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Ex secretaria de Sote, se fue hace 12 años a Argentina. Actriz, bailarina y vedette, la uruguaya llegó con bajo perfil a la revista de Carmen Barbieri
Probablemente en Uruguay nadie la conozca como Lola Hunkeler. La mayoría, al menos, la identificaría como Lorena Barrios. En sus inicios, con ese nombre, se hizo conocida como modelo de alta costura que desfilaba para los principales diseñadores locales. También tuvo un pasaje por televisión, como secretaria de Alejandro Camino en Sote, ciclo de entretenimientos de Canal 10.
Un buen día, sin embargo, decidió embarcarse hacia la conquista del Río de la Plata. Solita, empezó a buscar su lugar en el competitivo mundo del espectáculo argentino, hasta que 12 años después se convirtió en vedette de Barbierísima, la revista tupida de escándalos que encabeza Carmen Barbieri y su ex Santiago Bal.
Compañera de elenco de otra uruguaya, Andrea Ghidone, Hunkeler habla poco y nada de su compatriota. Cultiva un perfil diferente, alejada de la exposición constante. "Me encantaría tener un móvil de Intrusos todos los días, pero para decir cosas interesantes, no para hablar mal de otras personas", comenta. Hunkeler no quiso dar más detalles sobre su relación con Ghidone, pero reveló que tenía un sketch con Germán Kraus y que debido a cambios que hubo en el espectáculo, el mismo lo terminó tomando Ghidone. "Vos sacarás tus propias conclusiones", redondea.
Sábado Show conversó con esta uruguaya bailarina y vedette que optó por el camino más largo para llegar a la revista más importante de Argentina.
-¿Quién es Lola Hunkeler?
-Mi nombre es Lorena Barrios y, con ese nombre, trabajé en Uruguay como modelo de alta costura y, en TV, con Alejandro Camino en Sote (1998). Hace 12 años llegué a Argentina y ahí cambió mi vida. Empecé a conocer gente nueva. Gente que me decía Lola, Lolita y me puse el apellido materno que es Hunkeler. Así quedó Lola Hunkeler como nombre artístico que, además, creo que comercialmente es mejor que Lorena Barrios.
-Y Lola Hunkeler es... ¿modelo, actriz ,vedette?
-Todo eso y mucho más (se ríe). Si te digo que los primeros trabajos que tuve en Argentina estuvieron vinculados a la gastronomía... Fui camarera, después hice curso de barman y aprendí a preparar tragos. Nada que ver... Pero bueno, creo que es la prueba más contundente que empecé bien de abajo. Al principio no tenía dónde vivir, comía salteado. Vivía en un departamento prestado y me despertaba temprano para robarle el diario al vecino. Buscaba los avisos clasificados donde había ofertas de trabajo y caminaba 60 cuadras para presentarme en los castings. Al final, arranqué trabajando como barman.
-¿Cómo empezaste en el circuito artístico?
-En Montevideo estudié teatro con Omar Varela y Estela Mieres, y en Buenos Aires continué con Alicia Brusso. Mis primeros pasos como actriz fueron en el circuito de teatro off donde hacía de moza y después de actriz. Después, por contactos, llegué a dar con (el diseñador) Roberto Piazza. Fue él quien me dio la oportunidad de comenzar a desfilar y después a formar parte de sus shows artísticos. Al tiempo conocí a Juan Manuel Pons Ledesma con quien trabajé 8 años en la señal Utilísima.
-¿Antes de llegar a Buenos Aires pensaste que iba a ser tan largo el camino para estar en una revista?
-Siempre fui cero maldad, muy inocente. Nunca tuve la autoestima muy alta. Sólo quería trabajar de lo que estudié y aposté a la preparación. Por eso tardé más que otras figuras.
-Es como el camino inverso que hicieron varias figuras Barbierísima...
-Ahora los valores son muy diferentes. Dejarte contaminar es muy fácil. Un abrir y cerrar de ojos, diría. Tengo todo para volverme mediática, pero nunca pagué ninguna prensa para hacerme conocida. No tengo nada que ver con ese palo. Soy una obrera del arte y no estoy a favor de eso que hoy cualquiera es actriz o vedette. En Barbierísima hay gente que, haciendo dos funciones diarias, le piden a los asistentes que les den "el pie" antes de salir a escena. ¡No saben algo tan básico como la rutina! A mí, en cambio, me llamaron para hacer Barbierísima porque me vieron en Exótica, un music hall que había en Mar del Plata. Me llamaron por mis condiciones.
-¿Así la descubrió Carmen Barbieri?
-Sí. Antes, en 2007 viví una etapa muy complicada. Me quedé sin nada de un día para otro después de haber hecho algunos bolos en ficciones de Pol-ka y trabajar en Bendita TV (de Argentina). Yo creo en las brujerías. Estuve deprimida e internada. Pero volví al circuito con Exótica y ahí Carmen me dijo que tenía que estar en su compañía.
-La temporda de teatro está llegando a su fin. ¿Cómo fue esta experiencia en una obra tan mediática?
-Fue muy intensa. Tuve la oportunidad de mostrarme en esta faceta de vedette que es bastante nueva para mí y fui considerada una de las revelaciones por Clarín. Ahora terminé mi vínculo pero quedé conectada con la productora de Faroni.
-¿Pensás en volver a Uruguay?
-Un tiempo sentí que en Uruguay me habían cerrado las puertas, pero reconozco que estaba mal. Cuando no estás bien no generás nada bueno y después empecé a extrañar y salí del papel de víctima. Ojalá puedan verme algún día en Uruguay.








