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Jaime Clara
PESE A HABER nacido en Dublín (1939), Ian Gibson es más español que muchos. Hace casi cincuenta años que se radicó en España para estudiar la vida, la obra y la muerte del poeta Federico García Lorca. Si bien ha escrito varias biografías de emblemáticas figuras como Antonio Machado o Salvador Dalí, Gibson es el hombre que más sabe de García Lorca en el mundo. Sus investigaciones han sido reveladoras. En uno de sus últimos trabajos, El hombre que detuvo a García Lorca. Ramón Ruiz Alonso y la muerte del poeta (Aguilar), da detalles de la muerte de Lorca y señala al que fuera diputado de la Confederación Española de Derechas de España (CEDA), Ramón Ruiz Alonso, como responsable de su detención. El acusado negó las denuncias durante una entrevista que mantuvo con Gibson en 1967, aseguró que "sólo cumplió órdenes" y que acudió en solitario a detener al poeta, cuando, según el investigador, la detención de Lorca fue una "operación de gran envergadura dirigida desde el Gobierno".
LOS RESTOS. García Lorca fue fusilado en Granada, en 1936, por el ejército franquista. Sus restos nunca aparecieron, presumiblemente por haber sido enterrados en una fosa común cerca de Granada. Sin embargo, en 2009 se excavó el terreno y no se encontró nada. Hoy la búsqueda está detenida.
A partir del libro El amante uruguayo. Una historia real, del escritor peruano Santiago Roncagliolo, surgió la hipótesis de que García Lorca podría estar enterrado en Uruguay. Según el peruano, durante un viaje a Europa, el escritor uruguayo Enrique Amorim habría sobornado al gobierno español para trasladar los restos del poeta a Uruguay y enterrarlos en Salto. Esta conjetura no le resulta creíble a Ian Gibson. Si bien el irlandés reconoce una profunda amistad entre Amorim y el poeta español (se habían conocido en Buenos Aires en 1933) no le consta que hayan tenido vínculos homosexuales.
-Yo no creo que esta versión tenga algún asidero -dice Gibson-. Llevo cuarenta años investigando el asesinato de Federico García Lorca, he pasado muchísimo tiempo en Granada y jamás había escuchado esto. Jamás en mis investigaciones, que empezaron en el año 1966, oí esta versión. Creo que es imposible que se pudieran quitar de allí, del campo, de cerca de un pueblo, aquellos restos sin que nadie se diese cuenta. Es imposible, es muy difícil localizar un cadáver de una fosa común. Hace falta mucha gente para localizar el sitio, para sacar los restos y esto se conoce enseguida y se comenta. No olvidemos que si bien era una dictadura y había mucho miedo, en los pueblos todo el mundo guarda información, pero también todo el mundo habla o todos tienen un recuerdo; pero jamás se dijo nada. Además, pensémoslo lógicamente: hubiera sido imposible sacar los restos fuera del país sin que el régimen (de Franco) lo supiera. Además, si estuvieran allí (en Salto) que los busquen. Si están debajo del monumento, es facilísimo hacer una búsqueda.
-García Lorca fue un símbolo para España y para la resistencia en particular. Su cuerpo, sus cenizas, hubieran sido una especie de trofeo para quien los tuviera. Si existieran, alguien se habría enterado.
-Es así. De por sí, encontrar el cuerpo es muy difícil. No sabemos nada. Es una posibilidad que las autoridades franquistas, al darse cuenta de lo que habían hecho, hubieran cambiado el cuerpo de lugar, que lo hubieran puesto en otro sitio. Todo esto es muy complicado y jamás se ha solucionado. Que hubiera venido un extranjero, alguien de fuera, que buscara y consiguiera encontrar el cuerpo y sacarlo para llevarlo al otro lado del Atlántico es imposible. Jamás se dijo nada. Es todo un invento, una locura.
VÍNCULO SENTIMENTAL.
-¿A Ud. le consta que hubiera habido algún vínculo sentimental entre García Lorca y Enrique Amorim, que fue su anfitrión durante la visita a Uruguay?
-Yo creo que sí, que había entre ellos una relación de profunda amistad. Lorca era homosexual, eso todos lo saben. Eso no quiere decir que estuviera todo el tiempo en la cama con todo el mundo. Él era un hombre muy discreto. Pero es claro que ellos tenían una gran amistad. Yo publiqué en mi libro, en el año 65, una carta preciosa, que estaba en la Fundación García Lorca, donde se ve el grado de amistad que tenían. Lorca es un personaje fascinante, al margen de su homosexualidad. Cuando llega a Montevideo, este hombre es famosísimo, todo el mundo lo conoce. No se puede abrir un periódico ni de Buenos Aires ni de Montevideo, por aquellos tiempos, sin ver algo sobre Lorca, ya sea tocando el piano, representando una obra o dando una conferencia. Era como un jugador moderno, un genio, que cuando recitaba un poema, no recitaba, sino que él mismo era el poema. La gente que tuvo la suerte de verlo nunca lo olvidó. A mí me ha hablado mucha gente de eso. Cuando decía un romance, era el poema vivo delante de la gente. Era tremendo, fantástico. Todo el mundo quería conocerlo, todo el mundo quería ser su amigo. Obviamente, eso le creaba problemas. Cuando iba a un sitio, siempre estaba rodeado de gente. Y todo esto sin tener la televisión de hoy que hace famoso a cualquiera. La gente lo conocía y lo adoraba. García Lorca era la encarnación de la poesía y de la música. Porque no olvidemos que fue un hombre que también era músico, que se sentaba en cualquier sitio y ejecutaba canciones populares, cantaba e improvisaba. Parece mentira que una sola persona tuviera los dones que él tenía. Porque eran dones, no era solo talento.
-¿En qué está la investigación de la búsqueda de los restos de García Lorca de la fosa común en la que habrían sido enterrados?
-Lo que pasa es que es que ahora ha habido un parón, en España, porque hay mayoría absoluta del gobierno de derecha. Ellos no quieren saber nada del tema. En España, 37 años después de la muerte del dictador, dicen que hay todavía 130 mil cadáveres de asesinados, enterrados en cunetas y fosas comunes. Gente asesinada por el franquismo. Es una vergüenza. Hay que ver lo que pasó con el juez (Baltasar) Garzón, que lo persiguieron en su propio país. La derecha de España no quiere saber nada de los restos de Lorca, no los van a buscar.
-Pero, ¿García Lorca no debería estar por encima de izquierdas o derechas?
-Debería estar. Pero en este país todavía hay dos Españas. La derecha no perdona y no quiere que se investiguen los asesinatos. Dicen que están prescriptos, que no hay que investigar, que esto es remover odios. Pero no es remover odios, es simplemente buscar la verdad y la justicia. Y Lorca simboliza todo eso. Si se encontraran los restos de Lorca se centraría la atención del mundo sobre la represión que hubo aquí, durante la dictadura, que fue terrible.
(El reportaje aquí publicado es una versión editada de la entrevista que mantuvo Jaime Clara con Gibson en el programa "Sábado Sarandí", radio Sarandí, Montevideo).




