Por: Mariel Varela
El disco MTV Unplugged dejó secuelas que se colaron en el nuevo trabajo discográfico de Julieta Venegas: "Se me quedó pegado el espíritu del Unplugged". Ese estilo consiste en una mixtura que deambula entre el "multi instrumento" en que transitan los músicos y una dosis justa de sencillez. "Se tocan partes súper simples pero sumando texturas y sonidos. Y así estamos en el grupo: todos tocamos todo. Ningún músico se queda en su lugar. Por ejemplo, el trompetista también toca los teclados y hace coros; el flautista también toca el acordeón, teclados y xilófono", comenta desde la habitación 1403 de cierto hotel chileno.
La última vez que pasó por nuestros pagos fue en 2008. Recuerda al público uruguayo como "súper bonito y cálido. Siento que disfrutan de lo que hago y conectan con la música". Tres años después, regresa en un plan distinto: una gira "más tranquila y pausada". Hubo que cambiar el ritmo del tour para que su bebé de ocho meses -Simona- pudiera acoplarse. "Ahorita no he podido estar separada de ella y viaja conmigo".
No improvisa. Estudió piano clásico durante años. Aprendió de forma autodidacta a tocar la guitarra y el acordeón. Cuando arrancó a componer hizo un clic y atravesó un viraje artístico interesante: "Cambió mi visión de la música y se convirtió en una expresión".
En su discografía ha habido instancias de grabación junto a otros artistas. Por ejemplo, la Mala Rodríguez, Diego Torres o Bajo Fondo, que es uno de sus favoritos. Aprovecha los dúos para renovarse, tomar aire y aprender de otros músicos. "Te metés con alguien que te gusta a ver qué se te ocurre hacer con él. Trabajo mucho sola pero siempre necesito una refrescada de trabajar con alguien más y ver qué pasa", comenta la mexicana.
La música es su lenguaje y su eje. No se reduce simplemente a su labor profesional, sino que ocupa un importante "espacio mental" en su vida cotidiana. "Las canciones que hago tienen que ver con eso: contar las cosas de una manera muy coloquial, similar a cuando platicas", compara.
-Tenés unos cuantos temas conocidos y masivos, ¿escribís con la mentalidad de que tus canciones se conviertan en hits o no se te pasa por la cabeza?
-No pienso en eso para nada. Cuando me pongo a escribir me aíslo bastante de todo lo que significa sacar una canción hacia fuera. Es una cosa muy introspectiva, de mí misma. Si me pusiera a pensar qué quiere escuchar la gente, me bloquearía bastante. Para mí el escribir tiene que venir de la curiosidad, la intuición, de una cosa mucho más orgánica, no tanto de qué va a pasar después. Me desconecto bastante más bien.
En medio de la gira "Otra cosa", Julieta Venegas aseguró que ser madre le cambió la visión de las cosas. "Se lo recomiendo a todos. Lo mejor de nosotros está en los niños. A mí definitivamente me encanta". La mamá primeriza dialogó por teléfono con Sábado Show y aseguró que nunca creyó tener una buena voz y le llevó su tiempo mostrarla.
"esto es lo mío". Integrar distintos conjuntos musicales supuso un trampolín importante en el historial de Julieta y le sirvió para subir escalones. Significó el camino hacia la composición. Y ocurrió de rebote.
-Integraste un par de bandas previo a embarcarte como solista, ¿cuánto aportó a tu carrera musical?
-Yo venía tocando piano clásico, ese era mi mundo. Mi ambición iba por dedicarme a estudiar ese instrumento. De repente un amigo me invitó a tocar en su grupo y me cambió totalmente el panorama. Dije, ah, esto me gusta mucho más, es lo mío. Se me abrió un mundo. Componer te lleva la música a un lado mucho más personal. También la interpretación clásica supone algo personal pero definitivamente que al componer comprendes otro planeta. Fue al tocar con los grupos que me cambió la vida y dije, ah, esto es lo mío.
Siempre merodeó el palo. Arrancó a los ocho años con la formación en piano clásico y no frenó: "Estudiaba otras cosas pero la música fue el lugar donde me acomodé".
Se ganó la vida como pudo pero todas las actividades que desarrolló siempre estuvieron vinculadas a la música. Tocó en bares con grupos, hizo la banda sonora de alguna película y "se metió en otro baile" al componer música instrumental para obras de teatro -Sirenas de Corazón (1992) y Calígula (1995)-. "Es algo que me encantaría volver a probar. Me fascinaba porque los directores me contaban las sensaciones que querían transmitir -tristeza, alegría- y yo jugaba con eso. Es muy lindo. Te abre muchas posibilidades escribir así", asegura.
cantante. Hizo el camino inverso. De pequeña y adolescente no cantaba. Prefería ir por la senda de la composición. "Nunca me sentí una gran cantante", declara. También sucedió de rebote.
Está segura de no tener una voz "virtuosa" pero fue gracias a su tonada especial que logró consagrarse como vocalista. Quizá sea por cierto condimento bien personal que Julieta pone en su acento y logra transformar su voz en un instrumento tan fácil de reconocer que basta con escuchar la primera entonación de sus canciones para saber que ese tema tiene el sello Venegas. "Trabajar con mis limitaciones poco a poco fue llevándome a encontrar una manera mía de cantar", cuenta.
-Primero el piano, después la composición y más tarde el canto...
-Sí, la cantada fue lo último y ni siquiera se me ocurrió a mí. Uno de los chicos con los que tocaba me dijo, estaría bueno que cantaras tú porque eres la tecladista, eres chica, a ver qué pasa. No teníamos vocalista en el grupo en el que estaba y fue una cosa así muy de que me empujaron. Yo no me consideraba buena cantante. De hecho, me ha tomado muchos años empezar a sentirme yo también como cantante. Nunca me consideré, oh, la cantante.