Ensayo
KEROUAC EN LA CARRETERA. Sobre el rollo mecanografiado original y la generación beat, de Howard Cunnell, Penny Vlagopoulos, George Mouratidis y Joshua Kupetz. Anagrama, 2010. Barcelona, 136 págs. Distribuye Gussi.
EL LUGAR ADECUADO para los cuatro textos que integran este libro es el que ocuparon en la edición del sello Penguin: prólogos a la reciente edición del famoso "rollo mecanografiado", origen de En la carretera, un clásico de la literatura estadounidense del siglo XX.
El texto más extenso y detallado es el de Howard Cunnell, "Jack Kerouac y la redacción de `En la carretera`", que abre el volumen. Describe las realidades y mitos que se fueron sumando al proceso de creación del libro, en especial la afirmación de Allen Ginsberg de que el libro finalmente publicado estaba lejos del original, por las numerosas correcciones hechas al libre fluir de las palabras, base del proyecto estético de Kerouac.
Ahora el lector en castellano dispone tanto del libro más difundido, como del famoso "rollo" (hubo discusiones acerca de su carácter: papel para cables, hojas sucesivas pegadas, etc.), aunque en forma de libro (ambos traducidos por Anagrama). Mucho más difícil resulta en cambio conseguir una vieja traducción de Visiones de Cody. Según Cunnell, un mismo impulso creativo y un mismo proyecto de base se fue abriendo en esos tres textos. Su investigación incluye cartas con "editors", opiniones diversas, y el largo proceso de rechazos o resquemores que al fin terminó con la edición, el éxito y la relativa ruina de la vida del propio Kerouac, inseguridad y bebida mediante. Los otros tres trabajos son relativamente menores, casi subproductos del texto mayor de Cunnell.
Sigue en pie la intriga acerca del modo en que la crítica en inglés no ha estado a la altura interpretativa de las teorías (y concreciones) del propio Kerouac. Ahora ya están disponibles buena parte de su correspondencia y sus diarios, más un conjunto de textos relacionados con el budismo. Pero sigue existiendo esa deuda. Después de todo lo mismo se le debe, hasta cierto punto, a autores como Melville, Poe, Lovecraft, o Bukowsky, todos grandes creadores cuyas vidas parecen entrometerse para dispersar el esfuerzo crítico, con pocas salvedades.
Como proyecto de lectura, tal vez lo más adecuado sea leer enteros, uno tras otro, sin compulsas línea por línea o párrafo por párrafo, En la carretera y el famoso rollo, para captar la diferencia global. Y después el extenso ensayo de Cunnell. En cuanto a la traducción de Marcelo Covián de Visiones de Cody, hay que rogar al Dios de los buscadores que alguna vez aparezca en alguna librería de viejo, que se reedite, o que surja de pronto una nueva traducción. Ahí podrían compararse los tres libros o ramas iniciales del mismo tronco fundador de la compleja obra de Kerouac.
E. E. G.
Novela
TEA-BAG de Henning Mankell. Tusquets, 2010. Barcelona, 374 págs. Distribuye Urano.
A PESAR de las bondades de las versiones televisivas, las novelas negras del detective Wallander venían cansando a su creador y a los seguidores más entusiastas, todavía poco enamorados de la serie africana (entre otros relatos, la "trilogía del fuego"). El nuevo libro da una grata sorpresa, al mofarse con gracia de un poeta consagrado e insípido. Puesto a prueba por la novia, la madre, el editor, los competidores y su agente financiero, quienes además de meterse en su vida y su obra, amenazan con ponerse a escribir como si fuera soplar y hacer botellas, recibe el golpe de gracia de un público insólito, convocado por una bibliotecaria interesada en promover la poesía entre sectores ajenos a ella.
Entre los escasos asistentes a una lectura de poemas, reclutados en la población carcelaria algunos presos y la inmigrante Tea-bag, cuya historia ya ha comenzado junto con la novela, tienen una reacción airada contra el poeta y la falta de sentido y utilidad de los textos. La turbación del autor es pariente del mejor humor inglés (quizás sueco) tan dúctil para señalar los buenos modales, con frecuencia inservibles para esconder las emociones, que por el contrario salen a raudales de la concurrencia.
Una vez sembrada la semilla de la duda y el deseo de escribir un relato de inmigrantes, pero resistiendo las presiones del editor que le exige un policial, el protagonista cae en un club de boxeo, donde lo reciben con honores y con planes sorprendentes. A lo largo de una serie de escenas desopilantes prosigue el choque de culturas, que desemboca en un taller literario para muchachas inmigrantes.
Las chicas, una africana, otra del este europeo y la otra iraní, huyen, mienten, roban, ocupan las casas vacías en ausencia de los dueños, y mezclan sus biografías. El poeta no actúa de modo más correcto: ya antes leía a escondidas el diario de su novia y las revistas del corazón, quizás para aprender el lenguaje de las mujeres. Dando unos motivos muy extraños, las tres amigas, una de ellas bellísima y otra, una obesa muy fea, quieren aprender a contar su propia historia y se oponen a que un escritor profesional se las robe. Los lances de comedia son un antídoto eficaz contra las tentaciones cursis y contra las distorsiones melodramáticas de la otredad. En medio de tales algodones, el escritor sueco Henning Mankell logra extraer su propia poesía de "la bodega de las ilusiones" y mostrar, sin falsas piedades, que las mujeres extranjeras encuentran formas dignas de emanciparse y forjar la identidad aún en una Suecia nueva poco amable con los extranjeros.
G. S