de veces.
Tal como muestra el video, la mujer suele ser etiquetada como "la bruja" de la relación. Sin embargo, el hombre también siente celos. Mientras ellas le temen a la traición emocional, ellos protegen lo que creen "es suyo". "Les duele que (...) invadan su posesión. En cambio las mujeres están más apegadas a su emoción y son inseguras cuando amenazan su proyecto de vida", dice la psicóloga clínica experta en relaciones de parejas, Susana Ifland.
Comúnmente se piensa que la traición sentimental es la que más duele a las mujeres. No así para el género masculino, que ve en una infidelidad sexual la mayor de las decepciones. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Psychological Science concluyó que algunos hombres sí encuentran que la infidelidad emocional es mucho peor que la sexual, aunque sólo cuando existe un mayor compromiso.
El sentir celos, a diferencia de lo que se suele creer, no siempre tiene una connotación negativa. "Los celos son la manifestación más sana de la necesidad afectiva que como seres vivos, mamíferos y dependientes del cuidado de una madre por un lapso relativamente prolongado, sentimos cuando somos pequeños", explica el psicólogo uruguayo Álvaro Alcuri.
"Los celos son la señal de alerta orgánica que avisa que el afecto está en riesgo", dice Alcuri. Es una reacción que puede ser ante el peligro real o fantaseado, pero que es natural porque "los vínculos afectivos son percibidos como el sostén de la vida desde que la persona es pequeña".
HORMONAS CULPABLES. Otro estudio, que publicó la revista Evolution & Human Behavior, sugiere que los celos se manifiestan de diferentes formas según el ciclo menstrual de la mujer y el uso de la píldora anticonceptiva. Los investigadores descubrieron que los niveles de celos aumentan considerablemente durante el período fértil en aquellas que estaban en pareja y que, además, consumían pastillas anticonceptivas. Según consigna la investigación, por primera vez se comprueba que una característica psicológica, como los celos, puede estar influida de manera diferente cuando hay presencia de hormonas exógenas, suministradas a través de anticonceptivos.
"No podemos atribuir ese tipo de sentimiento sólo a la influencia de las hormonas. Las mujeres siempre están lidiando con modelos de belleza estandarizados, soportando gran peso social y cultural, lo que les genera mucha inseguridad respecto de sí mismas y de sus parejas", opina Jade Ortiz, presidenta de la Sociedad Chilena de Psicología Clínica.
El psicólogo uruguayo Alcuri tampoco considera que las variables hormonales y de género sean determinantes. Para el experto "el asunto es más profundo" y la activación de los celos son la reacción de alarma ante el riesgo de que el afecto se vea quebrantado. Los celos en los adultos pueden ser fundamentados en una situación real o patológicos.
MUJERES COMPETITIVAS. En el lugar de trabajo, los hombres y mujeres también difieren en cuanto a los celos. Una investigación realizada en España, Argentina y Países Bajos, publicada en la revista en español Psicología Social, sugiere que la competencia sexual las afecta más a ellas que a ellos. Esto, según el estudio, porque no quieren perder la atención de sus pares masculinos.
La llegada de una nueva colega de trabajo más atractiva que ellas puede hacerlas sentir que existe una amenaza, que podrían perder el éxito laboral que han conseguido y el territorio ganado en cuanto al afecto de sus compañeros, consideraron los investigadores.
"La mujer ha visto cómo la belleza ha sido validada como un poderoso factor de éxito", explica Ortiz. "Hay que conocer bien cuáles son las competencias que se tienen para un puesto laboral y confiar en las propias virtudes para no sentir una amenaza como tal", agrega Ifland. En base a El Mercurio/GDA.









