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De cómo el registro de la confección de la bandera más grande del mundo terminó en una película que se estrenó ayer en salas de cine.
Por: Mariángel Solomita
Hazañosos, los hinchas de Peñarol tienen su propia película. Y es que Manyas es un documental sobre el fanatismo deportivo, pero no hay manera de que eluda su propia identidad futbolística.
"Cuando hicimos el afiche del Chengue, de cuando tiró la camiseta, que decía `ellos la tiran, nosotros la llevamos en el corazón`, es una de las cosas de la que más orgulloso me siento". Lo dice Andrés Rubino: hincha y productor del film. "Acá o nacés futbolista o te dedicás a otra cosa. Yo soy de los que le tocó dedicarse a otra cosa, tengo una agencia de publicidad, pero siempre me involucré con Peñarol hasta te diría, abandonar mi empresa".
Este cuadro, afirma, tiende una red, organizadísima, que facilitó el gran trabajo de producción que tiene este proyecto; y que habría alcanzado a Andrés Benvenuto, publicista, convertido en director de este largometraje.
Aclara Benvenuto: "Yo pensé que era hincha y no, soy simpatizante, por respeto a lo que son los verdaderos hinchas". Y cita a uno de sus protagonistas: "`Yo no sé si Peñarol es mi vida o mi vida es Peñarol`, esa gente lo siente en el alma, te dice que en su escala de valores primero está Peñarol y después la familia`".
-¿Tú siempre lo sentiste así?
Responde "Pepe" Larriera, miembro esencial de Barra Amsterdam, co-productores de esta cinta.
-Cuando recién empezamos Víctor Hugo Morales nos llamaba `los locos lindos de la Amsterdam`, nosotros decíamos `el rincón de los anormales`. Fui el primero que se pintó la cara en el `81, en un clásico. Me había enseñado Raúl Castro y pinté a todos los hinchas...
-Benvenuto: Le llaman "peñarolitis", esa cosa de dejar todo por Peñarol.
-Rubino: Y mirá que me ha pasado. Si querés, tengo un aspecto profesional, y he llegado a hablar todo el día de Peñarol, es muy difícil controlarlo, realmente.
-Una de las hinchas que participa parece que viviera su fanatismo con angustia, llora constantemente.
-Rubino: No es angustia. Hay un chico que cuando mete un gol Darío Rodríguez contra Vélez, él mira para arriba y empieza a llover, y dice que cada gota que le pega era un abrazo del padre de él.
-Benvenuto: Uno de los entrevistados me dijo "Peñarol es una religión y la Amsterdam es la iglesia". Te lo cuento y me erizo: "Para mí el concepto de paraíso es levantarme todos los días que sean domingo, comer un asado con mis amigos, ir a ver un clásico, alentar, ganar de atrás, al otro día levantarme y lo mismo". El psicólogo de la selección dice que en realidad es una de las conversaciones metafísicas más fuertes que tiene la gente: la gente por ahí no habla de religión, pero habla de fútbol. Ves en la web que hay gente que durante todo el día habla y contesta cosas de Peñarol. Yo creo que lo que tratamos de hacer con la película es que excediera el entorno del hincha.
-Rubino: No conozco otra película que genere lo que está generando esta. Hicimos tres funciones y cuando prendés la luz ves a la gente llorando a mares. Y gente durante la película que se ríe y aplaude, y esa conexión que tenemos los hinchas entre nosotros se ve en el cine, como cuando vemos cuánta gente ve el trailer. El día que lo subimos estábamos el en puesto 23 -¡global!- de Youtube.
Invitamos a relatores de fútbol a ver la película y alguno decía que estaba agradecido de haber podido, de esta forma, conocer a los hinchas, el amor que tiene el hincha. A mí cuando me preguntan cómo califico a la película yo digo que es una película de amor.
-Benvenuto: Un hincha dijo "me doy un baño de este trailer cada vez que me levanto así puedo encarar con alegría y optimismo el resto del día."
-Larriera: Está perfecto.
-¿No fue tentador hacer una película sobre Peñarol?, específicamente.
-Rubino: No. A mí me llamó la atención que hinchas de Nacional fueron a verla, y que hinchas de cuadros de Argentina, Guatemala, que admiran lo que estamos haciendo, nos han pedido ver la película.
-Larriera: No tiene violencia, no hay agresión al principal rival. En eso, quédense tranquilos.
-¿Fue una elección desde la dirección?
-Benvenuto: No quise hacer una película de algo que la gente ya conoce, por ejemplo de la rivalidad, de la violencia que ha habido en el pasado, inclusive mostrar la hinchada como te la muestran por TV, todo eso se evitó. En las entrevistas que hicimos, en los testimonios, te juro que no salió nunca el tema del rival. Fernando Niembro de Fox Sports me decía a mí: `una película que no va a tener una sola jugada de fútbol, ¿no te parece riesgoso?` Como cuando se aborda el tema de la violencia, lo hicimos desde otro lugar, separado de lo que te puede mostrar los informativos. Se muestra algún insulto al juez, pero siempre desde la pasión sana.
-¿Cómo se fue construyendo la película?
-Al principio empezó como una motivación de documentar la construcción de la bandera, y lo que fuimos descubriendo, pero no nos quedamos en la pasión o en la cultura popular, quisimos gente que opinara desde todas las puntas, porque es un tema que tiene muchísimas puntas sociales, desde los sociólogos (Rafael Bayce), psicólogos (Gabriel Gutiérrez), historiadores (Gerardo Caetano), intelectuales (Carlos Maggi). Creo que se plantean debates en la película, como el de la falta de identidad nacional, ¿por qué es que la hinchada de Peñarol es tan fuerte? Porque no hay identidad nacional, `para mí es más importante Peñarol aunque no sea políticamente correcto decirlo.`
-¿Cuál fue el mayor desafío?
-Rubino: Conseguir sponsors. Hubo marcas que están en la camiseta que no apoyaron, algunas ni siquiera atendieron el teléfono, fue como con la bandera gigante. Creo que tal vez no se haya entendido la importancia que tiene esto. Como dice Benvenuto, esta película tiene casi el mismo esfuerzo que ganar un campeonato internacional, porque ya estamos viendo que es sacar al hincha de Peñarol para afuera, ya lo piden de Japón, Europa del Este, Fox Sports lo quiere pasar para toda Latinoamérica.
-¿Fue difícil como director mantenerte objetivo?
-Creo que el trabajo con el editor (Andrés Nicola) me ayudó mucho con la organización del material, además tiene una estructura bastante particular, no tiene narración en off, hace un ping pong entre los temas. La técnica fue por un lado brindar testimonios y por otro tiene cine, inyectarle video clips. Tiene momentos de emoción y de risa para darle aire a la gente. Yo me dedico a hacer humor en la publicidad, tenía bien presente que quería hacer una película divertida.
-¿Trabajaron con total libertad?
-Rubino: Sí. Respetaron mucho los hinchas, y nosotros también. Creo que hicimos una coordinación muy buena, lo que me parecía a mí como hincha, lo que le parecía a él como director.









