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Por Pablo Jiménez de Aréchaga
pjimenez@seragro.com.uy
La segunda parte de la zafra de verano trajo novedades muy positivas, en cuanto se revirtió totalmente la situación de déficit hídrico ocurrida durante diciembre y enero, a la vez que los mercados internacionales reaccionaron al alza, impulsados, entre otros factores, por las proyecciones de menor cosecha de maíz y soja en Sudamérica.
El contagio de los mercados ha sido tal que también el trigo, cereal que en plena cosecha marcó sus niveles mínimos de los últimos meses, recuperó terreno, posibilitando concretar ventas de exportación a precios más razonables, para las previsiones realizadas.
Si bien resta aún recorrer parte importante en el ciclo de los cultivos de verano de segunda (sembrados más tarde), las condiciones casi ideales del régimen hídrico durante febrero y marzo en la mayor parte del territorio nacional permiten augurar niveles de rendimientos aceptables.
Recordemos que los cultivos de maíz y soja sembrados temprano han sido afectados por el déficit hídrico, lo que va quedando de manifiesto con los rindes que se van obteniendo.
De todas formas, también hay que mencionar que el fuerte déficit hídrico concentrado particularmente en enero afectó estos cultivos de segunda en variada magnitud, por lo que tampoco es acertado esperar niveles de rendimiento elevados en términos promedio, ya que, en muchas situaciones, la irrupción de las lluvias no ha permitido revertir el daño que se ha causado.
Fundamentalmente hay pérdida en el stand de plantas a partir de las comentadas condiciones adversas en la implantación, así como limitantes en el desarrollo vegetativo de los cultivos, que también pasarán su factura en el rendimiento final.
Las lluvias cambiaron el panorama
En los últimos días de enero se registraron las primeras lluvias de lo que fue un cambio de escenario climático con episodios de registros destacados (30 a 50 mm promedio y más), que se sucedieron con frecuencia ideal hasta la actualidad (cierre de la nota: 19 de marzo).
Como siempre, hay regiones que se vieron más afectadas en el transcurso de la seca (Colonia, Soriano, Flores, zonas del Centro) y lugares donde la recomposición hídrica aún no ha sido completa (partes de Rocha, Lavalleja y Artigas, p.e.).
Los registros pluviométricos mensuales de las Estaciones Meteorológicas ubicadas en distintas zonas del país muestran, para enero, promedios que van de 20 a 70 mm en las mejores situaciones, para pasar a rangos de 140 a 370 mm acumulados en febrero.
Aunque marzo no repite los elevados registros de febrero, en la mayor parte de los casos los promedios acumulados a la fecha superan la media histórica para el mes.
No es menor este hecho, ya que la conjunción de temperaturas medias por encima de la media para la época con un buen nivel de precipitaciones en suelos ya recargados en febrero, posibilita concretar un muy adecuado llenado de los granos en una gran proporción de cultivos de soja.
El año pasado, las lluvias de marzo fueron escasas en términos promedio y limitaron el llenado de grano en soja, recortando parte del rendimiento final logrado, que ya había sido afectado en enero.
Zafra 11/12 será récord en volumen
y productividad
Aunque todavía resta un buen tramo para finalizar la zafra, en particular por el aporte significativo que tendrán los cultivos de verano de segunda este año (cuya cosecha se centrará sobre fines de abril y mayo), podemos adelantar algunas cifras destacadas que tendrá el ciclo agrícola 11/12.
En primer lugar, a partir de pronósticos conservadores en los rindes de los cultivos de verano es posible augurar una nueva cosecha récord para el sector agrícola uruguayo.
En el escenario más pesimista, con rindes medios similares a los obtenidos en la zafra pasada, afectada por la sequía (1,8 ton/há de soja y 3,5 a 3,9 ton/há de maíz y sorgo, respectivamente), el volumen total de la cosecha de secano (invierno + verano) sería de 4,7 millones de toneladas, igualando el anterior récord de la zafra 09/10.
Pero, si ajustamos levemente al alza los rindes de verano (+10% p.e.), es decir una soja que en promedio llegue a 2 ton/há y los forrajeros (sorgo y maíz) con rindes medios en torno a 4 ton/há, la cosecha agrícola de secano, en conjunto, podrá superar las 5 millones de toneladas.
En ambos escenarios propuestos, el incremento en el volumen físico producido respecto al último ejercicio es más que importante: del orden de 40% a 50%.
Naturalmente que el mayor aporte al aumento lo hace la zafra récord de invierno -que creció 58% en volumen, por el incremento del área sembrada- y la obtención de rindes récord (3,4 ton/há promedio para cebada y trigo), pero también la cosecha global de verano subiría entre 25% y 50%.
Si adicionamos al volumen récord de cosecha el área efectivamente sembrada en todo el ejercicio, podemos observar que también la productividad/há/año crecerá de manera importante respecto al ciclo pasado (pasa de 2,9 a 4,1 ton/há/año estimada).
En la base de este indicador está la elevada superficie de cultivos de verano de segunda (sembrados luego de un cultivo de invierno).
En conjunto, superan las 600 mil hectáreas (500 mil há de soja más 100 mil há de maíz y sorgo) y determinan una intensidad de cultivo de 1,53 cultivos/há/año, o, dicho de otra forma, la mitad de la superficie agrícola hecha con doble cultivo (combinación más generalizada trigo/soja 2ª).
En definitiva, con una superficie agrícola efectiva muy similar a la del ciclo pasado (1,2 millones de há), la producción crecerá este año en torno a 50%, debido a mejores rindes y, fundamentalmente, a la concreción de dos cultivos por hectárea/año en la mitad de la superficie, frente a solo 20% del área con doble cultivo en el ciclo 10/11.
Recordemos que una magra siembra de invierno en 2010 fue la principal limitante del doble cultivo en el ejercicio pasado.
Mercados y precios
Como complemento ideal al cambio de tendencia climática esbozada a inicios de febrero, los mercados agrícolas se han mostrado muy firmes en las últimas semanas, con la soja como protagonista principal, llegando a los niveles más altos de los últimos seis meses.
Básicamente, lo que ha ocurrido es que la sequía le pegó duro a la cosecha de Paraguay, Sur de Brasil y Argentina (donde, a diferencia de nuestro país, este año el mayor aporte al volumen total lo hace la soja de 1º de la zona núcleo).
Es así que, en tres meses, las estimaciones del USDA cayeron de 135 a 120 millones de toneladas para la oferta conjunta de la región, que como es sabido es el foco oferente del mundo en esta parte del año.
Simultáneamente, y pese a la escalada en los precios, el nivel de demanda mundial liderado ampliamente por China no ha mostrado signos de retracción elocuentes. Es así que los 500 dólares por tonelada son nuevamente una realidad para la soja uruguaya, lo que mejora sustancialmente el margen del cultivo.
También ha variado el panorama en el caso del trigo, que había cerrado una zafra con la paradoja de rindes récord y precios, en plena zafra, insuficientes. De un eje de 185-190 dólares la tonelada a fin de año, la exportación se ubica hoy entre 230 y 240 dólares, lo que permite promediar un precio aceptable para las empresas que aún no han vendido todo su volumen.
Más incierto es, al momento de cerrar esta nota, el mercado de los forrajeros. Habrá mucho sorgo y maíz en los próximos meses, y la exportación y la demanda interna terminarán pautando los precios. La paridad de exportación para el maíz marca una referencia de 250 dólares por la tonelada del cereal puesta en Palmira, lo que marca un piso interesante para cultivos que en promedio (1ª + 2ª) mejorarán el rinde respecto al ciclo pasado.
Los números globales, y parciales…
Desde el punto de vista "país", el sector agrícola nuevamente estará en el tapete. A la exportación récord de trigo se le sumará otra de soja. En el caso de la oleaginosa, los elevados precios que se obtienen consagrarán un nuevo récord en materia de exportaciones, a lo mejor esta vez sí llegando a los mil millones de dólares. En la última zafra, las exportaciones de soja alcanzaron a 858 millones de dólares, por un volumen de 1,8 millones de toneladas.
En cuanto al trigo, la mayor parte de la zafra 11/12 ya está colocada. De acuerdo a Urunet, se llevan exportadas 1,35 millones de toneladas, por 335 millones de dó-lares (246 U$S/ton FOB, promedio). El ci-clo comercial 10/11 cerró con 950 mil to-neladas exportadas, por un monto de
270 millones de dólares.
En conjunto, soja más trigo podrán ubicarse en torno a un valor de 1.400-1.500 millones de dólares exportado este año, desde 1.100 millones generados en el ciclo anterior.
No es difícil suponer entonces el impacto positivo que tiene un nuevo aumento en el valor bruto de la producción agrícola. Más productividad por há/año y buenos precios incrementan la generación de valor por hectárea agrícola.
Esto repercute directamente en un mayor número de servicios contratados y más fletes e insumos utilizados, e indirectamente en una mayor generación de valor para un variado grupo de servicios asociados a la actividad.
Pero este escenario no es sinónimo directo de crecimiento. Un actor clave de este negocio –las empresas agrícolas– revisa sus planes de expansión. La realidad productiva marca que los rendimientos de los cultivos de verano son altamente dependientes de las lluvias y están acotados, en términos promedio, a 2 mil kg/há en soja, y a no más de 5 mil kg/há en maíz y sorgo.
La escalada de costos, la mayor incidencia de los fletes y las regulaciones para el uso del suelo configuran un escenario que limita la expansión agrícola, especialmente en zonas marginales alejadas del Litoral.
En definitiva, una zafra récord en términos físicos y económicos no asegura el futuro para el sector. La búsqueda de equilibrios internos y tecnologías que reduzcan el riesgo productivo abre la agenda agrícola del nuevo ciclo 2012/13. l





